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Tubos Reunidos no descarta solicitar un concurso de acreedores voluntario

Las acciones de la empresa vasca se han hundido un 37,5% este lunes, mientras que el consejero Cristóbal Valdés presenta su cese voluntario

Trabajador de Tubos Reunidos en una de sus plantas.

Tubos Reunidos (TR) se ha hundido este lunes en Bolsa ante la posible solicitud de un concurso de acreedores voluntario. Un extremo que, finalmente, ya con el mercado cerrado, la propia compañía afirma estar estudiando, según ha explicado a través de un hecho relevante dirigido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Sus títulos se han dejado este lunes un 37,5% en la jornada, caída que se eleva al 74% en los últimos seis meses. La cotización ha cerrado a 0,14 euros por acción.

La corporación vasca informa en ese documento dirigido al supervisor de los mercados de que continúa trabajando en un plan de viabilidad para evitar el colapso. Si bien, avisa de que, si no logra llevarlo a cabo, “el grupo se encuentra en una situación que compromete su viabilidad y que podría exigir la adopción de medidas adicionales como resultado del deterioro experimentado sin que pueda descartarse la solicitud de declaración de concurso voluntario”.

Tubos Reunidos especifica que la viabilidad de la compañía depende de una adaptación progresiva de los recursos productivos a la reducción significativa de la actividad provocada por la imposición del arancel al 50% en EE UU. También necesita de la renegociación de la deuda con las principales entidades financiadoras, así como de la obtención de nueva financiación en el corto plazo y la búsqueda de alianzas estratégicas orientadas a impulsar la actividad del grupo, especialmente fuera de Estados Unidos.

Tubos Reunidos trabaja con el bufete de Uría Menéndez en la preparación de este concurso, según ha adelantado El Confidencial y han confirmado fuentes financieras a CincoDías. El calendario tentativo apunta a la primera semana de mayo con el objetivo de ordenar la deuda y buscar un inversor industrial.

Como otro capítulo dentro de esta crisis, en la noche de este lunes el consejero dominical Cristóbal Valdés Guinea ha presentado su cese voluntario por motivos de “índole profesional”, ante la “imposible contabilidad” de seguir como consejero de la siderúrgica cuando es el CEO de otra empresa, además de consejero independiente de otras dos más. Cristóbal Valdés Guinea estaba en el consejo del fabricante de tubos sin soldadura en representación del paquete accionarial de la familia Zorrilla Lequerica, que controla el 10,26% del capital.

118 millones de euros de pérdidas

Las pérdidas de la empresa ascendieron el año pasado a 118 millones, frente al beneficio de 28,6 millones registrado en 2024. Unas cuentas que se han visto agravados por el impacto de los aranceles a las importaciones de Estados Unidos, que gravan con 50% las operaciones relacionadas con el acero y el aluminio. El mercado estadounidense concentra el 45% de sus ventas consolidadas.

Adicionalmente, la compañía achacó los malos resultados a la debilidad del dólar y a la fuerte presión en precios en Europa por la competencia de tubo de bajo coste. “La pérdida de demanda tiene un impacto relevante en el margen de una actividad industrial caracterizada por una elevada estructura de costes fijos o semifijos que requiere alcanzar un volumen de producción mínimo para generar rentabilidad”, advertía la firma.

En esas mismas cuentas, Tubos Reunidos aseguró que afrontaba el “momento más decisivo” de sus “134 años de trayectoria industrial”. Para superar su crisis, la empresa presentó ante la Inspección de Trabajo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con 285 despidos, a través de la vía de bajas incentivadas. La medida inicial contemplaba 301 salidas, sobre una plantilla de 1.300 trabajadores.

EY, auditor de la compañía, detalla en el informe anual de 2025 que Tubos Reunidos está en una comprometida situación por una “incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del grupo para continuar como empresa en funcionamiento”.

A cierre de 2025, Tubos Reunidos tenía una deuda financiera bruta de 298,2 millones, que, en términos netos, era de 264,2 millones, casi 30 millones más que a cierre de 2024.

La empresa, que en los últimos 10 ejercicios, solo ha obtenido resultados positivos en dos de ellos, mantiene el grueso de su pasivo principalmente con la SEPI, sin que hasta ahora se haya avanzado el proceso para su reestructuración, lo que, a su vez, complica la posible búsqueda de inversores.

El Gobierno vasco trasladó a la SEPI, -principal acreedor con 150 millones-, una propuesta para la reestructuración de la deuda, pero la solución de refinanciación ofrecida por la SEPI, que rechaza una posible quita y que aboga por la flexibilidad en los plazos en intereses, no resulta suficiente. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales ya acudió en ayuda de Tubos Reunidos en 2021 con un préstamo de 112 millones y los intereses han elevado la deuda hasta los actuales 150 millones.

Reunión con el CEO

Durante este lunes, miembros del comité de empresa de la fábrica en Amurrio (Álava) de TR, la principal del grupo, se han reunido en Bilbao con el CEO de la siderúrgica, Carlos López de las Heras. Durante el encuentro, en el que también han participado la secretaria del consejo de administración y el director financiero, los representantes de los trabajadores han señalado que la dirección les ha trasmitido que “no saben quién ha lanzado (la noticia del concurso) y que no se ha decidido nada”, porque “se tiene que reunir el consejo de administración” para tomar medidas de esta envergadura.

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