El petróleo Brent borra la prima geopolítica y cae un 6% tras el giro en la tensión con Irán
El gas europeo se suma a la corrección y cede un 16%, el mayor recorte en dos años y medio
Las materias primas giran a la baja. En una sesión marcada por la corrección de los metales preciosos, la recuperación del dólar y la desescalada de las tensiones políticas entre Estados Unidos e Irán, el petróleo Brent ha cerrado perdiendo un 6,2% y en los 66 dólares por barril. Los descensos se replican en el mercado estadounidense, con el Texas bajando un 4,7%, por encima de los 62 dólares.
El mercado está deshaciendo parte de la prima de riesgo geopolítico después de que el presidente de EE UU, Donald Trump, rebajara el tono frente a Teherán y las últimas informaciones apunten a posibles negociaciones nucleares entre Washington y el régimen iraní, que aumentan la probabilidad de un acuerdo y reducen el riesgo de un conflicto regional. El petróleo también se está viendo afectado por la intensa presión vendedora que sufren otras materias, con el oro y la plata —dos de los activos más alcista en el arranque de año— entre los grandes damnificados. “La corrección generalizada en los mercados financieros ha reforzado la tendencia bajista”, apuntan los analistas de ING.
Las caídas se producen tras varias semanas de fuerte subida del crudo. Durante el fin de semana, la alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, reafirmó su decisión de mantener sin cambios las cuotas de producción y pausar nuevos aumentos de oferta, prolongando la congelación acordada en noviembre. Las amenazas de un conflicto con Irán y las interrupciones temporales de suministro asociadas al temporal de frío en EE UU habían estrechado el mercado en el arranque del año y alimentado el rally del petróleo. Después de cerrar 2025 con su peor balance desde la pandemia, el Brent repuntó un 16,2% en enero, su mejor mes desde comienzos de 2022. A pesar de los recortes de las últimas horas, el crudo sigue acumulando una ganancia cercana al 8,5% en lo que va de 2026.
A medida que se normaliza la oferta, el sesgo inversor empieza a cambiar. “Salvo que surjan nuevas interrupciones de suministro, la relajación de las disrupciones en EE UU y Kazajistán debería traducirse, en nuestra opinión, en un mercado petrolero mejor abastecido y ejercer una presión moderada a la baja sobre los precios del crudo en las próximas semanas”, señalan los analistas de UBS.
En un arranque de año en el que la imprevisibilidad de la Casa Blanca ha vuelto a marcar el pulso de los mercados, las tensiones geopolíticas han recuperado protagonismo. La presión de Washington sobre Venezuela, la retórica estadounidense en torno al papel estratégico de Groenlandia y las advertencias sobre un posible endurecimiento de la postura frente a Irán —incluida la opción de nuevas acciones militares— han elevado la percepción de riesgo global y devuelto la geopolítica al centro de la escena financiera. Los mercados respiran hoy algo más aliviados.
Tras varios días de retórica más dura, en los que Trump había enviado un fuerte continente militar a la zona además de advertir con inminentes acciones militares, el presidente de EE UU resta ahora importancia a las amenazas del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, sobre una guerra regional y se ha mostrado confiado en la posibilidad de un acuerdo. El republicano ha llegado a asegurar en las últimas horas que Irán está negociando “seriamente” con EE UU sobre su programa nuclear. Teherán, por su parte, ha confirmado que que las conversaciones podrían comenzar en los próximos meses. La prioridad del país árabe en la nueva ronda de negociaciones es lograr un alivio en de las sanciones.
“El movimiento a la baja parece más un reajuste de posiciones que un cambio fundamental”, afirma a Bloomberg Haris Khurshid, director de inversiones de Karobaar Capital, quien considera que, sin un nuevo shock de oferta, el petróleo está devolviendo parte de la prima de riesgo tras haber descontado una disrupción que no se materializó. No obstante, los expertos advierte de que, en un contexto en el que se sigue extrayendo más petróleo del que se consume, la tendencia de fondo continúa siendo de presión bajista sobre los precios. Si el Brent pierde la barrera de los 65 dólares, los operadores anticipan una aceleración de las ventas técnicas. La caída de los precios energéticos es vista con alivio por los bancos centrales, en especial por la Reserva Federal, porque rebaja las presiones sobre la inflación y ayuda a que los precios continúen moderándose hacia el objetivo del 2%.
Los descensos tienen su réplica en el gas. Los precios del gas en Europa caen un 16%, su mayor recorte desde mayo de 2023, borrando parte de las ganancias acumuladas en lo que va de 2026. Además de la volatilidad de las últimas horas en los mercados de materias primas, los analistas destacan unas previsiones meteorológicas más templadas como la principal causa de la corrección, después de semanas de frío intenso que elevaron la demanda y dispararon los precios
Los contratos europeos de gas natural se anotaron un alza cercana al 40% en enero, la mayor ganancia mensual desde 2022, impulsados por el frío, la reducción de inventarios y las interrupciones de suministro en EE UU. A corto plazo, los analistas de Rabobank prevén que los mercados europeos de gas se mantengan estables en torno a los 30 euros por megavatio hora.
Con la prima geopolítica perdiendo peso y las interrupciones de suministro remitiendo, las subidas sostenidas del petróleo y el gas dependen cada vez más del equilibrio entre oferta y demanda que de escenarios de crisis. A medida que esos riesgos se moderan, los precios tienden a converger hacia niveles más coherentes con los fundamentales del mercado.