Ir al contenido

Por qué la caída del dólar no preocupa a Trump pero sí a los mercados financieros (y al BCE)

El alza del euro y del oro refleja una salida de dinero que se antoja estructural, aunque puede reactivar la economía estadounidense

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en primer plano, junto al secretario del Tesoro, Scott Bessent.YURI GRIPAS / POOL (EFE)

Las rupturas tectónicas en la geopolítica que está provocando Donald Trump están encontrando eco en el mercado de divisas, como ya ocurriera hace nueve meses con la guerra comercial. El dólar ha tocado esta semana las 1,20 unidades por euro, haciendo más baratos los viajes a Estados Unidos, el bourbon o las guitarras eléctricas Fender. La tendencia, abrupta (la caída ha sido de casi el 3% en pocos días), tiene visos de continuidad, pues tiene poco o nada que ver con la coyuntura económica: es la respuesta al orden global que plantea el presidente estadounidense por parte del mundo de las finanzas, cuyo primer mandamiento (o segundo, según el día), es limitar los riesgos. Y de la fragmentación política, y de su velocidad, nace un mundo financiero distinto, donde el dólar, y EE UU, han perdido parte de su aura de excepcionalidad. Aunque a Trump ello no le suponga, de momento, una preocupación.

¿El movimiento del mercado es una caída del dólar o una subida del euro?

Es una caída del dólar, aunque se ha visto mitigada este miércoles. La divisa estadounidense está bajando contra la mayoría de las monedas del mundo: contra la cesta que incluye a las 10 principales ha cotizado en mínimos desde 2022 y cede un 10% en 12 meses. Frente al euro ha llegado a perder los 1,2 dólares, un nivel que no se veía desde 2021, con una caída desde principios de 2025 de casi del 20%, más abultada que contra otras monedas.

¿Por qué baja el dólar?

Los motivos no son únicos, y se mezclan elementos de corto plazo, de corte más especulativo, sostenidos por elementos de largo plazo, estructurales. Así, el frenético mes de enero que ha deparado Donald Trump, con el ataque a la Reserva Federal, las amenazas a la UE a cuenta de Groenlandia y la intervención en Venezuela han reforzado una perspectiva de fragmentación geopolítica y comercial mundial. En este contexto, los inversores aceleran la diversificación de activos. Este nuevo entorno hace, además, que el dólar haya dejado de ser la moneda en la que los inversores se refugian en tiempos de tormenta; antes al contrario, baja más que otras. Así, los vaivenes de la geopolítica abonan el terreno para un billete verde débil en el largo plazo e incentivan a los inversores a apostar contra la divisa en el corto. En el largo plazo, el consenso es todavía más claro: grandes gestoras de fondos como JP Morgan AM, Pimco, Allianz o Amundi han reafirmado sus planes para diversificar la cartera y reducir la exposición a la divisa estadounidense.

¿Tiene que ver con la subida del oro?

Sí, en gran medida. Incluso tiene nombre: debasement trade, que se podría traducir como operativa de devaluación. Una vez que el dólar ha desaparecido del radar de los inversores como puerto seguro en el que cobijarse, estos han acudido a una alternativa con milenios de experiencia en estas lides: el oro. Es el activo de referencia en los días más complicados, y la perspectiva (más que razonable) de que la incertidumbre política va a ir a más solamente refuerza la demanda del metal. Desde principios de 2025 el metal casi ha duplicado su precio, y solo en 2026 sube el 22%. El hecho de que se cotice en dólares agudiza las subidas, pero medido en euros también se revaloriza. “La sensibilidad de los metales a las fluctuaciones del dólar estadounidense ha aumentado significativamente últimamente, lo que refleja su potencial caída mucho más que su caída real”, indica Julius Baer.

¿Por qué dice Trump que no le importa el dólar débil?

Más allá de su abrupto lenguaje, el promotor inmobiliario tiene razón: un dólar más débil es un estímulo económico, además en un año electoral. Ayuda a las exportaciones de bienes estadounidenses: los productos made in USA son más baratos en el extranjero, y las empresas que prestan los servicios en el extranjero (financieros, digitales o turísticos) o que tienen filiales en el resto del mundo ganan más dinero con el cambio. Los productos estadounidenses también son más competitivos en el mercado local respecto a las importaciones... Lo que supone también una contrapartida, en este caso en forma de una inflación más elevada. Un impacto inflacionista que se suma al de los aranceles y de la cruzada contra la inmigración. Otro riesgo del dólar débil es que se acelere la salida de capitales de EE UU y esto tenga efectos sobre la deuda pública, pero de momento el mercado no está en ese punto. Ahora bien, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha matizado este miércoles que “Estados Unidos siempre tiene una política de dólar fuerte”, lo que ha impulsado la moneda en la tarde del miércoles.

¿Cómo afecta a la zona euro?

Al contrario que para Estados Unidos: el euro fuerte complica las exportaciones en un entorno ya difícil a causa de la guerra comercial y, por lo tanto, es un freno de mano para la economía. En este sentido, el gobernador del Banco de Austria (y miembro del Consejo de Gobierno del BCE), Martin Kocher, ha indicado este miércoles que el BCE podría crear “la necesidad de actuar en términos de política monetaria”, puesto que el euro fuerte implica menos inflación. Otro miembro del consejo, el francés François Villeroy de Galhau, ha recordado que la apreciación del euro se tendrá en cuenta en las decisiones del banco, y Luis de Guindos declaró a principios de mes que un euro por encima de 1,20 dólares sería una situación “complicada”. El mandato de la autoridad monetaria europea es una inflación cercana al 2% en el medio plazo, por lo que si el tipo de cambio desvía las expectativas de este objetivo, un recorte de tipos ganaría posibilidades. Igualmente, el euro fuerte no es bueno para las grandes cotizadas europeas. De acuerdo con Citi, un alza del 10% en la moneda recorta el beneficio por acción de las firmas europeas en un 2%.

¿Qué opinan los expertos y el mercado?

En las condiciones actuales y salvo sorpresa, las perspectivas son bajistas desde prácticamente todos los ángulos. En el corto plazo, y según los datos de los mercados de derivados, las apuestas de los inversores son a la baja, tanto por parte de especuladores que quieren ganar dinero como de las carteras tradicionales que tienen activos estadounidenses y quieren cubrir el riesgo divisa (el año pasado la subida de Wall Street, un 16%, quedó en un 2,6% para el inversor europeo). Además, y quizá lo que es más importante, la postura de Trump despeja el camino. Como explican los analistas de ING, “si los operadores han decidido aumentar su cobertura del dólar ante el riesgo político estadounidense y la sensación de que Washington quiere un dólar más débil, no tiene sentido interponerse”. Según los datos del DTCC, la firma que tramita las operaciones del mercado de futuros de divisas en EE UU, el volumen de operaciones se ha disparado en la última semana, y una de cada 10 apuestas sobre el cruce dólar/euro tiene como objetivo niveles más allá de los 1,25 dólares.

Archivado En