¿Invertir en defensa en Europa o EE UU? La crisis en Groenlandia acelera la ventaja europea en Bolsa
La industria continental se beneficia de una brecha entre los socios de la OTAN que espolea la necesidad de autonomía y producción propia, mientras el intervencionismo de Trump inquieta al sector armamentístico americano
La obsesión de Donald Trump por anexionar Groenlandia se vive de dos formas en Europa, reflejadas en dos ciudades del norte del continente separadas por menos de 450 kilómetros. En Copenhague, la tensión crece. El miércoles pasado, justo antes de que los ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia se fueran con las manos vacías de una reunión en la Casa Blanca, el Ministerio de Defensa anunció el despliegue de nuevas tropas a la isla ártica. A unas cinco horas en coche desde la capital danesa, en la ciudad sueca de Linkoping, la crisis geopolítica es vista con buenos ojos por parte de sus 167.000 habitantes. Allí está la sede del fabricante militar Saab, uno de los mayores de Europa y de los más rentables del sector en Bolsa a comienzos de 2026.
Las acciones de Saab —que además vende misiles antitanque tanto a EE UU como a Dinamarca— se han revalorizado un 25% en las dos primeras semanas del año y al cierre del viernes cotizan en zona de máximos históricos. La racha del fabricante sueco no es una excepción en el continente. Otras grandes empresas, como Indra o la alemana Rheinmetall, también avanzan en torno al 20%. El índice que mide el sector, el Stoxx Aerospace & Defense, repunta un 14% en lo que va de año. A modo de comparación, había avanzado solamente un 3% en las dos semanas posteriores a la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.
La defensa europea se dispara tanto en los mercados financieros que eclipsa incluso a la estadounidense, con una subida del 10% este 2026. A la vez que los diplomáticos buscan una solución para el conflicto en Groenlandia, la Bolsa concluye por ahora que las cotizadas del Viejo Continente están mejor posicionadas para lucrarse con el aumento de la tensión.
“Este frente (Groenlandia) refuerza las necesidades de inversión adicionales en vigilancia, defensa aérea y antimisiles, capacidades navales y medios adaptados al Ártico para Europa”, afirma la gestora británica WisdomTree, que comercializa fondos ligados al sector de la defensa europea, en un informe del pasado lunes. Como los Gobiernos priorizan a los fabricantes locales en la adjudicación de contratos, las empresas del Viejo Continente se beneficiarán en mayor medida.
El desafío de Europa es reducir la dependencia de los fabricantes estadounidenses, que representan algo más de la mitad de las importaciones de armas convencionales, según los datos más actualizados del grupo de estudios Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo. Pero el futuro es prometedor para el sector continental con el avance del rearme europeo desde la invasión de Rusia a Ucrania, en febrero de 2022.
“En Europa, las industrias de armamento suelen ser de menor tamaño y varios países importan plataformas finales o equipos de socios externos, especialmente de Estados Unidos, pero en los dos últimos años se han intensificado los esfuerzos para reforzar la contratación de defensa europea, aumentar la producción de armamento y reducir la dependencia de socios externos”, apunta Jade Guiberteau Ricard, investigadora del grupo.
Los compromisos de gastos militares entre los Veintisiete crecieron desde la invasión a Ucrania, pero repuntaron el año pasado ante el regreso de Trump a la Casa Blanca. En marzo, el Bundestag aprobó una reforma constitucional para gastar miles de millones de euros adicionales en defensa. Más recientemente, el miércoles pasado, la Comisión Europea presentó un plan de préstamos por 90.000 millones de euros a Ucrania, condicionados a que Kiev destine dos tercios del monto a compras a las empresas de la defensa europea.
Mientras las cotizadas estadounidenses casi han duplicado su valor desde el inicio de la guerra en Ucrania, el conjunto europeo vale cuatro veces más. La acción de Indra se ha multiplicado por seis, increíblemente poco si se compara con el principal contratista de las Fuerzas Armadas alemanas, Rheinmetall, cuyo precio se ha multiplicado por 17.
“La defensa europea sigue siendo la forma más clara de apostar por el nuevo mundo militarizado”, defienden los expertos de WisdomTree en su informe. En la misma línea, Adrián Fernández, analista de la consultora española Afi, describe el sector armamentístico europeo como “el ganador relativo” de la crisis en Groenlandia “dado que el foco actúa como otro catalizador de autonomía estratégica y rearme europeo”.
Las acciones del sector en Europa han pasado a moverse al compás de las promesas de gasto público en defensa y no ya por los indicadores tradicionales, como los beneficios, añaden los analistas de la gestora Edmond de Rothschild en un informe de esta semana. “El sector de defensa europeo se ha ido desligando gradualmente de los mercados bursátiles en general”, zanjan. Más especulativo y, por tanto, más sensible a la volatilidad, algo que el sector volvió a sentir con las correcciones posteriores cuando Trump presentó en noviembre un acuerdo de paz en Ucrania, que no avanzó.
Por ahora la mayor parte del rearme se limita a compromisos, pero en Deutsche Bank confían en que el gasto empiece a materializarse a partir de este año, estimó el director de Inversiones para Europa, Dirk Steffen, en una entrevista con Cinco Días en diciembre. El optimismo es tanto que diversas empresas privadas del sector han programado sus salidas a Bolsa con el objetivo de captar más inversión con el sector en alza. Dos ya han anunciado sus OPV para 2026: el fabricante de tanques KNDS, que cotizará en París y Francfort, y el suministrador de municiones del Ejército ucranio Czechoslovak Group, en Ámsterdam.
Intervencionismo en EE UU
El clima de euforia en Europa contrasta con el sabor agridulce en EE UU que dejó Trump con sus decisiones del pasado 7 de enero. En tan solo 24 horas, el presidente anunció que enviará al Congreso un aumento del 50% en el presupuesto militar para el próximo año —hasta 1,5 billones de dólares, el equivalente a toda la economía de España— y firmó una orden ejecutiva que limita el pago de dividendos y las recompras de acciones por parte de las contratistas del Pentágono. “La orientación de la política es dar prioridad a la capacidad, la velocidad y la producción por encima de la rentabilidad para los accionistas, lo que probablemente ejercerá presión sobre la visibilidad del flujo de caja libre, los ratios de pago y los múltiplos de valoración marginales de las principales empresas de defensa estadounidenses”, advierte WisdomTree.
“Es la política del palo y la zanahoria”, describe Kristine Liwag, analista de Morgan Stanley, en una nota. En el texto de la orden ejecutiva, Trump argumenta que “los contratistas tradicionales de defensa han sido incentivados a anteponer la rentabilidad para los inversores a las necesidades de los combatientes de la nación”. Cuatro de los mayores contratistas del Pentágono (Lockheed Martín, RTX, Northrop y General Dynamics) gastaron juntos más en pagos de dividendos y recompras de acciones que en inversión en 2023 y en 2024, según un análisis de Jefferies.
“Un límite a la remuneración del capital supone un impacto negativo adicional, aunque de magnitud manejable”, estima Liwag. Una factura que apenas se sentirá si el Congreso eventualmente aprueba al final del año el aumento del presupuesto de defensa en una votación a partir de finales de junio. Mientras tanto, los diplomáticos daneses seguirán trabajando.
¿Cómo invertir en la defensa europea?
Hasta hace poco, la única vía para invertir en la defensa en Europa era comprar acciones de forma directa. El primer vehículo específico para exponerse a este sector no llegó hasta marzo del año pasado, unos días antes de la votación de la reforma constitucional en Alemania, con el lanzamiento de un fondo cotizado (ETF) de WisdomTree, el Europe Defence UCITS.
Un ETF es una cesta de acciones y otros activos que replica la evolución de un índice o una industria y puede comprarse en Bolsa como cualquier título. En este caso, los fondos cotizados compran acciones de las empresas de la defensa europea, incluidas las británicas, como el fabricante Bae Systems, que avanza en Bolsa casi un 20% en 2026 y además es una de los activos de mayor peso en las carteras de esos ETF.
Hay dos grandes ETF de defensa europea a día de hoy. Uno de ellos, el fondo cotizado de WisdomTree, se ha revalorizado un 35% desde su estreno en abril de 2025 y acumula un volumen de 4.000 millones de euros. El otro es el iShares Europe Defence, de BlackRock, la mayor gestora del mundo. Lanzado a finales de mayo, después del rebote de los mercados provocado por los aranceles de Trump, el iShares Europe Defence se ha revalorizado un 12%. Los dos fondos incluyen unas comisiones inferiores al 1%.