El Ibex cierra su octava semana consecutiva al alza pese a la tensión geopolítica y las amenazas de Trump
El selectivo sube un 0,35% y cierra en los 17.710,9 puntos. Los buenos datos macro amenazan las bajadas de tipos en EE UU e impulsan al dólar

Trump ha vuelto a lanzar su ariete habitual en forma de arancel. Amenaza con su impuesto favorito a los países que no apoyen su plan para Groenlandia –léase, los países de la UE–, mientras la espiral de tensión en Irán crece y persisten las dudas sobre Venezuela y las veleidades expansionistas de la administración estadounidense. Pero nada ha impedido al Ibex concluir su octava semana consecutiva al alza, con un 0,35% en los últimos cinco días, gracias a una subida el viernes del 0,39%. El índice ha finalizado con un nuevo récord en los 17.710,9 puntos.
Los mercados europeos también han tenido alegrías en la semana. La mayor ha sido para el FTSE 100 británico, con una subida del 1%. Más escuetos fueron los avances del Dax alemán (0,14%) y del Mib italiano (+0,18%). En España, los mayores avances semanales fueron para Rovi (+5,5%) y ACS (+5,6%).
El presidente estadounidense ha adoptado una postura de esperar y ver sobre Teherán, aunque resurge la posibilidad de que finalmente intervenga, lo que permite al petróleo retomar su escalada. La idea trasladada por los medios de comunicación estadounidenses es que la posibilidad de que Estados Unidos mande ayuda militar se mantiene presente, aunque los servicios de inteligencia del país desaconsejan que se lleve a cabo en este momento.
De momento, la incertidumbre geopolítica solo tiene consecuencias inmediatas, y siempre moderadas, en el mercado del petróleo. El oro negro avanza el viernes un 1%, hasta los 64 dólares por barril de Brent, tras su hundimiento el jueves, después de que Trump justificara que no intervendrá en Irán porque la situación allí no es tan grave. Los analistas de Renta 4 advierten de que una acción militar “no queda descartada”, aunque “la intención es que cualquier operación que pueda producirse debería ser definitiva sin que derive en una guerra prolongada”.
Lo cierto es que la materia prima se dispara casi un 7% desde los mínimos en los entornos de 60 dólares el barril que tocó después del arresto de Nicolás Maduro y su esposa el pasado 3 de enero. En general, los analistas predicen que, al margen de repuntes puntuales, los precios del crudo tenderán a la baja este año, y prevén que en el primer trimestre podrían caer hasta 55 dólares, con 60 dólares de promedio en el conjunto del año.
En Wall Street, los índices también están tranquilos, con suaves movimientos en los principales valores. La última noticia es que Trump duda ahora en nombrar como presidente de la Reserva Federal al que se apuntaba como su candidato favorito y que previsiblemente seguiría al pie de la letra el guion de bajar los tipos, como exige el mandatario estadounidense. Trump no solo quiere rebajar el precio del dinero para espolear la economía, sino para recortar la creciente carga de intereses de la deuda del país, que ronda los 1,3 billones de dólares, ya por encima del presupuesto que destina a su defensa.
Este viernes, durante un evento en la Casa Blanca, Trump manifestó que preferiría que Hassett permaneciera en su cargo actual como director del Consejo Económico Nacional. “En realidad quiero mantenerte donde estás, si quieres saber la verdad”, le dijo Trump a Hassett. “Si lo muevo [a la Fed], estos tipos de la Fed —ciertamente el que tenemos ahora— no hablan mucho. Te perdería. Es una preocupación seria para mí”, recoge Bloomberg.
Wall Street se mantiene impertérrito, a pesar de las palabras de Trump sobre los eventuales nuevos aranceles a sus potencialmente combatientes en Groenlandia y de los repuntes de los fabricantes de chips ante los resultados publicados ayer por TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company). Apenas hay movimiento: ni al alza ni a la baja.
Los analistas técnicos señalan que el S&P 500 lleva tiempo enfrentándose al nivel de los 7.000 puntos, una cota clave para el mercado. Cada vez, la ataca más a menudo, pero es incapaz de sobrepasarla. Entretanto, las empresas de pequeña capitalización continúan subiendo, y el Russell 2000 supera al índice de referencia por undécima sesión consecutiva.
Mientras hay dudas sobre quién será el futuro presidente de la Fed, en lo que puede interpretarse como una recogida de cable por parte de Trump, los operadores recortan las expectativas de bajadas de tipos en Estados Unidos y que ahora se sitúan entre el 3,25% y el 3,50%. Y no solo por eso. La cuestión, y más importante incluso, es que las últimas referencias económicas son mejores de lo esperado. Por ejemplo, la producción de las fábricas estadounidenses aumentó inesperadamente en diciembre y los datos del mes anterior se revisaron al alza. Los mercados estiman ahora una probabilidad del 67% de que la Reserva Federal mantenga los tipos sin cambios en abril, frente al 37% del mes pasado, según la herramienta CME FedWatch. Es más, las probabilidades de un resultado estable en junio también han aumentado al 37,5%, frente al 17% del mes pasado.
Mientras se desinflan las expectativas de recortes, con la posibilidad incluso de que no haya movimientos en todo el primer semestre del año, el dólar ha ido ganando terreno frente al euro, con un avance desde los 1,18 dólares que llegó a rondar a finales del año pasado hasta las actuales 1,16 unidades del billete verde. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años, por su parte, está tranquilo en el 4,2%. Y el oro se mantiene en las alturas; la onza se paga a 4.600 dólares.
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