Pimco, la mayor gestora del mundo, prevé desinvertir en EE UU ante las políticas “impredecibles” de Trump
La firma anuncia más diversificación en su cartera, mientras el presidente dice que no tiene planes para despedir a Jerome Powell
Pimco, la mayor gestora de deuda del mundo, está diversificando su cartera de activos y reduciendo el peso de los estadounidenses ante las políticas impredecibles de Donald Trump. “Es importante tener en cuenta que se trata de una administración bastante impredecible”, afirmó al diario británico Financial Times Dan Ivascyn, responsable de inversiones de la firma. “¿Qué estamos haciendo al respecto? Estamos diversificando... Creemos que nos encontramos en un periodo de varios años de diversificación, alejándonos de los activos estadounidenses".
Pimco, propiedad de la aseguradora alemana Allianz, tiene una cartera de activos de 1,9 billones de euros, y es la principal gestora de deuda pública del mundo. Más allá de su volumen de activos, es la principal referencia de un mercado, el de la renta fija, que es más estable que la Bolsa pero cuyos desequilibrios causan terremotos financieros. Las declaraciones de Ivascyn llegan menos de una semana después de que la administración Trump iniciara una investigación penal sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por su testimonio al Congreso en relación a las millonarias obras de renovación de la sede de la Fed. La investigación ha despertado una oposición poco habitual no solo por parte de los analistas financieros, sino también dentro del propio partido republicano y entre la gran banca de Wall Street. Donald Trump, por su parte, no ceja en sus ataques a Powell, aunque en una entrevista hoy ha asegurado que no planea, de momento, despedirle.
“La independencia de la Fed a la hora de fijar la política monetaria sigue siendo de vital importancia para los mercados”, añadió Ivascyn. “Aunque a primera vista pueda resultar tentador influir en la Fed para que baje los tipos de interés... una reducción agresiva ante un fuerte crecimiento y una inflación elevada probablemente provocará un aumento de los tipos a largo plazo”.
Es un planteamiento casi idéntico al de Jamie Dimon, el poderoso primer ejecutivo de JP Morgan, el primer banco de EE UU y mayor del mundo excluyendo las entidades semipúblicas de China. (La injerencia) “tendrá el efecto contrario al deseado: elevará las expectativas de inflación y, con el tiempo, probablemente incrementará los tipos de interés”, explicó en la presentación de los resultados de 2025 de la entidad que lidera. También los banqueros centrales del resto del mundo han salido en defensa de la independencia de la Reserva Federal.
Ni el ataque de Trump sobre Powell, al que lleva acosando meses por no bajar los tipos tanto como deseara al ritmo que desea (aunque también lo criticó por hacerlo antes de las elecciones de 2024) ni los recelos del mundo financiero son nuevos, pero este mes de enero la tensión ha dado un salto. Por la magnitud del ataque, porque se produce con la Reserva Federal extremadamente dividida y porque se solapa con el relevo de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal, pues cumple mandato en mayo.
Por más que la reacción de los mercados haya sido tímida (más allá de una caída de los activos estadounidenses el lunes), numerosos expertos apuntan que el daño a la Fed es de medio plazo. El asalto a la independencia ya contamina al candidato que proponga Trump para relevar a Powell. Así, influyentes congresistas del partido republicano han criticado la investigación. El senador Tom Tiflis, que pertenece al comité bancario que debe aprobar el nombramiento, ha apuntado que podría bloquear las votaciones (la mayoría republicana en el comité es de un voto) hasta que se resuelva la investigación.
Por su parte, Trump, pese a que esta semana tachó a Powell de “incompetente o corrupto” ha señalado hoy que no planea despedirle. “No tengo ningún plan para hacerlo”, dijo Trump el miércoles en una entrevista con Reuters. Aun así, el presidente dijo que no había llegado a una conclusión sobre si la investigación le daría motivos para destituir al presidente de la Fed: “En este momento, estamos un poco a la espera con él, y vamos a determinar qué hacer. Pero no puedo entrar en detalles”, dijo. La ley federal establece que los gobernadores de la Reserva Federal solo pueden ser destituidos por una causa justificada, y no por diferencias políticas, un criterio sobre el que ya se pronunció el Tribunal Supremo este año, abortando el primer amago de despido de Powell.
Trump también mantuvo que no le preocupaban los legisladores republicanos que han criticado la investigación. “No me importa”, dijo Trump. “No hay nada que decir. Deben ser leales. Eso es lo que digo”. El presidente aprovechó para elogiar a los dos candidatos promocionados desde la Casa Blanca: el principal asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, y el exgobernador de la Reserva Federal, Kevin Warsh. “Los dos Kevins son muy buenos”, dijo Trump, “hay otras personas buenas también, pero anunciaré algo en las próximas dos semanas”.