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Alimentación en Bolsa: productos más caros pero poco premio a la acción

El aumento de costes ha rebajado su márgenes, aunque han aguantado con el incremento de las ventas

Una pareja comprando en un supermercado.
Una pareja comprando en un supermercado.Tom Werner (Getty Images)

La subida de los precios de los alimentos marcó cifras astronómicas el pasado febrero, con la tasa interanual en España en el 16,6% y en el 15% para el conjunto de Europa. Son oscilaciones no vistas en 40 años que promueven iniciativas de poner un tope a los productos básicos y que también abren el debate sobre si las compañías fabricantes de alimentos (Nestlé, Danone, Henineken) y la distribución (Carrefour, Casino, Tesco) están haciendo su agosto con estas alzas desorbitadas. Pues bien, ni se hunden ni se disparan.

Esta misma semana, el presidente del gigante de la distribución española Mercadona, Juan Roig, calificaba de “burrada” la subida de los precios y anunciaba un crecimiento del 5,5% en sus beneficios de 2022, hasta los 718 millones, y un 11% en sus ventas. Aseguraba también que el margen operativo (el porcentaje de las ventas que la empresa convierte en beneficios, antes de descontar impuestos e intereses) había caído ligeramente, hasta el 3,24%.

Según datos de la consultora Accuracy, las ventas de las grandes empresas de alimentación marcaron el pasado año un máximo de 240.000 millones de euros, que contrasta con los 200.000 millones vendidos en 2018: “Si quitas el efecto de la subida de precios, las ventas están bastante planas”, señala Ignacio ­Lliso, socio de la consultora Accu­racy. En el informe de esta firma explica que el beneficio de explotación (ebitda) alcanzó el pasado año los 46.000 millones de euros, 4.000 millones más que los 42.000 de 2018, “pero si ajustas las ganancias de 2022 a la inflación, se reducen a 39.000 millones, inferiores a las de hace cuatro años”, indica Lliso.

Eso sí, tienen claro su papel de empresas de valor (frente al crecimiento) y pese a la moderada evolución de sus resultados, se comprometen a aumentar o mantener los pagos a sus accionistas. Carrefour, Nestlé, Mondélez, Unilever o la estadounidense Pepsico ya han anunciado aumento de sus dividendos.

Los grandes grupos europeos de alimentación en Bolsa
Carlos Cortinas Cano

Mercadona no cotiza en Bolsa, pero los gigantes de la alimentación y distribución en Europa que sí lo hacen recogen con moderado entusiasmo esa esperada alegría de vender más, y más caro. El gigante suizo Nestlé acumula una subida de sus acciones en 2023 del 2%, tras caer el 16% el pasado año; los títulos de Unilever se dejan el 1% en estos meses del año y en 2022 cedieron el 0,4% en la Bolsa de Amsterdam%; Danone gana el 12% en el año y en 2022 perdió el 10%, y, por último, Carrefour avanza el 13% este ejercicio, tras perder un 3% el anterior.

Pese al alza de precios, el margen operativo se ha quedado congelado. Para las grandes firmas fue del 5,6% el año pasado, cuando en 2019 estaba en el 6,3%. Vuelve a terrenos de 2018, cuando marcó el 5,7%, según el estudio de la consultora.

Axelle Pinon, miembro del comité de inversión de la gestora Carmignac, comenta que en los últimos 12 meses, el empuje de la inflación por el lado de los costes ha perjudicado al sector, ya que los salarios, los insumos, los fletes y los costes de las cadenas de suministro han aumentado considerablemente. “El dilema para las empresas ha sido entre defender los precios o los volúmenes, es decir, la elasticidad”.

Marca blanca  o fijar precio

  • Insustituible. Una de las claves de las empresas de alimentación es su capacidad para ser insustituibles por otras marcas, lo que les permite recuperar en mayor medida el incremento de sus costes. Axelle Pinon, de Carmignac, destaca a ­Nestlé: “En los últimos años, la empresa ha llevado a cabo una reestructuración de su cartera en torno a cinco áreas de alto crecimiento (cuidado de mascotas, café, agua, nutrición infantil y salud del consumidor). En todas estas divisiones, las marcas blancas son muy escasas y la demanda es inelástica”.
  • Espirituosos. Las bebidas espirituosas son otro segmento (no accesible para todos los inversores por limitaciones ESG) con un perfil de demanda relativamente inelástico, especialmente las de gama alta.
  • Países. También la pérdida de riqueza en los distintos países afecta a las marcas. En España, la marca blanca ha ganado cuota muy por encima de otros Estados centroeuropeos. 

Este experto aporta una visión más positiva para este año en las firmas de alimentación: “De cara a los próximos meses, estamos entrando en una tendencia de recuperación de márgenes gracias a un cierto alivio de los costes. El principal factor en contra son los salarios, lo que nos lleva a preferir las empresas del sector de la alimentación y las bebidas frente a las distribuidoras, ya que el componente salarial de la base de costes de las primeras es menos importante”, concluye.

Respecto a las firmas de distribución de alimentos, un reciente informe de Bank of America (BofA) no espera muchos cambios en la marcha de estas compañías respecto al ejercicio pasado. “Las empresas cuentan con buenos fundamentos sólidos, pero el mercado busca más. El sector minorista de alimentos no fue inmune al entorno inflacionario sin precedentes en 2022 y tuvo un rendimiento inferior al del mercado, y 2023 puede no diferir”. Y apoya su visión en que los supermercados tendrán un rendimiento superior a principios de año, pero un rendimiento inferior en el segundo semestre con la reanudación del crecimiento de la economía. Salvo en el caso de la francesa Carrefour, estos analistas no encuentran oportunidades de crecimiento o valor interesantes para invertir.

Ignacio Lliso también encuentra más interés en las empresas de alimentación que en las distribuidoras, debido a su mayor crecimiento y rentabilidad, aunque indica que son sectores muy atractivos para estar ahora en una situación de tanta volatilidad de los mercados. Y apunta que la Bolsa recoge estas singularidades entre sectores ya que, “en los dos últimos años, los múltiplos de mercado de los fabricantes alimentarios se han mantenido entre 11,1 y 12 veces su precio respecto al ebitda, mientras que a partir de finales de 2021 los múltiplos de los supermercados disminuyen. Estas empresas se valoran ahora en torno a las 8,3 veces ebitda”, concluye.

El experto de Carmignac también apuesta por la alimentación para 2023: “Con la desaceleración del crecimiento económico que se avecina y el debate en torno al aterrizaje suave o duro aún abierto, los atributos defensivos de las empresas de alimentación y bebidas deberían hacer que el sector resulte atractivo para los inversores”. Y esto es lo que piensan los analistas de cuatro multinacionales de la alimentación.

NESTLÉ

El beneficio de Nestlé cayó el pasado año un 45,2%, pese a que la compañía suiza vendió un 8,4% más. Vivió una fuerte elevación de sus costes: los relacionados con los productos aumentaron un 13,8%, mientras que los costes de distribución subieron un 5,9%.

Los analistas de Bankinter consideran que su objetivo principal en 2023 será recuperar la solidez en márgenes, acompañada de una sostenida subida en precios (+8,2% estimado) para mitigar el impacto del aumento de las materias primas. Por su parte, Goldman Sachs da un pecio objetivo de 130 francos suizos a 12 meses vista (ahora cotiza en 109), aunque observa como mayor riesgo si la recuperación del margen es más lenta de lo esperado.

UNILEVER

Unilever logró incrementar sus beneficios el año pasado un 26,3%, pese a que los costes crecieron un 13%, lo que se reflejó en el buen comportamiento de la acción (+14,5%). Para los analistas de Goldman, que sitúan su precio objetivo en 50 euros frente a los 46 actuales, la multinacional mostró un sólido conjunto de resultados en relación con algunos de sus competidores globales. “En nuestra opinión, los componentes básicos para 2023 apuntan nuevamente a un ebitda de mayor calidad, y optamos por mantener la acción.

En Barclays también esperan estabilidad en la compañía, con una expectativa de margen operativo para 2023, del 16%, que está dentro de su rango guiado del 16% a 17%.

DANONE

La caída del 50% en el beneficio de Danone no solo es atribuible al aumento de costes por la inflación, sino también a la salida de Rusia y a la venta de su participación en la sociedad que mantenía con la china Mengniu. Nicolás López, director de análisis de Singular Bank, destaca que Danone “tiene que hacer frente a la presión de los márgenes, ya que el coste de sus materias primas está aumentando. La disminución del volumen es una de las principales preocupaciones de la compañía si quiere alcanzar sus objetivos de un crecimiento sostenido del 3%-5%”.

Goldman fija un precio objetivo de 50 euros, inferior a los 55 con los que actualmente cotiza, mientras que para los analistas de Barclays, la acción aún tiene recorrido. Para Bankinter, su actual precio muestra una correcta valoración. El dividendo de 2022 de 2 euros supone una rentabilidad del 3,8%.

CARREFOUR

Los beneficios de Carrefour se elevaron un 25% el pasado ejercicio y es el valor que más ha subido en el año, con un 12,5% respecto a otros gigantes del sector. Desde Barclays ven el valor neutral y le otorgan un precio objetivo de 20 euros por acción, frente a los 18 en los que se mueve ahora. Y destacan tres riesgos: una recesión global que afecta el consumo y los hábitos de compra de los hogares, una competencia cada vez más dura en Francia y un retraso en la ejecución de la estrategia y para cumplir los objetivos anunciados (ahorro de costes, ventas en línea, penetración de marcas privadas, etc.)

Por su parte, los analistas de Bank of America ven el valor en los 21 euros y lo fundamentan en su posición de liderazgo en la mayoría de sus geografías, en la fuerte visibilidad de los flujos de caja futuros con el objetivo de generar un crecimiento de dividendo mínimo del 5% anual y recompras de acciones sostenibles. El dividendo propuesto para el ejercicio fiscal de 2022 será de 0,56 euros por acción, frente a los 0,52 euros de 2021. Además, a la luz de los resultados presentados, Carrefour ha informado de un programa de recompra de acciones por valor de 800 millones de euros que se llevará a cabo a lo largo de 2023.

Un sector, pues, que no espera grandes alegrías para este año, pero que puede ser el destino ideal para un inversor de perfil conservador que no quiera sobresaltos.

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