Las empresas ya consumen más presupuesto en tecnología ‘legaltech’ que los propios bufetes
Los despachos se preguntan cómo evolucionará la relación con sus grandes clientes en un contexto de recorte de costes

Al mirar al futuro los bufetes se plantean varias dudas existenciales. ¿Merece la pena la facturación por horas? ¿Es hora de buscar nuevos modelos de negocio? ¿Es la inteligencia artificial una aliada o una enemiga? “Son tiempos de hackear las ideas preconcebidas en el sector”, resumió Cristina Sancho, presidenta de la Fundación Aranzadi LA LEY, en la primera jornada del Legal Management Forum, el evento de referencia del sector legal, que tuvo lugar este lunes.
El eslogan del evento (Break the code) resume bien el desafío. La primera jornada de talleres del Legal Management Fórum, que tuvo lugar este lunes en la Facultad de Derecho de la Universidad CEU San Pablo, dejó claro que el gremio vive años patas arriba. Las empresas están alterando el volumen y la naturaleza de sus encargos a las firmas de abogados, lo que implica un auténtico terremoto en el corazón de su negocio.
Como resultado, la facturación por horas es un objetivo a derribar. Los despachos buscan vías para aportar valor y vender sus servicios. Mientras que los departamentos ‘in house’, en cambio, buscan abaratar la factura.
En la sesión de talleres, se constató otras preocupaciones de las firmas: si es sana la relación del socio con sus clientes y el peligro de que sentir que son su propiedad (no de la firma); si la IA nos quita trabajo (o lo contrario); o cómo crear prompts legales seguros y efectivos.
Este es el resumen de los cuatro talleres paralelos del Legal Management Forum.
La IA no solo espera órdenes

¿Qué ocurre cuando la inteligencia artificial deja de limitarse a responder y comienza a tomar la iniciativa? Eso es la IA agéntica, capaz de coordinar tareas, investigar y ejecutar procesos bajo supervisión profesional.
Jorge Martos, responsable de desarrollo de negocio de IA en Minsait Indra y José Medina, senior director de Southern Markets & Platforms Technology de Karnov Group, abordaron este escenario. “Cuando todos hemos aprendido a utilizar los chats habituales para revisar contratos nos damos cuenta de que también son capaces de preparar un dosier, analizarlo y detectar errores”, señaló Medina.
La pregunta clave es cuándo conviene pasar de un chatbot a un agente. “Para buscar información en una base de conocimiento puede bastar con un asistente”, señaló Martos. Sin embargo, si se quiere revisar un contrato, detectar cláusulas ausentes y alertar sobre posibles carencias, puede ser necesario recurrir a la IA agéntica.
La tecnología debe apoyarse también en información sólida y fiable. “El conocimiento es la fuente de la que emana la inteligencia artificial”, afirmó Medina. El criterio humano sigue siendo imprescindible para aportar contexto, seleccionar la información y validar los resultados.
Las empresas ya no dependen de los bufetes

La factura en servicios legales vive su propia revolución; el revulsivo es la inteligencia artificial. Los bufetes están preocupados, pues temen que cambie la relación con sus colaboradores más preciados, los clientes.
Concretamente con las grandes empresas. Las mercantiles ya no externalizan la misma carga de trabajo legal que antes. Por ejemplo, en el pasado, el encargo era redactar un contrato o un informe; ahora lo hacen los departamentos legales y piden a los abogados externos “su revisión”.
Y ello preocupa a las firmas. El desafío es mayúsculo. “El 40% de los servicios legales son commodity [tareas estandarizadas] y eso lo harán las máquinas”, subrayó Eugenia Navarro, de la consultora Lois.
“Veremos muchos legal engineer en los equipos legales de las empresas”, que trabajarán codo con codo con los abogados, anticipó Eva Bruch, consultora de LOIS y miembro de Inkietos. La previsión es que surgirán nuevas profesiones en el sector que ganarán protagonismo, por lo que el abogado ya no será la pieza clave. Entre otros: analistas de datos legales, desarrolladores de sistemas jurídicos, especialistas en prompting jurídico, ingenieros... “Los bufetes ya se están planteando si contratar a un asociado junior o a un ingeniero”, subrayó Lindsay Sykes, socia Co-Directora de PPO Indacochea.
¿De quién es el cliente? El gran dilema de los bufetes

El sector legal lleva años dando vueltas al mismo tema sin terminar de ponerle el cascabel al gato: ¿de quiénes son los clientes, del socio o del bufete? La frontera a veces no está clara y ello puede producir problemas en las firmas. Bajo la moderación de Alberto Moreno, director Comercial de Aranzadi LA LEY, se abrió este melón. Irene Blasco, directora de comunicación y marketing de RSM, puso sobre la mesa una realidad que muchos despachos esquivan: el paso de una estructura de clientes estancos a una cartera verdaderamente compartida. O, dicho de otro modo, el tránsito de “mi cliente” a “nuestro cliente”.
El proteccionismo de los socios sigue siendo el gran obstáculo en las firmas: “El socio se convierte en rehén de su propia cartera; se lo guisa y se lo come todo, pero eso genera un techo de tiempo, una disponibilidad de veinticuatro horas y el riesgo de que el cliente dependa de una sola persona y no de la firma”.
Las razones por las cuales un socio se aferra a sus cuentas responden a incentivos arraigados y a una inercia histórica, desde la propiedad emocional de la relación hasta la lógica desconfianza operativa hacia el trabajo de otros departamentos. Para desactivar estas barreras y multiplicar el negocio, Blasco recordó que las firmas deben mirar hacia dentro: “El coste de adquisición de un cliente ya está pagado; crecer dentro de una cuenta que ya confía en la casa es infinitamente más sencillo y rentable que salir a pescar fuera”.
Si usamos IA, ¿por qué trabajamos más?

La IA no se cansa, pero nosotros sí. Puede generar documentos y respuestas en segundos, pero cada resultado trae consigo nuevas revisiones y decisiones. La tecnología acelera el trabajo, aunque no siempre reduce la jornada. Esta fue una de las ideas centrales del taller Trabajar mejor, no más. Cómo sostener el rendimiento en entornos con IA, impartido por Anna Marra, especialista en Legal Project Management y mejora de procesos legales, y miembro de Inkietos.
¿Cómo puede un abogado ser más productivo? Para Anna Marra, la respuesta no pasa por acumular horas frente a la pantalla. “Muchas veces hay que apagar el ordenador y desconectar. Las horas delante de los ordenadores se pueden multiplicar, pero eso no significa que seamos más productivos”, advirtió. La IA puede trabajar sin parar, pero las personas necesitan descansar. “La IA no descansa, pero nosotros sí. El abogado que trabaja las 24 horas al día los siete días a la semana no puede ser”, afirmó.
La formación también debe entenderse como una inversión. “Si no entendemos que ahorrar tiempo para dedicarlo a la formación es una inversión y solo observamos la rentabilidad a corto plazo, entonces eso no es progreso”, explicó.