Enrique Sanz (Mutualidad): “Hemos calculado hasta 4.000 millones menos, aunque no se irán al RETA ni la mitad; el ahorro está garantizado”
La Mutualidad calculó desde el incio el impacto máximo de la recién aprobada pasarela RETA. La entidad reclama que el reglamento garantice un traspaso ordenado de los fondos

El jueves pasado marcó un hito clave en la historia de la Mutualidad: el Congreso de los Diputados dio luz verde a una pasarela que permitirá dar el salto al RETA a miles de mutualistas alternativos, aquellos que solo cotizan a las mutuas de previsión social. El presidente de la entidad, Enrique Sanz Fernández-Lomana (Valladolid, 1952), afronta con tranquilidad el posible éxodo de hasta 4.000 millones de euros, un tercio total del ahorro gestionado. Llevan tiempo gestionando En una entrevista concedida a CincoDías horas después de aprobarse la pasarela, Sanz asegura que el dinero de los mutualistas que se queden está garantizado porque siempre han trabajado con el escenario más exigente.
El presidente de la Mutualidad se felicita por la aprobación definitiva de un texto que ha costado tres años de tramitación parlamentaria, un periodo de incertidumbre. El camino está ahora más claro: la pasarela es voluntaria y se limita a los ahorros acumulados con las aportaciones de previsión social alternativa. La ley ya fija algunas claves: permite el traspaso de los ex mutualistas pero no de los pasivos. Fija un rango de coeficientes correctores entre el 0,67 y 0,87. Sin embargo, las condiciones definitivas se establecerán reglamentariamente en un plazo no superior a tres meses. Sanz está convencido de que el texto fijará una salida ordenada de los fondos para no perjudicar a los mutualistas que permanecen en la entidad y calcula que, al final, darán el salto menos del 50% de los alternativos.
Pregunta. Tras la aprobación de la pasarela RETA, ¿está satisfecho con el texto o considera que hay aspectos que deben corregirse?
Respuesta. Desde la Mutualidad hacemos una valoración positiva, fundamentalmente porque cerramos un periodo de gran incertidumbre. Ahora tenemos que caminar por el proceso de elaboración reglamentaria. En todo caso, hemos conseguido que se mantenga la alternatividad, irrenunciable por nuestra parte, y una reivindicación histórica: el complemento a mínimos para los mutualistas. Se corrige así una grave discriminación histórica.
P. ¿Cuál cree que ha sido el problema para que tantos abogados se enfrenten a pensiones de apenas 400 euros?
R. Estamos en un sistema de capitalización individual en el que cada uno tiene lo que va aportando con la rentabilidad que consigue la entidad. La regulación establecía que las aportaciones mínimas que tenían que hacer los mutualistas eran menores que las que exigía el sistema público. El 80% frente al 100%. Por lo tanto, se estaba aportando menos. De hecho, ahora se ha corregido. Pese a las campañas para incentivar las aportaciones, unos 2.500 mutualistas de un colectivo de 50.000 están por debajo de los 500 euros.
Quizá podríamos haber exigido incrementar las aportaciones
P. Muchos se han quejado de estar en el pozo por falta de transparencia...
R. Yo no estaba en 2005, cuando la Mutualidad viró a un sistema de capitalización individual, pero era decano de un colegio y considero que la información que se dio fue exhaustiva. Recuerdo que hubo una asamblea multitudinaria. Después, durante la vida del plan individual de 2005 a 2026, ha habido información permanente. Llevamos diez años mandando informes trimestrales con hipótesis de distintos escenarios. Aquí hay mutualistas que, efectivamente, no llegaban a los 600 euros, pero hay quien está por encima de 1.500 y 2.000 euros. El resultado depende de las aportaciones de cada uno.
P. ¿Hace alguna autocrítica?
R. Quizá podríamos haber exigido más aportación. Cuando subimos las cuotas, en lugar de hacerlo obligatoriamente, permitimos devolverla y optar por mantener la anterior. Hubo 40.000 personas que no quisieron incrementar su cuota.
P. ¿Tienen ya un plan de comunicación sobre la pasarela para que los mutualistas tomen una decisión informada?
R. Tenemos un plan de comunicación que ha empezado hoy. Hemos incrementado el servicio de atención a los mutualistas, tenemos una sección en la web con información de la ley y, a medida que vayamos teniendo conocimiento de las condiciones, facilitaremos herramientas e información personalizada para que puedan decidirse por la mejor opción. Al mutualista alternativo quiero decirle que siempre va a ser nuestro referente, porque está en nuestro ADN.
P. Con lo que se conoce hasta ahora, ¿a qué perfil le puede interesar pasarse al RETA?
R. No me atrevería a establecer estándares porque son circunstancias muy personales. La casuística es tremenda, pero no creo que el porcentaje llegue al 50% de los mutualistas alternativos.
Hay que buscar una gestión prudente del traspaso de fondos para que las inversiones se vayan haciendo líquidas sin castigar a nadie
P. ¿Tiene la Mutualidad liquidez suficiente para afrontar un escenario en el que se vayan todos los mutualistas alternativos? El año pasado calculaba unos 60.000 mutualistas
R. Llevamos tiempo gestionando el día después y hemos ido siempre a un escenario de máximo para que, fuera cual fuera la decisión de los mutualistas, podamos cumplir. Si se fuera el total de mutualistas alternativos, podríamos estar en torno de 4.000 millones de euros. Nuestras previsiones matemáticas cubren el ahorro, esto es, la cuenta de posición de los mutualistas. Por tanto, la garantía es absoluta. La segunda parte es que estoy obligado a rentabilizar las aportaciones y, por tanto, tengo que tenerlas invertidas. Hay que buscar una gestión prudente para que se vayan haciendo líquidas sin castigar a nadie.
P. ¿Confía que el futuro reglamento organizará adecuadamente el traspaso de fondos?
R. No tengo ninguna duda porque forma parte de la gestión. El cómo es bueno que figure en el reglamento por seguridad jurídica. A lo mejor, la Seguridad Social me dice “no me mande usted dinero, transfiérame deuda pública”. Eso sí, deberá fijarse un periodo para que se puedan hacer líquidas las inversiones que tenemos a largo plazo.
P. ¿Qué modelo de traspaso va a defender la Mutualidad?
R. Nosotros lo que planteamos es que las mutualidades necesitan un tiempo para hacer líquidas las inversiones. A partir de ahí, ¿cuál es el mejor sistema? Puede ser el que retrase la transferencia al momento de la generación del derecho a la prestación, o que se establezca un plan de pagos o, incluso, la transferencia de inversiones. Defenderemos cualquier solución que adecue la salida de los fondos a la situación de las mutualidades. Lo contrario podría afectar incluso a a la deuda pública. Si todas las mutualidades tuvieramos que empezar a vender deuda pública española, que es la que tenemos fundamentalmente, podría generarse también una alteración de la valoración.

P. Han conseguido mantener la alternatividad de la Mutualidad al menos hasta 2030. ¿Por qué defienden el modelo?
R. Nos parece que es un modelo de colaboración público-privada idóneo y eficiente para gestionar la jubilación. Hubiera sido un error haberlo eliminado. Estoy convencido que a cientos de miles de cotizantes en el sistema público les apetecería estar en un sistema de capitalización individual. Lo importante es que la gente opte con conocimiento.
P. ¿Se están preparando para funcionar solo como aseguradora?
R. Llevamos muchos años diversificando nuestra oferta. La alternatividad representa solamente entorno a un tercio del ahorro gestionado y se está reduciendo por la propia conformación sociológica de la profesión. Aunque depende mucho de las zonas, podemos decir que entre un 75 y 80% de los nuevos abogados que salen al mercado están trabajando por cuenta ajena. Estamos volcados hacía el ahorro complementario e, incluso, hemos llamado a la puerta de los grandes bufetes, ofreciéndoles no solo la posibilidad de ahorro, sino también formación en educación financiera, infraestructura del ahorro y otro tipo de servicios. Desde el momento que empezó la pasarela hicimos un plan estratégico dirigido a nuevos colectivos dentro y fuera del sector jurídico.
A cientos de miles de cotizantes en el sistema público les apetecería estar en un sistema de capitalización individual
P. ¿Con qué colchón cuenta la mutualidad para invertir actualemente?
R. Tenemos una partida de entre 400 y 600 millones de euros que podrían servirnos en un momento dado para crecer por la vida inorgánica, ya sea por compra de compañía, ya sea por fusiones. La cartera inmobiliaria no es la más importante, representa un 7%, más o menos. Donde somos muy potentes es en renta fija, en la que tenemos casi el 80% de nuestras inversiones. Y, dentro de la renta fija, aproximadamente un 60% está invertido en deuda pública.
P. ¿Están de acuerdo con el aumento de control que se prevé en la ley?
R. Nosotros estamos abiertos a cualquier información que se nos pida. Pero no se algo nuevo. Somos una entidad regulada, la Dirección General de Seguros tiene toda nuestra información.
P. ¿Qué parte del ADN de la mutualidad tiene claro que no va a cambiar a pesar de que puedan tener nuevos productos y se abran nuevos colectivos?
R. Nosotros somos una entidad de la economía social y, por lo tanto,tenemos como estandarte los valores en los que se sustenta. Es decir, esto no es una sociedad de capitalistas, sino una sociedad de personas. Eso lleva asociado, por ejemplo, que no hay que rentabilizar la inversión y está permitiendo que el mutualista un retorno mucho mayor. También podemos ofrecer productos más baratos.
P. Han sido años de bastante conflictividad, con fuerte exposición mediática. ¿Qué estrategia tienen para atraer a nuevos mutualistas y retener a los actuales?
R. Nosotros no vamos a retener aquí a nadie a fuerza. Puede haber mutualistas que, si las condiciones son buenas, les interese pasarse a la Seguridad Social. Pero habrá que advertirle que pasa con los parámetros actuales. No sabemos lo que va a pasar en los próximos años en orden a los años de cotización mínimos, porcentajes, etcétera. Y ahí vas para no volver. Los mutualistas que quieran quedarse están en una entidad solvente que ofrece una rentabilidad en la parte más alta de la media del sector. Aunque los alternativos representen un tercio del ahorro, siempre van a ser objeto preferente de nuestra antención.