Así juegan los bufetes en los eventos deportivos
Detrás de cualquier competición hay una estructura legal compleja; las firmas gestionan licencias, Administraciones o marcas para evitar conflictos y retrasos

La próxima semana arranca la Copa del Mundo más multitudinaria de la historia, la primera con 48 selecciones y 104 partidos. Pero, detrás de cada gol, cántico o celebración, existe un entramado legal que arranca incluso años antes de que el balón ruede en el césped. Se trata de un proceso de negociación en el que se decide la sede anfitriona del evento, los acuerdos de patrocinadores o los derechos de los deportistas. Y los bufetes construyen esta arquitectura de forma artesanal, en la que los abogados se ajustan la corbata para garantizar que el evento sea todo un éxito.
Organizar un evento deportivo es todo un desafío legal que se traduce en gestionar contratos, obtener licencias, conseguir financiación o estructurar un buen plan de riesgos anticrisis. La importancia de ese trabajo invisible se entiende cuando se pone la lupa en la celebración de las principales competiciones deportivas. Así lo destacan algunos de los bufetes consultados, que se han encargado de asesorar torneos como la Copa América de vela, el Mutua Madrid Open, la NFL — la liga profesional de fútbol americano— o el mundial de Esports.
“El asesoramiento jurídico es simplemente imprescindible”, resume Ricardo Nogales, abogado experto en mercantil de Legálitas, firma que estuvo involucrada en la protección jurídica de los tenistas del Mutua Madrid Open. “No se trata de restar méritos al deporte en sí, pero la organización de un evento de este tipo tiene muchísimas implicaciones y muchas de ellas necesitan tratamiento y asistencia jurídica”, resume. Un laberinto legal que no tiene fin. En los grandes eventos “se suele extender desde que comienza su diseño y organización, hasta su ejecución e incluso con posterioridad”, señala Álvaro Seijo Bar, socio de CMS, firma encargada de asesorar el mundial de Esports. “Un buen asesoramiento puede ser crítico para el éxito o fracaso del evento”, añade.
Acuerdos
La Copa América de vela es uno de los ejemplos más claros de cómo un gran acontecimiento deportivo se sostiene sobre una arquitectura jurídica compleja. Andersen es el asesor legal exclusivo de esta competición. Fueron los encargados de conseguir que el torneo –una de las citas deportivas internacionales que más audiencia tiene en el mundo– atracara en los puertos de Barcelona en 2024. En la próxima cita, que tendrá lugar el año que viene en Nápoles, los abogados de la firma seguirán al pie del cañón para velar por los intereses del torneo.
“Al contrario de lo que pueda parecer, la función legal no se limita a la redacción de contratos”, indica Yago Martos, socio de Andersen. “Requiere de una gran capacidad de anticipación, así como de una visión transversal de todas las cuestiones y riesgos legales que puedan condicionar la viabilidad del evento”, afirma. Según la experiencia del despacho como asesor de la copa de vela, el grueso del trabajo se concentra en la coordinación de todas las entidades, desde Administraciones públicas hasta empresas privadas. En especial, “en obtener las licencias y autorizaciones administrativas necesarias, de cara a que los tiempos previstos para el evento no sufran ningún tipo de demora por estos trámites”. Concretamente, en la gestión del transporte público, aforos, control de acústica o medidas de seguridad, entre otros.
Marcas y publicidad
La misma lógica se repite en el terreno de los deportes electrónicos. CMS fue la firma encargada de asesorar la Esports World Cup, cuya última edición se celebró en Riad en 2024. El torneo reunió a más de 1.500 jugadores de más de 60 nacionalidades y se disputó en 21 videojuegos. La próxima cita tendrá lugar en París el próximo verano, en el que la firma seguirá al frente del asesoramiento. En este ámbito, explican desde el despacho, una parte muy relevante del trabajo se concentra en los acuerdos con los publishers o editoriales de videojuegos, es decir, con las empresas propietarias de los títulos que forman parte del torneo. Su papel, subrayan, “resulta esencial, al ser quienes conceden las correspondientes licencias de derechos de propiedad intelectual y de marca”, claves para la explotación comercial del evento.
Otro de los frentes a los que se enfrentan los abogados es la publicidad ilegal, conocida como ambush marketing o marketing de emboscada. Se trata de estrategias con las que empresas ajenas al evento intentan vincularse comercialmente a la competición sin ser patrocinadores oficiales. “Resulta crítico el despliegue de una estrategia precontenciosa y contenciosa ágil que ponga coto a estas prácticas”, advierte Seijo Bar. El experto añade que, en el ámbito audiovisual, los tribunales ya están reaccionando frente a este tipo de conductas. “Se ha conseguido que los juzgados dicten medidas dinámicas para conseguir el bloqueo de sitios web que difunden ilícitamente eventos deportivos en directo”.
Fiscalidad
La liga profesional de fútbol americano de Estados Unidos cruzó el charco para aterrizar en el Santiago Bernabéu. De la mano de Baker McKenzie, el Real Madrid acogió el pasado noviembre el primer partido oficial de temporada regular, en un duelo entre Miami Dolphins y Washington Commanders, una cita que reunió a más de 78.000 espectadores. El éxito de ese encuentro llevó a la NFL a cerrar un acuerdo multianual con la Comunidad de Madrid y con el Real Madrid para seguir celebrando partidos en el estadio a partir de 2026.
Manuel Alonso, socio de derecho deportivo y fiscal de Baker McKenzie, señala que asesorar esta clase de eventos internacionales implica poner la lupa en regular correctamente la situación laboral y fiscal de todo el personal implicado: “Incluyendo el desplazamiento de equipos y personal, la tributación de los deportistas, visados, permisos de trabajo y el encaje de estos movimientos dentro de las distintas jurisdicciones implicadas”, explica.
La falta de planificación, subraya Alonso, puede pasar factura en forma de riesgos regulatorios o fricciones contractuales. “A ello se suma cada vez más la dimensión de la protección de datos y el uso de tecnología”, apunta. Especialmente, añade, “en todo lo relacionado con ticketing [venta de entradas], gestión de asistentes o experiencias digitales”.
Cabe precisar que la Agencia Española de Protección de Datos ya ha sancionado a clubes deportivos, como el Osasuna, con 200.000 euros por implementar un sistema de acceso mediante reconocimiento facial en su estadio El Sadar. Por último, explica Alonso, es vital tener previsto herramientas legales para resolver los conflictos de forma rápida sin poner en riesgo la celebración del evento.
Cláusulas
El asesoramiento deportivo también se extiende a aspectos clave del día a día de la competición, especialmente en su relación con los aficionados. Ricardo Nogales resalta la importancia de gestionar con precisión “las condiciones de comercialización de las entradas (si directamente o mediante intermediarios), los acuerdos de celebración de la competición o el tratamiento de datos personales”. Este último es un punto especialmente sensible, recalca, porque en los grandes eventos multitudinarios pueden tratarse datos de menores de edad.
Los acuerdos con los competidores es otro punto que no pueden dejar pasar por alto. “Además de los términos esenciales, como la retribución, fechas, cancelación o aplazamiento, se debe abordar el tratamiento de los derechos de imagen de los artistas o deportistas intervinientes”, ejemplifica Nogales. En este caso, se acuerdan cláusulas contractuales “para evitar conductas racistas, sexistas o, de cualquier otro modo, contrarias a los derechos fundamentales de las personas”.
Al margen de los permisos, contratos y los derechos audiovisuales, la organización de una cita deportiva depende de un elemento clave: la financiación. “Detrás de cada evento y de cada empresa existe una entidad bancaria o grupo financiero que anticipa los fondos y permite una liquidez de la que, por lo común, toda organización carece”, pone de relieve el abogado de Legálitas. El experto remarca que obtener un buen acuerdo financiero es clave para garantizar la viabilidad del evento, afrontar los gastos previos y asegurar que la organización pueda responder con solvencia a cualquier imprevisto.
Imprevistos que hay que anticipar
Seguros. En los grandes eventos deportivos la responsabilidad civil pasa a ser una pieza central. Accidentes, daños en instalaciones o incidencias con los asistentes pueden traducirse en costes elevados para el promotor. Por ello, señala Ricardo Nogales, abogado experto en mercantil de Legálitas, contar “con un amplio y generoso seguro de responsabilidad civil es garantía, para la empresa organizadora, de evitar asumir cuantiosos efectos económicos adversos en caso de que se produzca un siniestro”.
Suspensiones. La cancelación o el aplazamiento de los eventos son una auténtica prueba de estrés. Es ahí donde aparecen las mayores tensiones: reembolsos al público, compensación de gastos ya asumidos, daños reputacionales e indemnizaciones por perjuicios. Por ello, indica Seijo Bar, es importante aclarar “cuáles son las consecuencias en supuestos de fuerza mayor, cancelación o suspensión del evento”. En caso de problemas, apunta Yago Martos, socio de Andersen, es importante “incluir cláusulas de remisión a arbitraje para la resolución de conflictos de una forma ágil y especializada”.
Licencias y normativa. Otro punto a tener en cuenta es la obtención de las licencias y autorizaciones administrativas y deportivas, que varían según el tipo de evento, la localización y la normativa federativa. “Existen numerosos aspectos que no deben dejarse de lado, como la normativa en materia de seguridad, protección de datos, propiedad intelectual o consumo, incluida la legislación relativa a la consumición de alimentos y bebidas en la sede del evento y, en su caso, normativa de extranjería”, explica Seijo Bar.
Reclamaciones. Las quejas más habituales suelen partir de la relación con el público. Entre las incidencias más frecuentes figuran los cambios de programación, las restricciones de acceso con comida o bebida, los daños causados por las instalaciones (caídas), daños en la ropa por desperfectos en el mobiliario, los problemas en la venta de entradas o la reubicación de asientos.