Empresas y bufetes dicen sí a la IA, pero siempre con criterio, ética y transparencia
Un grupo de expertos debatió sobre las obligaciones que trae el marco regulatorio de inteligencia artificial; la norma europea desplegará todos sus efectos en 2027

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad que está transformando, a gran velocidad, el ejercicio del derecho. Entre la eficiencia que ofrece y los riesgos que plantea esta tecnología, el sector jurídico se enfrenta a un reto ineludible: integrar la IA en un marco regulatorio cada vez más exigente, sin comprometer el criterio profesional ni los principios éticos que la sostienen.
Este fue el hilo conductor del nuevo Think Tank Legal, la cuarta de una serie de encuentros organizados por Aranzadi LA LEY, que moderó el periodista experto en asuntos legales Marcelino Abad.
“La adopción de esta tecnología está teniendo lugar en un contexto regulatorio cada vez más complejo”, señaló Alejandro Galiana, director de desarrollo de Negocio Legal de Aranzadi LA LEY. El reglamento europeo de inteligencia artificial desplegará todos sus efectos en 2027, pero convivirá con otras normativas como el Reglamento General de Protección de Datos, lo que anticipa un marco legislativo en constante evolución. “Las decisiones relativas a la IA ya no se pueden mirar desde la eficiencia, sino también desde la gestión del riesgo, de la responsabilidad jurídica y la ética”, subrayó.
Cristina Retana, directora de Contenidos e Innovación de Aranzadi LA LEY, señaló que el debate ya no gira en torno a si utilizar o no la IA, sino a cómo aprovechar sus bondades sin incurrir en riesgos legales. “No es lo mismo hacer una traducción que redactar una demanda, por lo que el grado de supervisión debe ajustarse a cada situación”, expresó. En todo caso, insistió en que la responsabilidad sigue siendo humana: “el que aprueba el trabajo final es una persona, no una inteligencia artificial”. Además, defendió la necesidad de establecer protocolos internos que regulen su uso.
Transparencia
La transparencia emergió como uno de los principios clave del debate. Si un abogado utiliza IA para redactar una demanda o resumir documentos, ¿debe comunicarlo al cliente? Sí, coincidieron los expertos, aunque su aplicación admite matices. “Según el uso y la transcendencia que tenga hacia terceros (por ejemplo, para trabajos internos como un resumen o limpieza de estilo), pero, sin duda, la transparencia no puede perderse de vista”, señaló Ainhoa Anuncibay, Corporate Legal Services Director en Logista. Ahora bien, para escribir una demanda o un contrato, sí es obligatorio. De hecho, Javier Ruigómez, socio en Barrilero, fue contundente: “Si decides redactar una demanda con un botón deberías salir por la puerta de nuestro despacho o de cualquiera”.
La inteligencia artificial y el marco legislativo evolucionan a doble velocidad, lo que impide que empresas y bufetes puedan adaptarse a esta nueva realidad. “Hay un uso generalizado en el sector legal y ponerle freno es difícil”, señaló Daniel Sáez, socio de Auren Legal. “La normativa de la IA ya está obsoleta, y la realidad supera a la ficción”, apuntó. “En el despacho intentamos hacer un protocolo de uso, pero la IA evoluciona tanto que no lo vamos a poder acabar nunca”, confesó.
Sáez incidió además en la necesidad de informar en todo momento si la inteligencia artificial es propia o de un proveedor. “Al final el riesgo implícito siempre está ahí y es necesario aplicar las normas de transparencia”. De hecho, matizó que en el caso de los proveedores es importante aclarar quién es “porque también tiene responsabilidad en el suministro de los servicios”, subrayó.
Cultura y formación
Más allá de la regulación, el debate puso el foco en la cultura organizativa y la formación. La inteligencia artificial debe incorporarse en los bufetes y asesorías jurídicas, pero siempre bajo un principio irrenunciable: el criterio humano. “La máquina pone el texto y el humano el contexto”, dijo Idoia Baranguan, directora del Departamento Jurídico de Grupo Eroski. En su opinión, no se trata de temer a la IA, sino de integrarla desde la perspectiva del abogado. “Tenemos que dar confianza, generar seguridad jurídica y no perder el norte y pensar que el criterio humano es sustituible”, apostilló.
La formación de los juniors es una de las grandes preocupaciones. Los expertos advirtieron del riesgo de utilizar la IA como atajo en lugar de apoyo al aprendizaje. Hace falta más concienciación. “No estamos fomentando el criterio jurídico ni el sentido crítico en los abogados jóvenes”, dijo Javier Ruigómez. Si se confunde IA con atajo “podemos perder una generación entera de abogados por no darle la importancia suficiente a la formación”, advirtió.
En cuanto a la gobernanza de la inteligencia artificial en las organizaciones, el consenso fue claro: no debe recaer en un único departamento. “No considero acertado que la gobernanza de IA sea exclusiva del equipo legal, ni de compliance, ni de IT, ni del delegado de protección de datos”, apuntó Idoia Baranguan. “Tiene que haber un comité transversal en el que esté integrado todo el equipo”, defendió.
Ciberseguridad
La ciberseguridad ha pasado a ser una prioridad para las compañías. “Hoy en día una empresa que no invierta en ciberseguridad se expone a un alto riesgo”, subrayó Ainhoa Anuncibay. Ya no basta con confiar en las garantías de los proveedores tecnológicos. Asimismo, los expertos coincidieron en la necesidad de contar con planes de crisis sólidos que permitan anticipar y gestionar posibles incidentes.
“Herramientas como las simulaciones avanzadas nos permiten conocer de antemano la reacción de las empresas y anticipar una respuesta adecuada en incidentes reales” explicó Javier Ruigómez. En Eroski, por ejemplo, se realizan simulacros para detectar vulnerabilidades y evitar brechas de seguridad, mientras que en Logista se diseñan planes formativos y de concienciación continua para evaluar la resistencia de la compañía ante posibles ataques.
El encuentro concluyó con un mensaje compartido por todos los participantes que resume el sentir del sector: “IA sí, sí aporta efectividad, pero siempre controlada y con sentido”.