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En colaboración conLa Ley
Igualdad
Tribuna

¿Cómo va lo mío? Igualdad en trámite permanente

A pesar de los incuestionables avances en materia de igualdad, no podemos ignorar que acecha una sombra preocupante

Agencia Getty

Se acerca la fecha señalada del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, un momento idóneo para reflexionar sobre los avances y desafíos de la igualdad de género en la Unión Europea. En este contexto, como mujer trabajadora y abogada, me pregunto –al igual que en la tan repetida frase en nuestros despachos–: “¿Cómo va lo mío?”. Simone Weil, pensadora europea comprometida con la justicia social, afirmó que “la igualdad es una necesidad vital del alma humana”. Su reflexión subraya la urgencia de construir una sociedad en la que todas las personas disfruten de igualdad de oportunidades y derechos.

A pesar de los incuestionables avances en materia de igualdad, no podemos ignorar que acecha una sombra preocupante. Según un sondeo del 24 de febrero, el 51,5% de los hombres españoles de entre 15 y 29 años considera que el feminismo “solo se utiliza como herramienta política de manipulación y adoctrinamiento”. Además, Europa presencia la cruzada emprendida por determinados líderes mundiales contra la llamada “teoría de género”, negando que las identidades y los roles de género sean construcciones sociales. De prosperar este discurso, podría ponerse en riesgo buena parte de los logros alcanzados en los últimos 50 años.

Quizás sea aquí donde debamos poner el acento: en comunicar de manera eficaz a las generaciones venideras la necesidad de avanzar hacia la igualdad plena. Es imprescindible explicar qué supondría un retroceso tanto en términos sociales como económicos; recordar que promover la igualdad no implica un trato de favor hacia las mujeres, sino la aplicación de un derecho fundamental consagrado en los artículos 20 y 21 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea: la igualdad ante la ley y el derecho a la no discriminación.

Hablar de igualdad es hablar de cohesión social y prosperidad común. Ninguna regresión es admisible en los derechos ya reconocidos, especialmente cuando su plena eficacia jurídica aún no se ha materializado y la Unión Europea no puede considerarse, hoy por hoy, un espacio plenamente igualitario. No olvidemos que este principio está igualmente recogido en los propios Tratados de la Unión.

En la Unión Europea se han producido avances sustanciales mediante la incorporación transversal de la perspectiva de género en sus políticas e instrumentos jurídicos. Entre los logros más relevantes figuran la mayor presencia de mujeres en la población activa y los avances en educación y formación. Sin embargo, todavía persisten obstáculos importantes: la infrarrepresentación femenina en los puestos de toma de decisiones, la brecha salarial, las dificultades de conciliación y la persistencia de la violencia contra las mujeres.

Así que, ¿cómo va lo mío? Que nadie se engañe: si la igualdad avanza tan despacio, no es por falta de leyes, sino por el exceso de quienes aún esperan que todo siga exactamente igual.

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