Carta a los Reyes Magos de una consejera del Ibex
Me gustaría que la legislación tuviese una vocación de permanencia razonable y que recuperemos un poco de seguridad jurídica

Queridos Reyes Magos:
Quiero empezar esta carta contándoos cómo he ejercido mi cargo en este 2025 que se va: he analizado la documentación para las reuniones, y he consultado con los responsables financieros, de sostenibilidad o de tecnología (entre otros) para que me ayudasen a comprender matices. También he estado al día de las noticias económico-financieras, geopolíticas, de sostenibilidad y jurídicas, he asistido a todas las sesiones de formación organizadas por la compañía y he llegado a los consejos y comisiones con sugerencias y preguntas.
En resumidas cuentas, creo que me he portado muy bien.
Pero os mentiría si os dijera que no estoy inquieta: tengo la sensación de que, a pesar de todo lo que hemos logrado en 2025, no será suficiente…
Por ello, me gustaría mucho que me trajerais esto para el año que viene:
En primer lugar, me gustaría que la legislación tuviese una vocación de permanencia razonable. Evidentemente, las normas tienen que ir adaptándose a los cambios económicos y sociales, pero sería fantástico que se redactasen con la suficiente flexibilidad como para que fuesen útiles durante un tiempo prudencial… sin necesidad de derogarlas y sustituirlas por otras nuevas cada dos por tres, o de aprobar tantas normas de desarrollo que dejan cortos los cuentos de Las mil y una noches.
Pero si eso no fuera posible, os pediría que, al menos, recuperemos un poco de seguridad jurídica. Sería deseable que las normas fueran técnicamente correctas, comprensibles y tengan periodos transitorios suficientes. Además, estamos esperando normas que no terminan de llegar, como la Ley de información empresarial sobre sostenibilidad o la transposición de NIS2, y otras que se añaden y cambian sin parar, como Ómnibus I, Ómnibus digital, Verifactu… Con los vaivenes de los últimos tiempos, cada vez es más difícil saber si conviene ser diligente y hacer los deberes en plazo, o remolonear e ir a rebufo de los demás.
En segundo lugar, me gustaría poder dedicar más tiempo a la supervisión y menos al reporting. Por supuesto que la transparencia es un valor fundamental de las sociedades cotizadas, y ello exige divulgar información sobre múltiples asuntos. No obstante, a veces me veo más como una documentalista que como una consejera. Si pudierais conseguir que reorganicen las obligaciones de divulgación de información para contar cada cosa una sola vez y en un solo lugar, sería un regalo estupendo.
En tercer lugar, os pediría más consejeras y altas directivas en las compañías españolas. Las cotizadas del Ibex no podemos quejarnos: todas cumplimos el objetivo legal del cuarenta por ciento de mujeres en los consejos y va aumentando progresivamente la proporción de altas directivas. A su vez, en el conjunto de las empresas cotizadas, en 2024 la presencia de mujeres en los consejos creció hasta el 36,58%, y el porcentaje de altas directivas rozó el 25%. Pero como bien sabéis, las compañías cotizadas (y especialmente las del Ibex), somos un grupo pequeño dentro del ecosistema empresarial español.
Por otra parte, sería estupendo que pudierais hacer algo con la disrupción tecnológica. El día que no tenemos un incidente de ciberseguridad tenemos varias amenazas, el que no tenemos noticias apocalípticas sobre los avances en inteligencia artificial y su influencia en el mercado laboral, las tenemos sobre su consumo de recursos naturales y energía.
Y esto me lleva a otra petición. Estamos haciendo un verdadero esfuerzo por incorporar la sostenibilidad a nuestra estrategia empresarial. De una forma u otra, la sostenibilidad impregna todas nuestras conversaciones, e intentamos hacer las cosas bien y mejorar en cada proceso de la cadena de actividad. No obstante, en ocasiones me da la impresión de que se nos exige no ya tener como objetivo la sostenibilidad empresarial, sino la sostenibilidad de la civilización humana…
Por último, me gustaría pediros un poco de calma geopolítica. Por desgracia el enfrentamiento forma parte de la naturaleza humana, pero sería de agradecer que pudierais rebajar el número de conflictos y aportar algo de tranquilidad. Establecer una estrategia para el futuro siempre es muy complejo, pero con la situación actual de cambios constantes y polarización ideológica, aún más.
En definitiva, parece que se nos exige ser mucho más que empresarios diligentes, por lo que no puedo evitar sentirme en ocasiones un poco desbordada y preguntarme si todo el esfuerzo que estoy haciendo será suficiente.
Y yo, al fin y al cabo, soy de las consejeras afortunadas, ya que las compañías del Ibex contamos con unos recursos que, aunque no son ilimitados como parecen creer algunos, son mayores que los de las compañías cotizadas medianas y pequeñas. Por no hablar de los pequeños empresarios y los autónomos, claro… Pero en eso no me meto, que seguro que os escribirá más de uno.
Un abrazo y os deseo un feliz viaje a los Tres.
Firmado: Una consejera del Ibex.