Vuelve la tiranía de las cifras
Apuntaba ayer un observador avezado que no hay nada peor para la Bolsa que la incertidumbre. La expectativa constante desanima y desespera. De ahí la ausencia de inversores finales. El mercado está en manos de los denominados profesionales y de los gestores. No porque les satisfaga la coyuntura actual, sino porque están obligados. Es su negocio.