El gigante alemán DWS apuesta con todo por las acciones ligadas a la IA
Su máximo estratega para Bolsa ha explicado en Madrid el posicionamiento optimista respecto a las tecnológicas


El jefe de inversiones en Bolsa de DWS —un coloso con más de un billón de activos bajo gestión y controlado por el Deutsche Bank— ha visitado Madrid para compartir su estrategia en cuanto al posicionamiento en renta variable. Benjardin Gärtner ha explicado, tanto a clientes del grupo como a un reducido grupo de periodistas, la firme convicción de la gestora de que la inversión en compañías de inteligencia artificial (IA) va a seguir siendo muy rentable, tal y como lo ha sido en los tres últimos años.
Gärtner, que ha pasado por Union Investment, Goldman Sachs y Deutsche Bank, es un firme convencido en el potencial transformador que tiene esta tecnología y en su capacidad para seguir marcando el compás de la Bolsa mundial.
El experto recuerda que desde 2023 se ha producido una tremenda divergencia en los retornos de las compañías estadounidenses. Las 50 vinculadas a la IA se han revalorizado, de media, más de un 80% en este tiempo, mientras que el resto de cotizadas del índice S&P 500 apenas lo ha hecho un 20%.
“Las inversiones que están haciendo gigantes como Amazon, Goolge o Microsoft en centros de datos para sus algoritmos son enormes, beneficiando especialmente a firmas como OpenAI y Anthropic, pero no solo”, relata Gärtner. “No creemos que haya para nada una burbuja en esta temática, una como la que se gestó a finales de los 90 con la tecnología”.
Para este gestor de fondos, lo ocurrido en Anthropic en los últimos meses es muy sintomático de cómo está evolucionando todo el ecosistema de la IA a una velocidad de vértigo. “Hace un año y medio, casi nadie había oído hablar de esta firma, mientras que ahora estamos hablando de que podría llegar a superar los 50.000 millones de dólares de facturación”, relata. “Es el mejor ejemplo de cómo las inversiones en IA ya se están monetizando”.
A su juicio, el mercado va a estar muy pendiente de las salidas a Bolsa tanto de Anthropic como de OpenAI, que se esperan para 2026, “pero estoy convencido de que en los próximos meses surgirán nuevos nombres de compañías que van a tener éxitos fulgurantes”. Las fuertes valoraciones que están alcanzando esas compañías en los mercados privados les están permitiendo, además, poder realizar muchas adquisiciones en todo el ecosistema de la IA.
Gärtner reconoce que la guerra en Oriente Próximo, el cierre del estrecho de Ormuz y el encarecimiento del petróleo “es un desafío para la economía mundial, y para la tendencia del consumo”, pero también recuerda que los países están aguantando mejor de lo que se esperaba ante esa subida del precio del crudo —“desde la invasión rusa de Ucrania muchos países han apostado por la autonomía energética”— y que, mientras las Bolsas aguanten, hay un efecto riqueza que va a hacer que los niveles de consumo no se desplomen, pese al precio de la gasolina. “Lo que tenemos muy claro es que Donald Trump está obligado a buscar una salida rápida para esta situación”.
Pese a los focos de incertidumbre geopolítica, el gestor no percibe un riesgo significativo en la generación de beneficios empresariales a corto plazo. Argumenta que la economía global ha ganado resiliencia frente a shocks como el encarecimiento del petróleo —con solo un 45% de traslación a precios frente a casi el 100% en los años 70— y que, además, cada vez se necesita menos capital para generar una unidad de PIB. En este contexto, el escenario base sigue siendo positivo: los ingresos corporativos continúan creciendo de forma generalizada y las revisiones de beneficios siguen siendo al alza en múltiples mercados.
El gestor de DWS también subraya que para poder invertir en la temática de la IA no hace falta estar presente únicamente en los llamados hiperescaladores (Amazon, Meta, Microsoft, Alphabet...) sino que hay otras compañías que se están beneficiando mucho. Además de los fabricantes de chips, como Nvidia o TSMC, también las compañías eléctricas, que están viendo cómo se dispara el consumo de electricidad, o las empresas petroleras. También los fabricantes de centros de datos, como ACS, a través de su filial en EE UU, Turner.
Para el experto, no hay señales claras de “exuberancia irracional”, ya que las compañías líderes son rentables y están monetizando el despliegue, mientras se abren nuevas vías de crecimiento como los agentes de IA, que empiezan a actuar como “empleados digitales”. El potencial sigue siendo difícil de acotar. “Si la situación en el estrecho de Ormuz se arregla pronto, no es descartable que las Bolsas vuelen”.