¿Dónde está la rentabilidad en la Bolsa mundial? Los sectores y regiones que recomiendan los expertos
La concentración en Wall Street, el renovado atractivo del Viejo Continente y el potencial de Asia promueven la diversificación geográfica de las carteras. Las gestoras aconsejan extender el foco hacia la inteligencia artificial, la electrificación o la banca para el segundo semestre


Tras varios años en los que Estados Unidos ha liderado con claridad las ganancias bursátiles, impulsado por las grandes tecnológicas y el auge de la inteligencia artificial, el escenario de inversión comienza a ampliarse. Las dudas sobre las valoraciones de las acciones en ese país, la evolución de la política monetaria y el impacto de la geopolítica conviven con un renovado interés por Europa, donde las valoraciones siguen siendo más atractivas y el aumento del gasto en defensa, infraestructuras y transición energética podría actuar como catalizador para los beneficios empresariales, según los expertos consultados. En este contexto, los inversores vuelven a preguntarse si ha llegado el momento de diversificar geográficamente sus carteras y qué regiones ofrecen el mejor binomio entre rentabilidad potencial y riesgo de cara a los próximos meses.
Fabiana Fedeli, responsable de inversiones de renta variable y multiactivos de M&G Investments, no cree que los inversores deban apostar por una única región. “En el complejo entorno de mercado actual, donde el liderazgo está cada vez más concentrado, consideramos que adoptar un enfoque activo y buscar oportunidades de inversión en todos los mercados es la mejor forma de identificar a los líderes del mañana y construir carteras resilientes”, recalca.
En ese sentido, encuentran oportunidades en Europa, “donde las necesarias inversiones en áreas como las infraestructuras y la seguridad energética seguirán siendo protagonistas. Pero esto no significa en absoluto que estemos ignorando la Bolsa estadounidense. Seguimos identificando nuevas oportunidades, especialmente entre aquellas empresas que se sitúan a la vanguardia de la innovación. También vemos valor en los emergentes”.
En la gestora Invesco consideran que el liderazgo del mercado podría ampliarse en los próximos meses, sin que eso signifique que Europa vaya a convertirse en el nuevo EE UU. El argumento de fondo es que ese mercado se está concentrando en demasía: las 10 mayores compañías ya suponen en torno al 35% del índice S&P 500, frente a un 15% del peso equivalente en el Stoxx 600 europeo.
También Luca Paolini, estratega jefe en Pictet AM, opina que en un mundo “cada vez más multipolar”, conviene una menor exposición a estos activos y una mayor diversificación hacia Europa y Asia. “El dólar se puede fortalecer moderadamente a corto plazo, pero el mundo se hace gradualmente menos dependiente del billete verde”. Paolini apunta que Europa puede ser ganadora la próxima década y la excepcionalidad estadounidense desafiada, aunque no revertida. “Posiblemente, veremos una Europa amenazada militarmente por Rusia, económicamente por China y tecnológicamente por Estados Unidos”, resume.
Más allá de la IA
Entre los que apuestan claramente por el Viejo Continente está Jaume Sáenz de Santamaría, analista de Ibercaja Gestión. “Ya vimos cómo el acuerdo de paz del mes de junio causó un mejor comportamiento relativo de Europa frente a EE UU. Pese a que con la vuelta a la tensión parte de este recorte de diferencial se ha ido, creemos que puede seguir teniendo recorrido”, incide. Y añade que la inteligencia artificial (IA) sigue siendo la principal temática transversal, pero “puede ser que por valoración y por rotación sectorial tengamos momentos puntuales en los que Europa tenga mejor comportamiento. Sin embargo, en el largo plazo, es complicado que Estados Unidos pierda su liderazgo”.
Josefina Rodríguez, economista de Vanguard, considera que más que un claro traspaso de poder de norteamérica al Viejo Continente, lo que estamos viendo se asemeja más a una ampliación de las oportunidades dentro del ámbito de la inversión en IA. “Las siete magníficas registraron una ganancia inferior a la del mercado en el primer semestre de 2026, con una caída del 1% para el grupo, mientras que el S&P 500 obtuvo una sólida rentabilidad del 9%. Esto refleja, en parte, el creciente escrutinio de los inversores sobre si las grandes inversiones en IA que están realizando los hiperescaladores generarán rendimientos suficientes, dadas las elevadas expectativas y la competencia cada vez más intensa”.
Precisamente, uno de los temas más recurrentes abordados por los expertos consultados es cómo beneficiarse indirectamente de la expansión de la IA evitando las grandes tecnológicas. “La IA sigue siendo un motor de mercado potente, pero preferimos exponernos a ella a través de semiconductores, hardware e infraestructura de centros de datos, manteniendo una visión más cauta sobre el software, donde existe mayor escrutinio sobre el impacto potencial de la IA en algunos modelos de negocio”, observan en Invesco.
A ese respecto, Helen Jewell, directora internacional de inversiones de BlackRock Fundamental Equities, piensa que “también es posible participar en el potencial alcista de la IA con una exposición menor a la volatilidad derivada de las elevadas valoraciones y de la concentración del mercado”. ¿Cómo? “Incrementando la exposición a las inversiones en infraestructuras y energía necesarias para hacer posible el desarrollo de la IA y la aceleración del proceso de electrificación, una tendencia impulsada aún más por el interés de los gobiernos en reforzar la independencia energética”, señala.
Previsiones y expectativas
Estados Unidos. La encuesta a estrategas de Natixis IM sobre las perspectivas para la segunda mitad de 2026 revela que el 67% de los encuestados prevé que la renta variable estadounidense obtenga una rentabilidad superior en el periodo, y el 42% señala a los mercados de Estados Unidos como los que probablemente ofrezcan las mejores ganancias a escala mundial. Además, más de tres cuartas partes (76%) cree que las empresas de gran capitalización superarán a las de pequeña, y el 82% prefiere el estilo de inversión de crecimiento (growth) frente al de valor (value).
Defensa. A pesar de la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, la mayoría de las acciones del sector de la defensa que figuran en el análisis de Morningstar publicado en julio siguen estando infravaloradas. Ese mismo análisis lo atribuye a que los inversores se muestran escépticos respecto a las promesas de gasto de los Estados. No obstante, para los estrategas de Natixis IM, la actividad militar (24%) se sitúa como el segundo sector preferido, aunque esto representa una caída en el sentimiento de los inversores en comparación con la encuesta de 2025 (47%).
Crecimiento español. España, que crecerá un 2,6% en 2026, liderará el crecimiento entre las grandes economías europeas, por delante de Italia (0,8%), Francia (0,8%) y Alemania (0,7%), de acuerdo con el informe de previsiones económicas para el segundo semestre de 2026 de Deutsche Bank. Según Rosa Duce, la directora de inversiones de la firma en Iberia, los motivos tienen que ver con “un mix energético en el que las renovables tienen un peso creciente y su modelo de crecimiento más vinculado al sector servicios, menos afectado por los mayores costes de la energía si se compara con la industria. De ahí que sea precisamente Alemania donde más se hayan revisado a la baja las expectativas de crecimiento”.
Para Wolf von Rotberg, estratega de renta variable de J. Safra Sarasin Sustainable AM, estamos asistiendo a un cambio de liderazgo en el mercado. “El sector tecnológico ha alcanzado sus límites y está perdiendo el favor de los inversores. Mientras tanto, sectores defensivos que hasta hace poco habían sido poco apreciados, como la salud y el consumo básico, están recuperando protagonismo”, observa.
“Algo que nos gusta son los bancos, en particular podríamos decir los europeos, que han dejado atrás su perfil histórico de trampa de valor gracias a una mejora estructural, y no cíclica, de sus rentabilidades, apoyada por un entorno de tipos más normalizado, mayor disciplina de costes, una asignación de capital más eficiente y han aumentado la devolución de capital a los accionistas de forma orgánica”, indica Antonio Feito, director de ventas de Swisscanto Asset Management International en España.
En cuanto a Federated Hermes, Martin Schultz, su director de renta variable internacional, explica que, de cara al segundo semestre de 2026, favorecen Japón, la Europa no perteneciente a la UEM (a través de Dinamarca y Noruega), China y Corea del Sur, mientras que mantienen una posición infraponderada en la Europa de la UEM prefiriendo países de la periferia como Austria, España e Irlanda; India, Australia y Canadá. Respecto a sectores, el bancario europeo (con potencial para seguir revalorizándose tras una generación de bajo rendimiento), la electrificación y la transición energética “siguen ofreciendo oportunidades de inversión”, asegura.
Las nuevas oportunidades en los países emergentes
“Estamos neutrales en los principales mercados desarrollados, pero sobreponderamos acciones de los emergentes sin China. Estas han cerrado los primeros seis meses de 2026 con ganancias superiores al 23% en dólares, frente al 9% de las estadounidenses y europeas. Este patrón continuará a corto plazo”, afirma Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM. Este experto, junto a la mayoría de los que participan en este reportaje, se muestra optimista sobre unos mercados que “a pesar de haber afrontado dos shocks consecutivos –la guerra comercial y la de Irán–, han obtenido un mejor comportamiento relativo gracias a la profunda transformación estructural que han experimentado durante las últimas décadas. Ya no son los países en vías de desarrollo de antes dominados por compañías reguladas y de materias primas”, apunta Martin Schultz, director de renta variable internacional en Federated Hermes.
De hecho, según Wolf von Rotberg, estratega de renta variable de J. Safra Sarasin Sustainable AM, el conjunto de estos países ha cambiado sustancialmente en los últimos años. Mientras que anteriormente su evolución dependía en gran medida de la renta variable china, ahora refleja principalmente el comportamiento de las economías de Taiwán y Corea del Sur, impulsados por el sector de los semiconductores. Por este motivo, “mantendríamos una postura prudente respecto a los mercados emergentes en general, ya que creemos que el sector de los semiconductores tendrá dificultades para obtener una rentabilidad superior a corto plazo. Sin embargo, la renta variable china podría comenzar a evolucionar de forma más favorable”, comenta.
En Invesco ven estas economías como una de las piezas centrales de su tesis de inversión para la segunda mitad del año, “apoyada en la debilidad prevista del dólar, en valoraciones que siguen con descuento frente a los países desarrollados y en políticas cada vez más favorables para el accionista”. Además de Corea y Taiwán, confían en Brasil, Indonesia, Sudáfrica y Chile por su papel como productores de metales, que deberían beneficiarse del alza de precios de materias primas ligada al propio auge de la inteligencia artificial y al gasto realizado en las áreas de defensa e infraestructuras.
También Josefina Rodríguez, economista de Vanguard, recalca que algunos mercados ya se están beneficiando del ciclo de inversión en IA gracias a su integración en las cadenas de suministro globales. En concreto, “algunas zonas de Asia, como Corea del Sur y Taiwán, han experimentado fuertes revisiones al alza de sus beneficios a medida que ha aumentado la demanda de semiconductores y de la infraestructura tecnológica relacionada”.