Vacunas y recomendaciones médicas antes de viajar: lo que debes saber
Los especialistas alertan de la expansión de virus como el dengue y el chikungunya. El cambio climático y el turismo disparan los riesgos sanitarios
Llega el verano y con él las vacaciones y los grandes desplazamientos. Millones de personas recorrerán el mundo en los próximos meses, en una tendencia que no deja de crecer. Se viaja más, a destinos más lejanos y durante más tiempo. “Y además”, añade el doctor Ángel Viudes, jefe del Servicio de Sanidad Exterior del Centro de Vacunación Internacional de Valencia, “lo hacen cada vez personas de mayor edad y, en muchos casos, de forma improvisada”, lo que dificulta la planificación de las medidas preventivas.
A esta movilidad sin precedentes se suma el cambio climático, que está modificando los ecosistemas donde viven ciertas especies y facilitando la llegada de algunas enfermedades a los humanos. Lo evidenció la pandemia de la covid y lo ha vuelto a recordar el reciente brote de hantavirus registrado a bordo del crucero MV Hondius.
Por ello, se recomienda consultar con antelación las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Ministerio de Sanidad. Fuentes de este departamento insisten en que “la salud no entiende de fronteras” y subrayan la importancia de acudir con tiempo a alguno de los más de un centenar de centros de vacunación internacional en España para recibir asesoramiento, especialmente en viajes a destinos de riesgo y con pautas que, en algunos casos, requieren más de una dosis.
Actualmente, la única recomendación específica de evitar desplazamientos afecta a República Democrática del Congo y Uganda por un brote de ébola. Justo Menéndez, facultativo de la Unidad de Medicina del Viajero y Enfermedades Tropicales del Hospital Universitario HM Sanchinarro y experto en esta enfermedad, explica que “en estos momentos el brote sigue afectando únicamente a esos dos países, con la mayor carga concentrada en el primero”. Según el médico, y aunque las cifras crecen cada día, se contabilizan “algo más de un millar de casos sospechosos, cerca de 300 confirmados y alrededor de 230 fallecimientos”.
Menéndez advierte de que el principal riesgo es una posible expansión regional a países limítrofes como Ruanda, Burundi o Sudán del Sur si alguna persona enferma escapa de la zona de control, aunque insiste en que el riesgo para los países europeos es muy bajo.
Los peores enemigos
En cuanto a la prevención, recuerda que existen dos vacunas autorizadas frente al ébola Zaire: Ervebo (del laboratorio MSD), con un coste estimado de entre 85 y 90 euros, y la combinación Zabdeno-Mvabea (de la farmacéutica Janssen, llamada ahora Johnson & Johnson Innovative Medicine), cuya pauta completa ronda los 150-200 euros. Sin embargo, ninguna protege frente a la variante Bundibugyo responsable del brote actual quien recuerda que “ni en España ni en ningún otro lugar se está vacunando a viajeros”, ya que estas inoculaciones se reservan para los profesionales implicados en el control de los brotes y las estrategias de contención.
Lo cierto es que, pese al temor que produce la sola mención al ébola (su letalidad en esta variante puede alcanzar el 50%), los especialistas sostienen que el mayor riesgo para la mayoría de los viajeros no siempre coincide con las enfermedades que más titulares acaparan. “El ébola necesita un contacto muy directo con fluidos. Hay gente preocupadísima que luego se va a Marruecos, por ejemplo, sin vacunarse de hepatitis A, que se transmite por el agua y algunos alimentos contaminados, cuando allí el riesgo es muchísimo más real”, avisa el doctor Viudes, que recuerda que la vacuna es gratuita, muy segura y recomienda administrarla siempre que se desplace fuera de Europa.
“Para un viajero convencional es mucho más probable enfrentarse a enfermedades como la malaria, el dengue, el chikungunya o la fiebre amarilla”, apunta. En el caso de la malaria, la prevención en destinos de alta prevalencia, como Nigeria, República Democrática del Congo o Mozambique, se basa en una profilaxis en pastillas, ya que no existe una inmunización de uso general para viajeros.
Por lo que respecta a la fiebre amarilla, se trata de una patología bastante controlada: “La vacuna, antigua y muy segura, protege de por vida con una sola dosis”, señala Viudes. Se administra en los centros de vacunación internacional y permite obtener la conocida cartilla amarilla, el certificado sanitario exigido por algunos países para la entrada. Su aplicación implica el pago de una tasa de alrededor de 20 euros. Las zonas de riesgo hoy siguen situándose principalmente en África subsahariana y buena parte de Sudamérica, aunque la vacunación ha reducido de forma muy significativa el impacto de la enfermedad en viajeros.
Del trópico a suelo europeo
El dengue es una de las enfermedades transmitidas por mosquitos que más ha crecido en las últimas décadas, según la OMS. En 2024 se registró la mayor carga mundial documentada, con más de 14 millones de casos notificados. Presenta cuatro serotipos distintos, lo que permite reinfecciones. “El problema es que haber pasado un dengue no te protege necesariamente del siguiente”, alerta Viudes, que recuerda que una segunda infección puede ser más grave.
Desde 2024, Europa dispone de la vacuna Qdenga, del laboratorio japonés Takeda, que se administra en dos dosis separadas por tres meses. Su coste ronda los 130 euros por dosis y su indicación debe individualizarse según el perfil del viajero y el destino. Aunque no evita por completo la infección, reduce el riesgo de formas graves. Los brotes más relevantes se concentran actualmente en América Latina, especialmente en países como Brasil o Cuba.
Pero, para los especialistas, el chikungunya es el virus que más está sorprendiendo por su rápida expansión: en 2025 se han registrado más de 500.000 casos en todo el mundo y, de acuerdo con Viudes, en lo que va de año se están notificando numerosos casos en Brasil, Bolivia y el norte de Argentina. Asimismo, es la dolencia más sintomática de las tres. “Mientras que el dengue muchas veces pasa desapercibido, el chikungunya provoca síntomas en hasta el 95% de los casos”, alerta. El cuadro se caracteriza por fiebre alta, exantema y un intenso dolor articular que puede prolongarse, incluso, durante más de un año.
Su avance reciente, aporta Viudes, está ligado a la adaptación del virus al mosquito tigre, presente ya en buena parte de la costa mediterránea y en zonas del interior de España, lo que incrementa el riesgo de transmisión local. Frente al chikungunya hay dos vacunas autorizadas en la UE: Ixchiq (Valneva) y Vimkunya (Bavarian Nordic). La primera, al ser una inmunización viva atenuada, no está recomendada en personas inmunodeprimidas. Ambas cuestan alrededor de 180 euros.
Aunque durante años se percibieron como amenazas lejanas, algunas infecciones transmitidas por mosquitos y garrapatas forman ya parte del panorama sanitario europeo. Agustín Benito, director del Centro Nacional de Medicina Tropical del Instituto de Salud Carlos III, lo resume así: “El dengue, el chikungunya, el virus del Nilo Occidental o la fiebre hemorrágica Crimea-Congo son infecciones que antes asociábamos a zonas tropicales o focos muy delimitados, y que ahora aparecen con más frecuencia en Europa o generan brotes autóctonos”.
En España, detalla, el fenómeno ya es visible. “En 2024 se notificaron más de 1.000 casos de dengue, la mayoría importados, pero también algunos autóctonos en Tarragona. Algo similar ocurre con el virus del Nilo Occidental, que “desde el aumento de 2020 se detecta en distintas temporadas y con mayor extensión geográfica”. La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo confirma este cambio de escenario. “No significa que sea común ni que esté extendida por todo el país”, matiza Benito, “sino que ya se han registrado casos autóctonos ligados a picaduras de garrapatas en zonas concretas. El primero se registró en Ávila en 2016”.
Consejos
Todas las sociedades médicas y el propio Ministerio de Sanidad elaboran guías con las medidas que el viajero debe poner en marcha antes de iniciar sus vacaciones: lo primero, informarse con antelación sobre el destino y las vacunas necesarias; acudir a un centro de medicina del viajero antes del viaje; protegerse frente a las picaduras de mosquitos con repelente y ropa adecuada; consumir agua y alimentos seguros y consultar a un especialista si aparecen fiebre, dolor de cabeza, exantemas, diarrea u otros síntomas tras el regreso.
“Normalmente lo que hacemos es controlar el dolor o la fiebre y recomendar el uso de repelentes”, indica Viudes. El objetivo es evitar que el virus pueda transmitirse a través de mosquitos locales. “El mosquito funciona como una jeringuilla”, resume el especialista. “Pica a una persona infectada y después puede transmitir el virus a otra”, puntualiza.