Del miedo al móvil a las videollamadas con los nietos: cómo la tecnología acerca generaciones
Mayores Conectados, el programa de inclusión digital impulsado por Orange, ya ha ayudado a más de 11.000 personas de más de 60 años a usar el `smartphone’ y las nuevas tecnologías con seguridad y confianza, pero también para mejorar su calidad de vida y sentirse más conectadas con su familia y su entorno

La digitalización ha cambiado la forma de relacionarnos con el mundo. Pedir una cita médica, hablar con el banco, hacer una videollamada, recibir una fotografía o consultar un trámite administrativo son acciones que hoy pasan, casi siempre, por una pantalla. Pero mientras la tecnología avanza a gran velocidad, muchas personas mayores siguen enfrentándose a dificultades para desenvolverse en un entorno pensado para quienes ya dominan los códigos digitales.
Para reducir esa brecha digital generacional surge Mayores Conectados, el programa de capacitación digital impulsado por Orange y dirigido a mayores de 60 años. Estas actuaciones forman parte de la iniciativa Generación D, impulsada por Red.es, entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.
Con un presupuesto total de 45 millones de euros para la formación de personas mayores, personas con discapacidad, personas vulnerables y población sin competencias digitales básicas, las actuaciones están financiadas por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia a través de los fondos Next Generation de la Unión Europea, en el marco de la inversión 1 del Componente 19, Plan Nacional de Competencias Digitales.
Mayores Conectados aborda la digitalización desde una perspectiva práctica y social y ayuda a las personas mayores a perder el miedo, adquirir competencias básicas, identificar riesgos y utilizar la tecnología como una herramienta útil para su vida diaria. Por eso, las formaciones se desarrollan de forma presencial, cercana y práctica, adaptándose al ritmo real de los participantes. Los cursos abarcan desde el uso básico del smartphone hasta cuestiones como la navegación segura, la banca online, la detección de fraudes, la comunicación digital, las compras por Internet o incluso el acercamiento a herramientas de inteligencia artificial.
Daniel Morales, director de ESG, Sostenibilidad y Fundaciones en MasOrange, revela que “la formación digital es clave para que las personas mayores ganen confianza y autonomía en su día a día. Con iniciativas como Mayores Conectados queremos acompañarlas en este proceso, acercando la tecnología de forma práctica y accesible para que puedan aprovechar todas sus ventajas, mantenerse conectadas con su entorno y participar activamente en la sociedad digital”.
Morales subraya además que el programa “refleja nuestra convicción de que la digitalización solo tiene sentido si llega a todos” y añade que “Mayores Conectados sigue avanzando en toda España con el objetivo de que cada vez más personas mayores descubran que nunca es tarde para aprender”.

El impacto del programa no se limita a la adquisición de competencias. Para muchos mayores, el móvil tiene una dimensión emocional mucho más importante que la puramente tecnológica. Los testimonios muestran que aprender a usar la tecnología genera confianza, autoestima y sensación de utilidad. No es solo un dispositivo: es una forma de seguir presentes en la vida familiar.
Así lo explica Daniela Fiorda, animadora sociocultural en Ballesol Pozuelo y colaboradora en los talleres, que asegura que alrededor del 90% de quienes acuden a los cursos lo hacen motivados por la necesidad de comunicarse mejor con su familia. “Mandar una fotografía tiene un valor emocional enorme, tanto para quien la envía como para quien la recibe”, considera.
Más autoestima, más independencia
Ese impacto emocional aparece también en los testimonios de los propios alumnos. Felipe Puentes reconoce que se apuntó “sin esperar nada”. Recuerda que años atrás escribía WhatsApp y presumía de hacer algún selfi. El tiempo y la falta de práctica acabaron con su paciencia. “Ya no me acuerdo ni de hacer una fotografía”, ironiza mientras asegura que utiliza el teléfono para hablar con su familia y amigos. Pero también para escuchar la radio, una de las cosas que más le gustan. “Antes giraba la perilla con el dedo para encontrar el dial, ahora presiono la aplicación que me han descargado y es una maravilla”, cuenta.
También Nieves Chacón, que a sus 83 años es una de las alumnas más aventajadas, agradece lo que ha aprendido con este programa. “He conseguido reducir el tiempo en enviar un mensaje o una fotografía”, relata. Antes eran sus hijos los que gestionaban todo, hasta las videollamadas que hacía con su tía de 106 años. “El curso lo puede cambiar todo”, señala. “Lo primero que se consigue es mejorar la autoestima, te sientes útil, feliz, mejora las relaciones sociales con el resto de los participantes…”, comparte emocionada.
En las aulas también hay espacio para descubrir tecnologías que parecían lejanas o incluso intimidantes. Mariam recuerda el temor con el que se acercó por primera vez a la inteligencia artificial. “Me daba un yuyu tocar aquello”, admite entre risas. Hoy asegura estar “encantadísima” después de aprender a utilizar estas herramientas acompañada por los formadores. Su experiencia refleja otra realidad poco visible: existe interés entre las personas mayores por comprender tecnologías emergentes cuando la formación se ofrece de forma accesible y sin barreras.
Esa cercanía es precisamente uno de los pilares del proyecto. Ciro Galante, formador del programa Mayores Conectados, destaca que el aprendizaje parte siempre de una herramienta que los alumnos ya llevan consigo: su propio teléfono móvil. “El descubrimiento de las capacidades que tienen dormidas en el bolsillo es la mayor innovación de estos cursos”, explica. Además, las sesiones reservan momentos para tutorías personalizadas en las que los asistentes pueden resolver dudas concretas relacionadas con compras online, aplicaciones o gestiones bancarias.
Más allá de los números, el verdadero alcance del programa aparece al final de cada sesión, en algo mucho más difícil de medir. “No se marchan aliviados porque la formación haya terminado”, dice Galante. “Se marchan con la intención de poner en práctica lo aprendido”, concluye. Porque nunca es tarde para estar conectado con el mundo.
Un programa de impacto: 12.000 personas formadas
Mayores Conectados sigue ampliando su alcance en toda España y ya ha certificado a 11.000 personas mayores de 60 años en competencias digitales. Se trata de una iniciativa que sigue en activo y que tiene la previsión de superar las 12.000 personas formadas antes de la finalización del programa, prevista para finales de junio.
Hasta la fecha se han impartido 1.521 cursos presenciales, con especial implantación en Andalucía y Castilla-La Mancha, las comunidades donde más formaciones se han desarrollado.
Uno de los datos más significativos es la elevada participación femenina: el 64% de las personas certificadas son mujeres, frente al 36% de hombres, lo que supone casi 7.500 mujeres y 4.200 hombres formados en competencias digitales básicas y cotidianas.
La edad media del alumnado, situada en 73 y 74 años, confirma además la capacidad del programa para llegar incluso a los colectivos de mayor edad que, en muchos casos, habían quedado al margen de la transformación tecnológica. Y lejos de existir rechazo hacia las nuevas herramientas, algunos cursos muestran precisamente lo contrario. Chatea con las inteligencias artificiales, centrado en el uso práctico de la IA, es el taller que registra la media de edad más joven del programa, con 71,48 años, una muestra de que también existe curiosidad e interés entre las personas mayores por comprender tecnologías emergentes cuando se explican de forma cercana y accesible.