“One Europe, One Market”: el plan para demoler las murallas del mercado único de la UE
Bruselas ha presentado un programa estratégico para eliminar las barreras no arancelarias que limitan el crecimiento y la expansión de las empresas en los países miembros antes de 2028. No obstante, los expertos opinan que el proyecto puede ser demasiado ambicioso para un periodo tan corto y que enfrentará resistencias de los políticos nacionales


La Unión Europea quiere demoler las barreras que bloquean la integración comercial en el mercado único. Ante un contexto de creciente tensión geopolítica, el Consejo de la Unión Europea, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea acordaron una hoja de ruta para consolidar la iniciativa “Una Europa, un mercado”, que pretende eliminar los obstáculos burocráticos que impiden el desarrollo de sectores como el tecnológico o el energético, entre otros. Este documento contiene 42 “acciones concretas” y objetivos divididos en cinco ejes, así como fechas límite para la aprobación y ejecución de nuevos proyectos y propuestas legislativas (siendo la más tardía a finales de 2027). Los expertos, sin embargo, cuestionan que la propuesta abarca demasiadas reformas en poco tiempo, y auguran que enfrentará resistencia a nivel nacional.
“Completar el mercado único es fundamental para avanzar hacia una economía europea más competitiva, fuerte y resiliente. La fragmentación nos coloca en desventaja frente a nuestros competidores. La hoja de ruta ‘Una Europa, un mercado’, firmada recientemente, reforzará nuestra capacidad para resistir las crisis y brindar previsibilidad a nuestros ciudadanos y empresas”, ha respondido la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, tras ser consultada por CincoDías.
Así, los Veintisiete parecen decididos a blindar sus industrias ante una coyuntura cada vez más volátil e impredecible. De hecho, un portavoz del Parlamento Europeo asegura que el objetivo de la hoja de ruta es “avanzar rápidamente” para mejorar la competitividad de Europa. Como dato, el mercado único de la UE está compuesto por 450 millones de personas y 26 millones de empresas. En detalle, el PIB del mercado único se sitúa alrededor de los 18 billones de euros, siendo la segunda economía más grande del mundo.
“Estas medidas se considerarán prioridades políticas y se integrarán en el ciclo anual de programación legislativa interinstitucional. El documento establece varias iniciativas legislativas clave dentro de los siguientes cinco pilares estratégicos, con el entendimiento de que el diálogo continuará sobre elementos adicionales, incluida la dimensión social: simplificación de las normas [paquetes ómnibus], un mercado único más integrado, impulsar un comercio fuerte, reducir los precios de la energía y descarbonizar, e impulsar la transformación digital y de IA”, explica el portavoz a este diario.
Necesidad
Bruselas considera que el camino del crecimiento y la competitividad ya no pasa por solo crecer hacia afuera, sino por desarrollar el consumo dentro de las fronteras del Viejo Continente. De hecho, a pesar de las barreras existentes, el mercado único ha incrementado el PIB de la UE entre un 3% y un 4% y ha creado 3,6 millones de puestos de trabajo desde su creación en 1993, según datos de la Comisión Europea.
“Europa sigue adoleciendo de una integración incompleta de su mercado interior, especialmente si se compara con mercados más grandes y unificados, como los de Estados Unidos y China. Esta fragmentación lastra el crecimiento y socava la resiliencia en tiempos de crisis. En un contexto de intensificación de las guerras comerciales y de la crisis de los precios de la energía vinculada a la guerra con Irán, la UE puso en marcha en abril la hoja de ruta ‘Una Europa, un mercado’ para recuperar el impulso y reforzar la capacidad de la UE de proyectarse hacia un futuro en el que pueda conservar su poder y su autonomía”, indica a este periódico Michel Saugné, CIO de La Financière de l’Échiquier (LFDE).
En esta línea, apostar por un mayor comercio entre países miembros puede contribuir a navegar las turbulencias ocasionadas por las políticas proteccionistas del Gobierno estadounidense de Donald Trump o las prácticas anticompetitivas de Pekín, en segmentos cruciales como las renovables, el comercio minorista o la industria automovilística.
En concreto, gran parte de las medidas apuntan a suprimir las “diez terribles” barreras identificadas por la Comisión Europea, una decena de comportamientos que se traducen en normas excesivamente complejas tanto a nivel regional como local, y en complicaciones para que las empresas y los profesionales de un Estado miembro se establezcan en otro país de la UE u ofrezcan servicios o productos a consumidores más allá de las fronteras nacionales.
Justamente, la hoja de ruta se centra en garantizar la eliminación de estas limitaciones burocráticas que bloquean la integración. “Las barreras no arancelarias son los obstáculos de fabricación propia más directos, incluidas las normativas nacionales divergentes y la complejidad regulatoria. Eliminar estos obstáculos está en manos de Europa y puede impulsar significativamente la competitividad y reducir los costes empresariales”, señala Thomas Hempell, responsable de análisis macro y de mercados de Generali AM.
Alvise Lennkh-Yunus, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, coincide con esta visión, y argumenta que los Estados miembros de la UE deben centrar sus esfuerzos en avanzar en la reducción de las murallas internas. “Los beneficios económicos a medio plazo de los tratados comerciales externos [por ejemplo, con la India y Mercosur] parecen modestos en comparación con las posibles ganancias que podrían derivarse de impulsar las propias reformas intracomunitarias”, apunta el especialista de Scope.
Energía y tecnología
La hoja de ruta presentada también hace especial énfasis en los ámbitos tecnológico y energético, dos sectores golpeados en los últimos años por la inestabilidad en las cadenas de valor y el suministro de materias primas. De las 47 acciones contenidas en la hoja de ruta, 9 están centradas en la reducción de los precios de la energía y la descarbonización, mientras que 8 están enfocadas en impulsar la transformación digital y la inteligencia artificial.
En cuanto a la energía, las medidas más llamativas son una nueva propuesta legislativa para reformar los impuestos y las tasas de redes, y también una revisión del sistema de comercio de derechos de emisión. “La energía es un factor clave, porque la elevada dependencia europea de las importaciones energéticas ha hecho que la región sea vulnerable al aumento de las incertidumbres geopolíticas. Además, los altos costes energéticos en comparación internacional suponen un desafío fundamental para que las industrias europeas puedan competir globalmente, especialmente frente a China”, detalla Thomas Hempell a CincoDías.
Respecto al eje tecnológico, se espera completar la implementación del euro digital y de la billetera electrónica europea antes de 2026. Asimismo, antes de 2028 se planea presentar los proyectos para la ley de la UE sobre el desarrollo de la nube y la IA y para la ley cuántica europea, dos iniciativas que buscan consolidar la UE como líder mundial en tecnología y limitar la dependencia de terceros países en su infraestructura digital.
Más allá de esto, iniciativas como EU Inc., el nuevo régimen comunitario para compañías innovadoras, apuntan a hacer más sencillo constituir y gestionar una empresa sin que la carga administrativa varíe tanto de un país a otro. “Esto es especialmente relevante si se tiene en cuenta que la mayoría de los cerca de nueve millones de pymes y autónomos del sur de Europa no llegan a internacionalizarse, pero sí afrontan diariamente procesos administrativos complejos y fragmentados. La simplificación, por tanto, no es solo una palanca de competitividad europea, sino una necesidad estructural para mejorar el funcionamiento del tejido empresarial en el ámbito doméstico”, afirma Lorenzo Pireddu, director general del neobanco Qonto para el sur de Europa a este diario.
EU Inc. también puede ayudar a reducir la fragmentación en segmentos como el comercio digital. Según datos de la empresa de logística Spring GDS, los 27 países miembros cuentan con más de 200 marketplaces activos. Esto se debe a que cada nación cuenta con plataformas menores en vez de gigantes regionales.
“A diferencia de Estados Unidos, con un mercado enorme y relativamente homogéneo, Europa es un mosaico. Cambian los sistemas de IVA y fiscalidad, los hábitos de pago, el comportamiento de devolución, los disparadores de confianza y, por supuesto, los idiomas. Y todo eso impacta directamente en la conversión y en el coste de servir cada pedido”, dice José Ángel Daza Martínez, country coordinator para España y Portugal de Spring GDS.
A pesar de esto, desde la empresa de logística subrayan que las tendencias de los flujos del comercio digital apuntan a la regionalización. Según los datos de Spring GDS, los envíos intra‑UE crecen un 10% interanual, mientras que Asia y América caen un 7%, con descensos más moderados en África y el resto de Europa (-2%) y “estabilidad práctica” en Reino Unido (-1%).
Dificultades
Desde Bruselas, admiten que lograr este “ambicioso objetivo” requerirá esfuerzo político, compromiso y ambición de todos los actores institucionales, tanto a nivel de la UE como nacional. En esta línea, plantean el acuerdo reciente como una garantía de que cada una de las partes hará lo posible por cumplir sus obligaciones dentro del tiempo programado.
“La hoja de ruta es un compromiso político y operativo: en su anexo, establece iniciativas legislativas y políticas clave en los cinco pilares estratégicos y los plazos correspondientes para su aprobación. Las tres instituciones se comprometen a respetar estos plazos y a otorgar a estas iniciativas la máxima prioridad política, respetando el proceso legislativo y las prerrogativas de cada institución”, acusa el documento comunitario.
A este respecto, David Kohl, economista jefe de Julius Baer, pondera que la propuesta busca demostrar las oportunidades asociadas a una mayor integración. Sin embargo, resalta que ampliar el mercado único a nuevas áreas implica renunciar a ciertos derechos soberanos, lo cual supone un desafío político. “La iniciativa intenta incluir áreas que originalmente estaban excluidas del mercado único, como un mercado financiero único. Estas áreas presentan el mayor potencial de conflicto entre los intereses europeos y nacionales, y por ello fueron excluidas inicialmente del mercado único”, asevera Kohl.
Michel Saugné concuerda en que la puesta en marcha de este plan plantea numerosos retos. “En primer lugar, el programa exige la adopción de numerosas medidas legislativas en un plazo muy ajustado, lo que podría encontrar resistencia política. En segundo lugar, incluso una vez aprobadas, las Administraciones nacionales deberán aplicarlas, lo que podría resultar lento y desigual. En tercer lugar, las reformas que abordan ámbitos delicados, como la movilidad laboral o la regulación, pueden generar tensiones sociales y políticas. Por último, la falta de un presupuesto específico hace que su ejecución para 2027 sea incierta”, sentencia el CIO de LFDE.
Los cinco pilares de la hoja de ruta de “Una Europa, un mercado”
Simplificación. Bruselas propondrá cuatro paquetes ómnibus de medidas antes del último trimestre de 2027. Entre ellos, destacan Ómnibus VII Digital para inteligencia artificial (2026), un ómnibus en el área de impuestos (2027) y un ómnibus en el área de productos energéticos (2027).
Integración. La Comisión ya está trabajando en este ámbito con propuestas como el régimen EU Inc., la declaración electrónica para el desplazamiento de trabajadores y la ley de aceleración industrial. Próximamente, se revisarán las directrices de control de fusiones y se consolidará un marco de titulización de la UE. Asimismo, se entregará un paquete de pensiones suplementarias y un paquete de integración y supervisión de mercados. Más adelante, en 2027 se presentará la ley de productos europeos, la ley del espacio europeo de investigación y la ley de economía circular. Por otra parte, se impulsarán un paquete de movilidad laboral justa y una iniciativa de portabilidad de habilidades. También se revisará el Reglamento de Cooperación para la Protección del Consumidor, se publicará un informe sobre la competitividad del sector bancario y se realizarán enmiendas al marco financiero.
Comercio. Bruselas ya ha logrado acuerdos comerciales con México, Mercosur, Suiza, Indonesia, India y Australia. Antes de 2028, pretende consolidar nuevos pactos con Tailandia, Malasia, Filipinas y los Emiratos Árabes Unidos. Asimismo, presentará una propuesta para abordar las dependencias de la cadena de suministro (2026) y otra para una normativa revisada de control de la inversión extranjera directa.
Energía. En 2026, se presentarán el paquete de redes europeas, el proyecto de autopistas energéticas y una modificación en las normas que rigen la reserva de estabilidad del mercado. En 2027, se lanzará una propuesta para modificar los cargos de red e impuestos en el ámbito energético, junto a un paquete de seguridad energética. Asimismo, se actualizará la gobernanza de la Unión de la Energía, y se establecerán un nuevo marco de eficiencia energética y un marco de energías renovables.
Tecnología. En el segmento tecnológico, se propone consolidar el euro digital y la billetera electrónica europea antes de terminar este año. Posteriormente, se cristalizarán en 2027 propuestas ya planteadas, como la ley de redes digitales, la ley de ciberseguridad de la UE, la ley de desarrollo de la nube e IA, la ley de chips 2 y la ley cuántica. Igualmente, se pretende consolidar el proyecto comunitario para gigafábricas de IA.