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Argelia vigila de cerca la opa sobre Naturgy para preservar los acuerdos de gas

“Cualquier violación de los acuerdos de gas sería perjudicial para España”, advierte un exasesor del Gobierno argelino y de Sonatrach. La tensión geopolítica con Rabat también sobrevuela la negociación

Juan Carlos Sanz
Abderramán Mebtul, exdirector de estudios del Ministerio de Energía de Argelia
Abderramán Mebtul, exdirector de estudios del Ministerio de Energía de Argelia.

Argel guarda oficialmente silencio sobre los movimientos accionariales en Naturgy, su principal cliente en España. Rabat calla también ante la presumible opa por el control de al menos el 40% de la energética española planteada por la multinacional Taqa, grupo controlado por Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) y que además produce un 40% de la electricidad marroquí. La tensión geopolítica entre Marruecos y Argelia, que mantienen sus fronteras comunes selladas desde hace 30 años y que rompieron relaciones diplomáticas en 2021, sobrevuela la negociación en curso, comunicada el mes pasado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), para la entrada de Taqa en el capital de Naturgy de la mano de CriteriaCaixa.

“Sonatrach (la compañía estatal que explota los hidrocarburos argelinos) es un socio creíble que siempre ha respetado sus compromisos internacionales”, asegura Abderramán Mebtul, exdirector de estudios del Ministerio de Energía de Argelia y antiguo asesor de Sonatrach, quien recuerda que el contrato con Naturgy, suscrito a largo plazo, contiene “cláusulas precisas sobre la transferencia de acciones, ya sea por parte del cliente o del proveedor”. Ante el temor de que el gas argelino acabe siendo desviado desde España hacia Marruecos, expresado desde 2022 por el Gobierno de Argel, advierte de que “los acuerdos tienen que ser respetados”. “Cualquier violación [de las cláusulas] puede conducir a un largo arbitraje internacional perjudicial tanto para España como para Argelia”, sostiene Mebtul, de 76 años, en un intercambio de mensajes de texto.

“Confío en unas relaciones pacíficas entre Argelia y España, en una asociación en la que todos salgan ganando para contribuir a la estabilidad de la región mediterránea”, señala este reconocido experto en materia de energía. En 2023, Argelia suministró el 19% del gas natural exportado por gasoducto a la UE, solo tras Noruega (54%) y por delante de Rusia (17%). En España, el país magrebí suministró el año pasado el 29,2% del gas importado. En los dos primeros meses de este año las compras llegaron, según datos manejados por Mebtul, al 33,1%, porcentaje que se elevó al 42% de las importaciones al cierre de marzo.

De acuerdo con los informes presentados en las recientes reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, las exportaciones de hidrocarburos de Argelia cayeron en 2023 a 49.000 millones de dólares desde los 56.000 millones de dólares del año anterior. “Ahora surge la duda de si la posible venta de acciones [al grupo Taqa de Abu Dabi] es una operación puramente comercial [para Naturgy] o implica objetivos geoestratégicos por parte de Emiratos Árabes Unidos contra Argelia”, traslada el analista argelino una opinión aparentemente compartida por dirigentes políticos y económicos de su país.

El silencio oficial en Argel, donde ni la televisión estatal, la agencia pública de noticias APS o la prensa privada de referencia se han pronunciado en este debate, solo ha sido roto por algunos medios nacionalistas como Echourouk. En su edición digital, se ha referido en las últimas semanas a una “maniobra flagrante marroquí-emiratí” para apoderarse de Naturgy con el objetivo de “eludir las advertencias de Argel a Madrid y abastecer a Marruecos con gas argelino tras tomar el control” de la empresa española. Aunque son habituales las disputas mediáticas subidas de tono a ambos lados de la frontera argelino-marroquí, en particular sobre el contencioso del Sáhara Occidental, los respectivos gobiernos miden con tiento sus palabras.

Sonatrach posee el 3,85% de las acciones de Naturgy. Ambas compañías comparten también la propiedad del gasoducto Medgaz, que enlaza bajo el mediterráneo y a lo largo de 240 kilómetros la costa argelina de Beni Saf, a un centenar de kilómetros al oeste de Orán, con la de Almería. El gasoducto Europa-Magreb, el otro tubo que conecta los yacimientos argelinos con España a través del estrecho de Gibraltar, quedó cortado en 2021 tras la ruptura de relaciones entre Argel y Rabat. Al año siguiente, el ducto volvió a ser utilizado, aunque en sentido inverso. Fluía gas licuado adquirido por Marruecos en los mercados internacionales, tras ser regasificado en España en plantas de transformación de las que Marruecos carece. El Ejecutivo argelino advirtió entonces a España de que si enviaba a Marruecos parte del combustible que le vende se arriesgaba a perder el contrato de suministro.

Argelia tampoco ve con buenos ojos la presencia de Emiratos Árabes Unidos en su vecindad. El pasado 10 de enero, el Alto Consejo de Seguridad argelino denunció los “actos hostiles de un país árabe”, sin mencionar expresamente a los emiratíes. En una entrevista con medios de su país a finales de marzo, el presidente argelino, Abdelmayid Tebún, aludió también sin citar a ningún Estado las “acciones sin lógica” de un país árabe en el Magreb y el Sahel, al que acusó de financiar la tensión en Libia y Malí, en una velada acusación a la federación del Golfo.

Emiratos Árabes Unidos reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. El pasado diciembre, el rey Mohamed VI efectuó un viaje oficial a Abu Dabi para sellar la financiación de proyectos de multimillonarios de infraestructuras en el país magrebí, junto con el jefe del Estado emiratí, jeque Mohamed Bin Zayed. Entre otros, la construcción de superpuertos, (en la línea del de Tánger Med) en Dajla (antigua Villa Cisneros española) en el Sáhara Occidental, y Nador, próximo a Melilla. Argelia considera al Frente Polisario como legítimo representante del pueblo saharaui y acoge al gobierno en el exilio de la República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por decenas de países, junto a miles de refugiados en la región de Tinduf (suroeste argelino fronterizo con Marruecos).

Un socio potencial que produce el 40% de la electricidad marroquí

Taqa, las siglas con las que se conoce a la Compañía Nacional de Energía de Abu Dabi, controla en Marruecos una gran central térmica en la población costera de Jorf Lasfar, 100 kilómetros al sur de Casablanca, que proporciona un 40% de la producción eléctrica del reino jerifiano. El grupo emiratí aspira también a participar en la producción de hidrógeno verde en el sur de Marruecos y en el Sáhara Occidental, bajo control de Rabat desde 1975, tras el fin de la presencia colonial española en dicho territorio, considerado como “no autónomo” por Naciones Unidas.

El grupo está participado en un 90% por el Estado en Emiratos Árabes Unidos y mínimamente cotizada en Bolsa (con un testimonial 1,4% de capital flotante), se precia de ser una de las 10 mayores compañías de servicios básicos Europa, Oriente Próximo y África (opera en 11 países), con intereses en electricidad, gas, derivados del petróleo y agua. La mitad de la energía eléctrica que genera se produce mediante combustibles fósiles.

Hace dos años, España y Emiratos Árabes Unidos firmaron un acuerdo para “identificar oportunidades de coinversión” y de “fortalecimiento de los lazos económicos”. A finales del año pasado, el brazo inversor en renovables del emirato, Masdar —en cuyo accionariado está presente la propia Taqa—, se alió con Iberdrola para invertir conjuntamente 15.000 millones de euros en eólica e hidrógeno en Europa y en Estados Unidos. Mubadala, el fondo soberano de Abu Dabi, es el primer accionista de Cepsa con el 63% del capital y el quinto de Enagás, con un 3,1%.

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Juan Carlos Sanz
Es el corresponsal para el Magreb. Antes lo fue en Jerusalén durante siete años y, previamente, ejerció como jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid.
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