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Los asesores fiscales denuncian ante Bruselas el impuesto al plástico

La Aedaf cree que el tributo cuenta con numerosos defectos técnicos y critica que el Ministerio de Transición Ecológica no haya tenido en cuenta las observaciones presentadas en el trámite de información pública

Botellas de plástico en un centro de reciclaje
Botellas de plástico en un centro de reciclajeYves Herman (REUTERS)

La Asociación Españoles de Asesores Fiscales (Aedaf) ha formulado una denuncia ante la Comisión Europea para censurar el encaje técnico del impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables, que cuenta con “numerosos defectos técnicos” y “pide a gritos una revisión en profundidad”.

La presidenta de la asociación, Stella Raventós, ha subrayado que su organización no discute la creación del tributo, que entró en vigor el pasado 1 de enero: “Creemos que realmente el plástico es algo que tiene que controlarse y controlarse muy bien. Lo que cuestionamos es la técnica del impuesto y su complejidad”

En palabras de la presidenta de Aedaf, tal y como está diseñado el impuesto, no justifica los problemas de gestión que este va a suponer para las empresas. “Es un impuesto mal diseñado, porque las empresas están cada día más sometidas a obligaciones formales, se les está ahogando con presentaciones de todo tipo”, ha denunciado.

Sin embargo, denuncia Raventós, el texto no define el concepto de fabricante y en teoría se podría dar la circunstancia de que una persona física que en un mes adquiriera productos que contengan más de 5 kilos de envases plásticos a través de compras online procedentes de países de la Unión Europea tuviera que declarar el impuesto.

Además, denuncian que el sistema para solicitar las devoluciones es tan complejo que “poniendo en una balanza coste-efecto”, muchos clientes prefieren no solicitarla que afrontar ese procedimiento administrativo, lo mismo que sucede a la hora de determinar la parte del envase que es de plástico reciclado -que no está gravado-.

De hecho, también se gravan los envases biocompostables, como las bolsas hechas a base de fécula de patata, a pesar de que sus procesos son “más protectores del medio ambiente” que los envases a base de polímeros.

“Hay miles de empresas que ni saben cómo afrontar este impuesto”, denuncia Raventós, sobre todo entre las pymes, algo que se complicará a partir del próximo año cuando haya que certificar el origen de los plásticos.

Ante esta situación, la asociación ha llevado el impuesto ante la Comisión Europea al entender que vulnera la normativa comunitaria en varios puntos, entre ellos ser una exacción de efecto equivalente y que exige tantas formalidades que impide la libre circulación de los productos.

Según han denunciado, el impuesto se diseñó en los despachos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sin tener en cuenta las observaciones presentadas en el trámite de información pública y sin contar con el apoyo por parte del Ministerio de Hacienda ni con los operadores del sector, más allá de las empresas fabricantes del plástico.

Además, Aedaf ha criticado que no se ha tenido en cuenta el esfuerzo que supone para las empresas la gestión del impuesto y ello debido, fundamentalmente, a la ausencia de datos necesarios para poder calcular y liquidar el impuesto.

“Lo cierto es que ni el ámbito objetivo es el mismo ni tampoco su alcance, por lo que esta visión tan simplista del impuesto ha dado lugar a un engendro fiscal con el que desgraciadamente vamos a tener que convivir los próximos años”, ha concluido la autora del informe.

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