Los reguladores estadounidenses activan un plan B para regular el mercado cripto tras el fracaso del Senado
La SEC ha publicado un paquete de medidas para poner reglas a la oferta de acciones tokenizadas, mientras la CFTC ha enviado a la Casa Blanca un marco regulatorio para los activos digitales

El fracaso de la ley cripto en el Senado de Estados Unidos ha llevado a los reguladores a rescatar un viejo refrán: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Ante el bloqueo legislativo, EE UU ha activado un plan B para dotar de reglas a uno de los sectores que el presidente, Donald Trump, elevó a prioridad. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) han tomado ahora el relevo con el objetivo de construir por la vía regulatoria el marco legal para una industria que se ha convertido en la mayor fuente de financiación de las elecciones legislativas de medio mandato.
Los reguladores no quieren perder el tiempo. El mismo día que la Clarity Act quedó atascada en el Capitolio, el asesor de activos digitales de la Casa Blanca, Patrick Witt, sugirió en redes sociales que la tarea, ahora, estaba en manos de los reguladores. “Les toca a ustedes”, escribió en una publicación dirigida a Michael Selig, presidente de la CFTC, y Paul Atkins, presidente de la SEC. Ambos recogieron el guante. “La CFTC está comprometida y lista para lanzar sus normas para la nueva frontera de las finanzas”, anunció el primero. “Con o sin legislación, actuaremos de forma decidida para aportar seguridad jurídica inversores y emprendedores”, recalcó el segundo.
De las palabras pasaron rápidamente a los hechos. La SEC anunció el viernes un paquete de medidas destinado a ordenar y regular los mercados tokenizados: creó una especie de sandbox regulatorio donde las plataformas podrán empezar a ofrecer acciones tokenizadas sin necesidad de contar de entrada con una licencia específica. No obstante, hay ciertas salvaguardas. Por ejemplo, las plataformas deberán obtener la autorización de la empresa emisora para negociar versiones tokenizadas de sus acciones; y si esta se niega, no podrán ofrecerse al público. Para Amparo García Flores, CEO de Securitize Europa, el esquema guarda muchas similitudes con el régimen piloto que se debate actualmente en Europa, aunque con un enfoque más flexible.
Las acciones tokenizadas avaladas por la SEC otorgarán a sus titulares los mismos derechos que las acciones tradicionales, incluidos el cobro de dividendos y el derecho de voto, una diferencia clave respecto a la mayoría de los productos que dominan hoy este mercado, que suelen ser derivados. De hecho, existen dos modelos distintos. Por un lado, compañías como Securitize, fundada por el español Carlos Domingo, trabajan directamente con empresas cotizadas para emitir acciones tokenizadas de empresas cotizadas en EE UU.
Por otro, plataformas como Kraken, a través de XStocks, comercializan tokens emitidos por terceros que replican la cotización de una acción, pero no confieren derechos políticos ni económicos sobre ella. Las nuevas reglas de la SEC allanan así el camino para una ola de oferta de acciones tokenizadas en un momento en el que las empresas cripto buscan diversificar su negocio y lanzar este tipo de productos.
El regulador de los mercados de futuros y derivados tampoco ha perdido el tiempo. El jueves remitió a la Casa Blanca una nueva propuesta para regular el mercado cripto, aunque todavía no se ha hecho público su contenido. Una vez que la Administración revise el texto e introduzca modificaciones, la iniciativa regresará a la CFTC para su aprobación formal. Todo apunta a que el proceso será ágil, ya que Selig es actualmente el único comisionado en activo de un organismo concebido para contar con cinco miembros, recuerda Bloomberg.
La industria fue la primera en ver a los supervisores como una alternativa para obtener la tan ansiada regulación y cree que podrán lograr parte de sus objetivos. No obstante, en el sector señalan que las normas aprobadas por los organismos reguladores son limitadas y más vulnerables que una ley a los cambios de futuras administraciones: “La Clarity Act habría blindado a la industria frente a los vaivenes políticos y los cambios de administración”, afirman los analistas de Bernstein en un reciente informe.
El impulso regulador llega en un momento de flaqueza de los supervisores. Cuando Trump volvió al Despacho Oval, pidió recortes de plantilla “a gran escala” en toda la Administración federal, que alcanzaron también a los reguladores financieros. La senadora demócrata Elizabeth Warren denunció el pasado julio que la plantilla de la CFTC se ha reducido cerca de un 25% desde comienzos de 2025. Un panorama similar en la SEC: el senador demócrata Jack Reed estimaba en marzo que la plantilla se había reducido un 17%, lo que podría mermar sus actividades de vigilancia.
Un riesgo que, para algunos, ya se ha materializado. Los demócratas sostienen que los recortes de plantilla han coincidido con un descenso de las labores de supervisión y de las acciones sancionadoras de ambos organismos. Pero el cambio más evidente ha sido el giro de los reguladores hacia una postura mucho más favorable a las criptos: en 2025 cerraron varios procedimientos que involucraban empresas del sector como Binance, Ripple, Coinbase o Kraken. La industria lo celebró como una victoria para la justicia, mientras sus detractores la interpretan como una muestra de la creciente sintonía entre Washington y un sector estrechamente vinculado al universo empresarial de Trump.