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Del furor al desplome: las empresas cripto que conquistaron Wall Street pinchan en Bolsa

La elevada competencia, la rotación hacia la IA y el sentimiento negativo del mercado pesan en la cotización de firmas como Circle, Bullish y Gemini un año después de su debut

Jeremy Allaire, CEO y cofundador de Circle, emisor de la stablecoin USDC. Brendan McDermid (REUTERS)

Toda empresa cripto que ha salido a Bolsa ha seguido el mismo patrón: debutar cuando bitcoin tocaba máximos. Coinbase fue la primera en abril de 2021 en llevar los activos digitales a Wall Street. Pero, después de ella, muchas compañías esperaron a dar el paso: estrenarse en medio de un profundo criptoinvierno, durante el colapso de TerraLuna y la quiebra de FTX no era opción. Esperaron otro momento propicio, que llegó el año pasado: la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca y la promesa de una era boyante atrajo a varios actores del sector mientras bitcoin tocaba niveles nunca vistos. En junio de 2025 debutó el emisor de stablecoins Circle. En los meses siguientes les siguieron las plataformas de compraventa Bullish y Gemini. Pero un año después, el panorama ha cambiado totalmente y la euforia se ha convertido en depresión: ninguna empresa se salva de las caídas, con desplomes superiores al 65% desde sus máximos.

Circle es el caso más emblemático. La firma, que reactivó las salidas a Bolsa del sector cripto, se disparó un 168% en su primera sesión en junio de 2025. La compañía aprovechó el buen sentimiento del mercado y los vientos de cola favorables en Estados Unidos, donde la administración procripto apuesta por estos activos como nueva forma de dinero digital. Pero su apoyo no ha bastado. Cae más de un 10% en lo que va de año y se hunde un 73% desde los máximos.

A principios de este mes, Morgan Stanley redujo sensiblemente su precio objetivo a 38 dólares desde 106, justificándolo con una perspectiva de ganancias a largo plazo más débil. “Creemos que el modelo de negocio tendrá que evolucionar desde unos ingresos generados por las reservas hacia unos ingresos basados en las transacciones”, incidieron los analistas. “Aunque esa transición podría ampliar con el tiempo la utilidad de las stablecoins como medio de pago y transacción, esperamos que implique márgenes muy reducidos y requiera más tiempo e inversión de lo que actualmente descuenta el mercado”.

La normativa sobre mercado cripto todavía no se ha aprobado, pero todo apunta a que las empresas podrán ofrecer recompensas a los usuarios por el uso de las monedas estables y por transacciones recurrentes, pero no por el mero hecho de mantenerlas en cartera, para evitar que funcionen como depósitos bancarios. También rebajaron las previsiones sobre la cantidad de activos en circulación en aproximadamente un 33% para 2027 y un 44% para 2028: “Sus usos más allá de las remesas o los pagos con tarjetas vinculadas a stablecoins aún no han logrado una adopción significativa”, resaltan. Para los analistas, el riesgo es que se eleve la competencia de estos activos con los fondos de mercado monetario tokenizados y los depósitos tokenizados, con los que los bancos ya están experimentando.

La elevada competencia es una amenaza que sobrevuela todo el mercado cripto. Gemini Space Station, el exchange de los hermanos Winklevoss, entre los primeros grandes inversores en apostar por bitcoin, se deja un 58% en el año y un 87% desde sus máximos, alcanzados poco después de su debut en septiembre del año pasado. Goldman Sachs redujo recientemente su precio objetivo un 15% y reconoce que la empresa afronta un camino complicado para alcanzar la escala necesaria, lograr rentabilidad y ganar cuota de mercado. “Cuenta con una base de clientes significativamente menor que la de sus competidores y una cuota de mercado reducida que además ha seguido disminuyendo recientemente”, señalan.

El criptoinvierno está pesando en todo el sector: los inversores pierden la confianza o el interés en estos activos y optan por mover su dinero a otros mercados, afectando el negocio de estas firmas, que a menudo se basa en las comisiones por trading. Pero Gemini es una de las compañías que más está sufriendo por ello, y con diferencia. Los volúmenes de negociación al contado de criptomonedas ejecutados en la plataforma acumulan en su tercer trimestre fiscal una caída aproximada del 55% respecto al trimestre anterior, frente a un descenso del 20% en el conjunto del sector.

No es la única plataforma en sufrirlo más que otras. Las acciones de Bullish, que debutó en agosto del año pasado con una subida de más del 140%, se dejan un 35% en el año y un 67% desde sus máximos. También en este caso, los analistas de Citi redujeron su precio objetivo un 10%, debido a un bajo volumen de negociación (disminuyó un 35% intertrimestral) y con un rendimiento inferior al del mercado en general, lo que sugiere una pérdida de cuota de mercado.

Coinbase tampoco está viviendo su mejor momento. Retrocede un 65% desde sus récords en 2025 y un 34% en el año. Pese a sus intentos de diversificar su negocio —aboga por crear un everything exchange, es decir, una plataforma donde los inversores pueden invertir en todo, desde criptos hasta las acciones, pasando por derivados—, su negocio sigue siendo muy cíclico y depende del sentimiento del mercado. Los resultados lo demuestran: sus ingresos han caído por tercer trimestre consecutivo y las pérdidas fueron superiores a las esperadas.

Javier Cabrera, analista de mercados, añade otro factor a la ecuación: la rotación de las inversiones hacia las acciones de inteligencia artificial. “Pensamos que ha sido un movimiento que se ha retroalimentado: salida de especuladores del mercado cripto en busca de la IA que ha empujado el precio de las criptos a la baja, lo que ha llevado a más especuladores a huir de ese criptoinvierno, profundizando aún más las caídas”, concluye.

Ante este escenario, los analistas de Goldman Sachs reducen las previsiones de ingresos del conjunto del sector en un 1% para los próximos tres años, aunque ven cierta disparidad en la industria. Mantienen, de hecho, una visión más favorable sobre la inversión en empresas con mayor exposición a la intermediación financiera tradicional (como Robinhood), respecto a las compañías nativas cripto, debido a la incertidumbre del mercado de activos digitales.

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