La banca española urge al BCE a desarrollar el euro digital mayorista
La industria quiere acelerar para dotar a Europa de una autonomía estratégica en materia de pagos. Defiende la necesidad de adoptar la tecnología ‘blockchain’ para competir con EE UU

Uno de los debates más calientes en el ecosistema financiero y en la cúpula de la Unión Europea gira en torno a los sistemas de pagos. El caos geopolítico ha llevado a Europa a desempolvar iniciativas necesarias para garantizar su autonomía frente a otras potencias. Pero el Viejo Continente no busca solo ser independiente, sino quiere competir con los demás actores, principalmente estaodunidenses, que dominan los sistemas de pagos en Europa y que, con el auge de las stablecoins en dólares, amenazan con hacerlo también en las finanzas del futuro, en la blockchain. Por ello, la banca española urge al Banco Central Europeo a desarrollar el euro digital mayorista, necesario para liquidar grandes operaciones entre entidades financieras a través de las redes de bloques o en los mercados tokenizados.
Las principales entidades financieras en el mundo ya han empezado a operar con la blockchain. La presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB), Alejandra Kindelán, ha explicado este martes durante el evento sobre el euro digital del Real Instituto Elcano, que esta tecnología permite eficientar el sistema tradicional con pagos inmediatos y programables, operativa 24/7, liquidación simultánea sin intermediarios. “Algunas empresas ya están aprovechando estos avances, sobre todo aquellas que tienen que hacer pagos internacionales (...) El dinero está cambiando hacia el dinero en blockchain”, ha dicho la directiva.
Pero esta batalla ahora la está ganando Estados Unidos, por su dominio en el mercado de las stablecoins emitidas en la blockchain: en su conjunto valen unos 320.000 millones, pero un 98% están denominadas en dólares. Los denominados en euro son solo un 0,2% de los activos en circulación. En este sentido, Kindelán ha explicado que para competir con EE UU el Viejo Continente necesita primero la infraestructura. Tradicionalmente, en sistemas centralizados, los pagos y las transacciones de valores se procesan y liquidan a través de una base de datos central. Pero la blockchain, que es descentralizada, permite compartir información y mantenerla sincronizada en una red. A través de unos algoritmos de consenso y la criptografía, garantiza que estos registros sean inmutables.
Por ello, la banca está colaborando con el BCE para construir los raíles para que las grandes transacciones se puedan llevar a cabo en una red de bloques. La primera fase, llamada Pontes, consiste en conectar plataformas con tecnología de registro distribuido (como la blockchain) con los sistemas Target (la infraestructura tecnológica del Eurosistema para liquidar en tiempo real pagos en euros). La segunda fase (llamada Appia) consiste en una transformación total de la infraestructura del banco central para llevarla a la blockchain. “Es urgente si queremos competir en este ecosistema“, ha insistido.
Pero para operar en un mercado de este tipo, se necesita también un activo de liquidación digital. El BCE espera poner a disposición el euro tokenizado, la opción que considera más segura y escalable, en el segundo semestre de 2026. Mientras, los bancos, reunidos en el consorcio Qivalis, trabajan en una alternativa privada, una stablecoin en euro, que prevén lanzar en los próximos meses. También están avanzando en la tokenización de depósitos, otra versión del dinero digital.
Soluciones minoristas
Mejorar la infraestructura para garantizar más eficiencia e independencia en la región en las grandes transacciones no son el único aspecto en el que las entidades están trabajando. De hecho, en el último año Bruselas ha elevado el tono sobre la necesidad de desarrollar un sistema de pago minorista europeo para no depender de proveedores extranjeros. Las tensiones geopolíticas y la revolución del tablero internacional ha llevado a los legisladores a preocuparse por la soberanía monetaria de la región y a desconfiar de unas redes de pagos alquiladas de EE UU, en particular de gigantes como Visa y Mastercard.
La solución pública del BCE es el euro digital, diferente del euro mayorista, ya que está pensado para pagos entre personas o en comercios físicos y online dentro de la euro zona. Una solución que, según insiste la autoridad monetaria, daría más independencia a la región en materia de pagos. Pero en estos meses de desarrollo técnico y de debate sobre el marco regulatorio que disciplinará su emisión, se han enfrentado al recelo de la gran banca, que critica los costes de implementación de este instrumento que tendrán que distribuir. Además, y pese a que existirá un límite de tenencia de euros digitales, también a la industria le preocupa el impacto en los depósitos bancarios.
Por ello, aunque está trabajando con el BCE en el desarrollo de esta solución publica, la industria financiera se ha puesto manos a la obra para lanzar su propia alternativa privada. En España, el éxito de Bizum, creado por bancos españoles y utilizado por más de 31 millones de ciudadanos, ha empujado al sector a colaborar con otras iniciativas de más países de la UE para conectar estos sistemas de pago: ahora, de hecho, ya se puede hacer bizum a Italia y a Portugal. Pero esta interoperabilidad se ampliará entre finales de 2026 y comienzos de 2027 para pagos instantáneos con Alemania, Bélgica, Holanda, Francia y países nórdicos, alcanzando un mercado potencial de 135 millones de usuarios en 13 países.
“El euro digital complementa el sistema de pagos privado europea donde este no llegue. Necesitamos el euro digital, para hacer pagos offline, cuando no estemos conectados a internet, como hacemos hoy con el efectivo. Pero no debería ser la opción principal para pagos, por los riesgos que conlleva”, ha aseverado.