La fiebre del oro llega a las criptos y alimenta el hambre por los lingotes
Los tokens ligados a este activo están canalizando la búsqueda de refugio de los inversores ante la debilidad del dólar. Gigantes del sector como Tether viran sus inversiones hacia el metal

En la que tenía que ser una época dorada para bitcoin, lo único que ha brillado es el oro. La criptomoneda, que algunos consideran la versión digital del metal precioso, ha incumplido su promesa y queda estancada, mientras el oro pulveriza récords. La onza ha superado la cota de los 5.000 dólares por primera vez, en pleno auge de los activos refugio ante las tensiones geopolíticas y la debilidad del dólar, que ya no es visto como un puerto seguro. Los inversores dan la espalda a los activos digitales pero no a todos. La fiebre del oro ha llegado a las criptos y al mercado de stablecoins: algunas, de hecho, están respaldadas por el metal precioso y cotizan siguiendo sus movimientos.
Una operativa con la que canalizan la demanda de los activos refugio y sostienen el hambre por los lingotes. A la vez, sus emisores las acumulan en sus reservas y buscan vías para conservar (y ensanchar) sus ganancias millonarias. Tether es un ejemplo: en la inversión en oro ha encontrado un pozo sin fondo y ya atesora unos 24.000 millones de dólares.
Las stablecoins respaldadas por el metal precioso son tokens ligados a una cantidad específica de oro físico, almacenado en bóvedas de alta seguridad. Al estar ligadas a su precio, tan estables no son: a diferencia de las stablecoins tradicionales, denominadas en una moneda fiat, su valor fluctúa siguiendo la referencia del metal. Y su capitalización está limitada por la cantidad de lingotes que el emisor mantiene en reserva. Así, si desde principios de 2025 el oro ha casi duplicado su precio y en este primer mes del año ya sube más de un 20%, la capitalización de estos activos también se dispara: ha pasado de los 1.300 millones de dólares a finales de 2024 a los 5.100 actuales.
En este mercado existen una veintena de tokens de este tipo pero hay una empresa que lo domina y es una vieja conocida: Tether, el emisor de la mayor stablecoin en dólar, USDT. El gigante cripto liderado por Paolo Ardoino emite también Tether Gold (XAUt) que, con una capitalización de 2.600 millones, representa poco más de la mitad de este mercado. Cada token se puede canjear por una onza troy de oro, almacenado en un búnker de la guerra fría en Suiza. No es la única. La estadounidense Paxos, que ofrece soluciones de infraestructura blockchain, emite Paxos Gold, que ya vale unos 2.300 millones.
El valor de estos activos representa solo una pequeña fracción de la capitalización del mercado de oro físico, que ronda los 30 billones de dólares, pero ha crecido de forma exponencial. Por ello, Javier Molina, analista de eToro, considera que el peso de estos activos no debe medirse por volumen, sino por el tipo de demanda que introducen. “El oro tokenizado convierte un activo históricamente ilíquido, costoso de custodiar y fragmentado en algo accesible, divisible y transferible en tiempo real. Eso no empuja el precio del oro por fuerza bruta, pero ensancha estructuralmente la base de demanda potencial, especialmente fuera de los mercados financieros tradicionales y en geografías donde el acceso a ETF o custodia física es limitado”, incide.
Para Molina, el auge de este mercado podría tener implicaciones no solo en el aumento puntual del precio del metal, sino en su naturaleza. Las stablecoins podrían, en el largo plazo, convertirlo en un activo monetario utilizable, como medio de ahorro, remesas, colateral, y no solo como reserva pasiva. Asimismo, contribuyen a consolidar una demanda más amplia y diversificada, que lo hace menos dependiente de unos pocos actores institucionales.
Nuevos compradores
Los bancos centrales siguen siendo los principales acumuladores de oro, pero la irrupción de estos emisores abre una nueva etapa. En una entrevista a Bloomberg, Ardoino dijo que su empresa posee unas 140 toneladas de oro, menos que Brasil pero más que Filipinas, según datos del Consejo Mundial del Oro, por un valor de más de 24.000 millones al precio actual. El directivo también dijo que ha estado comprando a un ritmo de entre una y dos toneladas por semana: en el último año ha adquirido más de 70 toneladas, más que cualquier banco central menos Polonia, que recientemente anunció la compra de 150 toneladas de oro, para elevar sus reservas hasta las 700 toneladas.
Con el metal Tether respalda su criptomoneda ligada al oro, pero también engorda las reservas de su activo estrella, USDT, apoyado en parte por metales preciosos, y ensancha su propio balance, convirtiéndose en uno de los mayores poseedores privados. “Es una figura nueva, una suerte de banca central privada global sin fronteras”, señala Molina. La empresa se ha hecho de oro con su modelo de negocio: recibe dólares a cambio de su token USDT y los invierte en bonos de Tesoro y otros activos, como el oro, obteniendo miles de millones en intereses.
Andrew Whitworth, director de Global Policy Ltd, una consultora de regulación de finanzas digitales, hace una analogía con las compras por parte de estas empresas de la deuda de Estados Unidos. Los dos principales emisores de stablecoins se encuentran ahora entre los mayores tenedores de letras del Tesoro de EE UU y cuentan con reservas de activos comparables a las de los 20 mayores fondos del mercado monetario. “Pero lo interesante con el oro es que todo el mercado va en el mismo sentido ahora, todos lo están comprando y por eso está subiendo”, dice.
Que una empresa nativa cripto gaste el grueso de sus ganancias en el activo más tradicional podría sorprender. Pero para este experto no es una contradicción. “Tether es una empresa con muchísimo dinero. Tiene que hacer algo con ello, no puede tenerlo aparcado en una cuenta bancaria. Lo tiene que invertir, como en el oro, para mantener el valor de su compañía”, asevera. Mientras bitcoin pierde brillo, el oro reafirma su liderazgo y su papel como refugio, incluso dentro del propio ecosistema cripto.