Repsol prepara una fuerte mejora de la retribución a sus accionistas tras los resultados del verano
La multinacional afronta una recompra de acciones histórica después de que el desempeño operativo en el tercer trimestre se haya disparado, con los carburantes en niveles récord

Repsol prepara una fuerte mejora de la retribución a sus accionistas, tras un verano que ha sido histórico en cuanto a resultados. Según detallan fuentes del sector, la multinacional elevará a su consejo de administración la próxima semana una propuesta de recompra de acciones que superará con creces las ejecutadas en los últimos años.
Las cifras aún no son definitivas, pero apuntan a que la energética dirigida por Josu Jon Imaz podría recomprar acciones por más de 500 millones de euros, detallan las fuentes consultadas, que ven esa cifra conservadora. De hecho, ya hay expertos sectoriales y casas de análisis (Jefferies o Berenberg) que elevan la recompra de acciones que se anunciará el próximo 29 de octubre hasta cerca de 1.000 millones de euros. Se trata de niveles muy por encima de las recompras de 350 millones que como base suele ejecutar la empresa.
Con este movimiento, Repsol daría cumplimiento al compromiso adquirido con sus inversores. Este conlleva otorgar entre el 30% y el 40% del flujo de caja operativo obtenido a sus propietarios. El pasado mes de julio, el consejero delegado de la empresa aseguró ante los analistas que tenía previsto aprobar un tercer y último programa de recompra de acciones en octubre, cuando contarían con la visibilidad suficiente, ya que a principios del verano la volatilidad e incertidumbre en los mercados energéticos era muy elevada.
Aunque dicha volatilidad e incertidumbre no han cesado, el desempeño operativo de Repsol se ha disparado durante el verano. La compañía ha obtenido un margen de refino de 36,2 dólares por barril de petróleo. Se trata de un nivel nunca antes visto y muy lejos de lo que es habitual, según las cifras que maneja la propia empresa.
La apuesta por su negocio industrial de refino, donde ha invertido miles de millones de euros en los últimos años, está dando ahora sus frutos. La reducción de la capacidad para producir diésel y queroseno en Europa, derivados que viven un momento de escasez por las guerras de Ucrania y Oriente Próximo, le está permitiendo rentabilizar con fuerza la actividad de sus cinco plantas repartidas por la península Ibérica. Tanto el gasóleo A como el combustible de aviación están en precios récord a nivel mundial.
Todo ello apunta a que el flujo de caja operativo de Repsol en el tercer trimestre aumentará con fuerza, por lo que la empresa está en disposición de devolver a sus accionistas parte de la nutrida caja que ha registrado.
Cabe destacar que, si finalmente aprueba una recompra de acciones de más de 500 millones de euros, sumaría en este 2026 más de 1.350 millones de euros en adquisición de títulos para su posterior amortización y reducción de capital, lo que permite a los accionistas beneficiarse por la vía indirecta, ya que poseerán un porcentaje mayor de la empresa con las mismas acciones. Pero a ello se suma por vía directa unos dividendos de más de 1.100 millones de euros para el total de sus inversores este ejercicio (1,051 euros brutos por acción).
Todo este buen momento para el sector petrolero en general y para Repsol en particular ya está siendo descontado en bolsa. Desde antes de que Estados Unidos e Israel activaran la escalada militar contra Irán en Oriente Próximo y hasta ahora, cuando los problemas en el estrecho de Ormuz y la tensión en los mercados energéticos se mantienen, el valor de la acción de la multinacional española en bolsa casi se ha doblado y ha pasado de estar por debajo de 16 euros a rondar los 30 euros en las últimas semanas.
A lo anterior hay que añadir las renovadas expectativas de su negocio en Venezuela desde este 2026. La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y el levantamiento de las sanciones internacionales desde de la Casa Blanca también se leen como un vector de optimismo para el futuro de la empresa española, que lleva presente en el país latinoamericano desde 1993. Dicho optimismo con Venezuela compensaría en parte la recurrente inestabilidad en Libia, donde ha sufrido recortes de producción de barriles en momentos puntuales de crisis en el país africano, uno de sus principales proveedores.
Al margen del incremento de la retribución a sus accionistas -entre los que figuran 500.000 minoristas residentes en España-, el buen momento del negocio ha permitido a Repsol poner en marcha otras acciones dirigidas a sus empleados y sus clientes.
A finales de septiembre, la dirección firmó con sus representantes sindicales de UGT y CCOO su XI Acuerdo Marco, en el que se compromete a mantener el poder adquisitivo de la plantilla actualizando sus tablas salariales conforme al IPC real anual. Además, Repsol abonará una cantidad no consolidable, equivalente al 3% del salario anual de referencia, a efectos de retribución variable en cada una de las sociedades incluidas en el Acuerdo Marco. También incluye medidas adicionales de conciliación laboral y medidas de carácter social y asistencial.
Por último, la empresa, que es la energética con más estaciones de servicio en España, ha activado diversos planes de fidelización para sus clientes. La firma cuenta con planes de descuento desde la pasada primavera, cuando los precios se dispararon por la inestabilidad geopolítica.
Repsol destina el resto de la caja obtenida durante este año a mantener su deuda a raya, un requisito que exigen las agencias de rating por la volatilidad del negocio, y a cumplir con los planes de inversión comprometidos en su plan estratégico, que fue actualizado el pasado 10 de marzo. Esta hoja de ruta contemplaba invertir hasta 10.000 millones entre 2026 y 2028.