Los accionistas de Celsa exploran la venta, una fusión o la salida a Bolsa tras completar la reestructuración
La compañía vuelve a beneficios en el primer semestre, con un resultado de 50,7 millones, y sigue reduciendo su deuda


El grupo siderúrgico Celsa ha logrado dar la vuelta a sus cuentas en tan solo tres años, el tiempo que ha pasado desde que un juzgado de Barcelona avaló el plan presentado por los fondos acreedores que atesoraban la deuda del grupo para cambiar parte de esta por el 100% de las acciones, quitándole la propiedad a la familia Rubiralta. Tras completar el plan de reestructuración y volver a beneficios, los accionistas consideran ahora que ha llegado el momento de desinvertir en la compañía, y han pedido al consejo de administración que explore las vías para hacerlo, ya sea mediante una venta, una fusión o una salida a Bolsa. La empresa, que por su tamaño y sector es estratégica, ha avisado al Gobierno del inicio de este proceso, en el que empezará por contratar a bancos asesores para analizar las opciones
La decisión de desinvertir la tomó el Consejo de Administración el martes pasado, después de que los accionistas —son cuatro los fondos principales, SVP, Attestor, Golden Tree y Cross Ocean, que tienen el 98% de las acciones— expresaron su voluntad de hacer una salida coordinada para recuperar la inversión que han llevado a cabo en el plan de reestructuración. El presidente del grupo, Rafael Vilaseca, ha explicado que se trata de un movimiento natural para fondos de este tipo. “Su objeto social es este, coger compañías que están mal y darles la vuelta”, ha dicho sobre unos accionistas a los que ha elogiado: “Nos sentimos muy satisfechos con el apoyo de los accionistas, que ha permitido llegar hasta aquí. Vamos a procurar que los accionistas tengan procedimientos para desinvertir si así lo desean”.
Se abren ahora varias opciones para encontrar nuevo propietario para una compañía que, por su gran tamaño —es el segundo grupo industrial de Cataluña por detrás de Seat— y por el sector en el que se encuentra —el siderúrgico, en un momento en el que las tensiones geopolíticas hacen que la Unión Europea quiera mantener la soberanía sobre materiales importantes como es el acero— es estratégica. La venta, la fusión o la salida a Bolsa de Celsa para que los accionistas puedan llevar a cabo la desinversión estará bajo la lupa del Gobierno, que ya ha sido informado del inicio del proceso. La venta se hará de forma conjunta entre todos los accionistas, y no está sobre la mesa trocear la compañía para venderla por partes.
“Ahora se pone en marcha el plan, que no tiene urgencia. Es el proceso normal al que tenemos que hacer frente”, ha dicho Vilaseca, quien ha aclarado que durante los próximos meses se verá el impacto que las tensiones geopolíticas puede tener en la venta. “El mundo en general, y el mundo financiero en particular, está revuelto. No hay una presión por tener que salir ya, en absoluto, pero vamos a verlo”, ha expresado sobre un momento en el mercado del acero en el que la demanda está estancada y en Europa solo ha crecido un 0,1%.
La compañía, presidida por Vilaseca y con Jordi Cazorla como consejero delegado, ha presentado este martes los resultados del primer semestre de 2026. Estos muestran una vuelta a beneficios, con un resultado neto de 50,7 millones de euros —que llegan después de haber registrado pérdidas de 145 millones de euros en el ejercicio completo de 2025—, y una cifra de negocios de 1.786 millones de euros. La empresa también ha seguido reduciendo su deuda neta, que se sitúa en 1.134 millones de euros (y una ratio de apalancamiento de 2,3 veces el ebitda), frente a los 3.689 millones de euros (y una ratio de 8,4 veces) de noviembre de 2023, antes de aplicar el plan de reestructuración.
“Los resultados del primer semestre confirman la buena marcha y el cambio cuantitativo y cualitativo que hemos llevado a cabo. Han sido unos años duros, nos hemos explicado con claridad, pero planteamos el futuro de Celsa de una manera optimista. Es una gran compañía que ha vuelto de manera absoluta a la normalidad”, ha dicho Vilaseca al inicio de la presentación. Los fondos se hicieron con la compañía tras un proceso judicial en el que la familia fundadora, los Rubiralta, perdieron la propiedad. La compañía mantiene algunos procesos judiciales abiertos contra los anteriores propietarios.
Reestructuración
Desde el inicio, el objetivo del plan ha sido doble: reestructuración industrial y reestructuración financiera, unas metas que Vilaseca considera logradas. Estos objetivos se han conseguido con varias actuaciones. Entre ellas, el aval del juez al plan de los fondos acreedores permitió la capitalización de 1.418 millones de euros, y más adelante, en noviembre de 2024, se siguió reduciendo deuda con la venta de las divisiones de Celsa en Reino Unido y los países nórdicos. Finalmente, el año pasado, los accionistas aportaron 800 millones de euros más (200 millones en aportación de capital, y 600 millones en préstamos subordinados), y la empresa lanzó una emisión de bonos verdes por 1.200 millones de euros. Con estas condiciones, fue al mercado para refinanciar toda la deuda del grupo, y lo logró en diciembre de 2025. “Se ha dado la vuelta a la situación de una manera absolutamente radical y estamos en beneficios sustantivo y sólidos”, ha resumido Vilaseca.
Pese a la situación del mercado siderúrgico, que sufre un estancamiento en la demanda y la competencia de otras regiones, Celsa ha logrado aumentar el volumen ligeramente, un 1%, según ha explicado Cazorla, que también ha destacado que se ha logrado este hito pese a las paradas técnicas en las fábricas para implementar las inversiones que se están llevando a cabo. “La empresa está invirtiendo más que nunca y en todas las plantas”, ha dicho. En el primer semestre de este año, el grupo ha invertido 67 millones de euros, y ha destinado 32 millones más para una nueva línea de laminación de aceros especiales en A Laracha (Galicia). También ha puesto en marcha el nuevo centro de producción de ferralla en Miranda de Ebro, con capacidad inicial para procesar 8.000 toneladas anuales.
El plan de los accionistas para crear valor ha pasado por una invrsión de 109 millones de euros, financiada mediante ampliaciones de capital, que ha permitido capturar 156 millones de euros de ebitda anualizado, 31 millones por encima de lo previsto. En el primer semestre de 2026, el ebitda ajustado alcanzó 461 millones de euros. El margen de ebitda se situó en el 16%.