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El BBVA admite un menoscabo de 767 millones en sus cuentas por la venta del 3% de Telefónica

El banco redujo su participación en la operadora en una venta por la que obtuvo unos 600 millones

Sede del BBVA en el barrio de Las Tablas en Madrid. LUIS SEVILLANO

El BBVA ha puesto negro sobre blanco el efecto sobre sus cuentas de la venta de un 3% en Telefónica, que ejecutó justo antes de verano y con la que puso fin a su participación histórica en el capital de la operadora. Este movimiento le ha supuesto un efecto negativo de 767 millones de euros sobre el patrimonio neto, si bien no ha afectado a su cuenta de pérdidas y ganancias, según figura en las cuentas del primer semestre.

El banco que preside Carlos Torres sorprendió al mercado el pasado 1 de julio haciendo oficial la venta de ese 3% en Telefónica. Estas acciones estaban valoradas, a precio de mercado, en unos 600 millones de euros. La entidad retuvo tras esta operación un 1,9%, la participación más baja en 30 años. La operación se realizó a través de derivados financieros.

La intención de la entidad es, según declaró su consejero delegado, Onur Genç, en la rueda de prensa de presentación de los últimos resultados semestrales, ir desprendiéndose del resto de la participación en sucesivas ventas de acciones en mercado. Genç repitió una coletilla que los directivos del BBVA han ido utilizando en los últimos tiempos para referirse a esta participación, a la que califican de financiera. No obstante, al contar con una participación inferior al 3%, ya no tendrá que comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) cada venta de títulos. Todo ello en el marco de la presión del Banco Central Europeo (BCE) por que los bancos se desprendan de las participaciones en empresas fuera del mundo financiero.

El BBVA inició la reducción de esta participación hace años, cuando la calificó como “disponible para la venta”. Pero el gran paso definitivo lo dio este mismo año, cuando decidió salir del consejo de administración de la compañía de telecomunicaciones, donde estaba presente desde hace varias décadas. Fue entonces cuando salió de este órgano José María Abril, que ejercía como vicepresidente y consejero dominical en representación de BBVA desde julio de 2007. Finalizó su mandato, sin que fuese propuesto para la reelección y su puesto lo ocupa ahora la consejera independiente Jane Thompson. Al tiempo, Telefónica se desprendió de sus títulos en el BBVA, de apenas un 0,77%, por unos 600 millones, generando unas plusvalías netas de 335 millones de euros en la cuenta de resultados.

La transacción mutua suponía finiquitar la alianza estratégica que alcanzaron ambas compañías en los años 90. En aquel momento, bajo las presidencias de Juan Villalonga y Francisco González, sellaron un intercambio accionarial e institucional que buscaba vincular los servicios financieros y tecnológicos, un acuerdo que llegó a incluir participaciones cruzadas de hasta el 10% y que configuró el denominado núcleo duro de control de la operadora junto a La Caixa. La participación del BBVA en Telefónica se encontraba estabilizada en el 5% desde 2017.

La adquisición de los títulos en Telefónica databa de una época en la que el valor de sus títulos vivía un momento dulce. Ahora cotiza en torno a los 3,6 euros por acción, tras haber marcado a inicios de año mínimos de tres años. Las acciones de Telefónica llegaron a valer cerca de 30 euros por unidad. Esta caída bursátil es la responsable del efecto contable sobre el BBVA, si bien la entidad sostiene que ha ido actualizando el valor de mercado de los títulos. No ha tenido efecto, eso sí, sobre el beneficio, debido a la interpretación de la norma contable que el banco ha elegido aplicar.

Este es el último movimiento del intenso baile accionarial que ha vivido Telefónica en los últimos años. Primero fue la teleco saudí STC la que emergió en el capital con un 10%. Esto derivó en la vuelta del Estado, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con una participación similar que compensara el peso de los nuevos inversores. Y se produjeron movimientos también por el lado de la Caixa, que pasó de ostentar un 5% a través del banco a alcanzar el 10% y traspasar los títulos a Criteria, el brazo financiero de su fundación. Estos tres accionistas han constituido ahora un nuevo núcleo accionarial, sumando en conjunto el 30% del capital, pero del que sale ya definitivamente el BBVA, que con ese 5% histórico se había quedado algo descolgado, como constató la pérdida de su representante en el consejo como alerta temprana de la venta que vendría unos meses después.

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