Las cementeras esperan un enfriamiento de la demanda tras un alza del 7,5% en España en el primer semestre
Las exportaciones de cemento cumplen diez años de sangría, ante lo que Oficemen vuelve a reclamar menores costes eléctricos para la industria


El mercado doméstico ha seguido tirando de la producción de cemento en los últimos meses, según apuntan los datos de demanda publicados este miércoles por la patronal Oficemen. El consumo ha aumentado un 7,5% en la primera mitad del año, en comparación con el mismo periodo de 2025, hasta los 8,35 millones de toneladas. Son 580.000 toneladas más, y el mes de junio no ha hecho más que corroborar que el mercado de la construcción está tirando. El alza en las compras de este material básico ha llegado al 9% el mes pasado, hasta los 1,56 millones de toneladas. Pese a los datos de crecimiento, Oficemen apunta indicios de enfriamiento para un sector industrial con referencias como Cementos Portland, Cemex, Molins, Votorantim, Holcim, Heidelberg, La Unión, Tudela Veguín, La Cruz o Lemona, entre otras.
En el año móvil (julio 2025-junio 2026) el consumo de cemento sube un 12%, hasta los 17,23 millones de toneladas. Esa evolución ya es cuatro décimas menor que el dato de los últimos 12 meses registrado en mayo. De forma adicional, Oficemen maneja estimaciones que hablan de una moderación de la demanda doméstica en el segundo semestre, lo que dejaría un incremento del consumo de cemento en España del 2% en 2026.
El colectivo de cementeras explica la esperada desaceleración por la comparativa con un segundo semestre de 2025 en el que afloraron niveles de consumo excepcionalmente altos. Lo que viene en esta segunda mitad del año es la conclusión del plazo para ejecutar los proyectos con cargo a los fondos europeos del programa Next Generation y, en 2027, periodo electoral, con lo que ello conlleva de ralentización en la licitación de la obra pública.
Desde Oficemen se continúan reclamando medidas para reanimar las exportaciones como complemento de la producción. El foco está puesto en obtener una rebaja de los precios de la electricidad para poder competir en costes con productores incluso de la UE. Las ventas de cemento español al exterior han cedido un 15,4%, hasta las 1,94 millones de toneladas. En el último mes salieron del país 357.194 toneladas, un 11,5% menos que en junio de 2025, lo que hace pensar en una continuada pérdida de atractivo. Y en el año móvil, el desplome en las exportaciones en de casi el 15%, con 4,1 millones de toneladas de cemento de fábricas locales viajando a Norteamérica o por Europa.
“La caída de las exportaciones no responde a una situación coyuntural, sino estructural, que ha reducido a menos de la mitad nuestras ventas exteriores desde 2016, al pasar de 9,8 millones de toneladas a 4,5 millones en 2025. Por eso, necesitamos también soluciones estructurales, especialmente para corregir la desventaja que soporta la industria española en materia de costes eléctricos”, ha demandado la directora general de Oficemen, Elena Guede. El sector, sostiene su representante, “ha hecho los deberes en eficiencia, pero seguimos compitiendo con una estructura de costes muy superior a la de nuestros vecinos”. Oficemen lleva años pidiendo niveles de costes energéticos similares a los que tiene la industria en países europeos, al tiempo que se ha sufrido la competencia de productores del Norte de África con menor presión de políticas ambientales.
Las compañías no dejan de hablar de emergencia industrial lejos aún de estabilizarse en los 20 millones de toneladas de demanda interna, volumen que en Oficemen se ve acorde con el tamaño de España y que se alcanzaba en 2011. En este contexto, las importaciones de cemento y clinker caen estrepitosamente a 482.700 toneladas en el primer semestre, un 53% menos que en el mismo periodo de 2025. En este caso, pesa ya que el cementero es uno de los sectores industriales cubiertos por el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, junto a productores de acero, aluminio o fertilizantes. Entre octubre de 2023 y finales de 2025 estuvo en vigor una fase transitoria en la que los importadores de cemento debían declarar las emisiones asociadas a la compra de este material en el exterior. Ya el pasado 1 de enero se impuso el mecanismo por el que se asumen obligaciones económicas vinculadas a las emisiones incorporadas en los productos importados.