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Indra contrata al despacho de abogados Maluenda para evaluar la presidencia de Escribano

La empresa está revirtiendo buena parte de las decisiones tomadas por la anterior directiva y cambia la cúpula del área de comunicación

El presidente de Indra, Ángel Escribano, durante la presentación a analistas de los resultados de Indra en 2025. Imagen cedida por la empresa

La nueva Indra presidida por Ángel Simón no solo prepara una nueva hoja de ruta para la compañía, sino que quiere dar por zanjada la etapa Escribano-De los Mozos. Para esta labor, la empresa de tecnología y defensa ha contratado al despacho de abogados catalán Maluenda, que cuenta con un área específica para la realización de informes internos, según información adelantada por El Confidencial y confirmada por este periódico de fuentes cercanas a la cotizada en el Ibex 35. Indra ha preferido no hacer comentarios a preguntas de este medio.

La empresa marca así distancia con la antigua dirección de Ángel Escribano (expresidente) y José Vicente de los Mozos (ex consejero delegado), después de que en las últimas semanas haya iniciado negociaciones con Santa Bárbara con el fin de crear una empresa conjunta para colaborar en grandes contratos de defensa, así como con con Sapa para que la firma vasca haga la transmisión de la futura artillería sobre cadenas del Ejército de Tierra. Esto supone un cambio radical respecto a la época de Escribano, quien se enfrentó tanto a Santa Bárbara —a la cual intentó comprar, pero su dueña, la estadounidense General Dynamics, se negó— como a Sapa, la cual a su vez es un importante accionista de Indra con el 7,98% de los títulos.

La junta de accionistas de la semana pasada, en la que fueron ratificados en sus cargos Simón y Josep Maria Recasens, este último como nuevo consejero delegado, marcó el inicio de una nueva era en Indra. De hecho, pocas horas después del encuentro con los dueños de la empresa, Indra informó de una reestructuración de su estructura de poder con la fusión de la comisión delegada ejecutiva y la de estrategia, que pasó a ser una sola. En ella, solo estarán Simón como presidente de la misma, Recasens, Juan Moscoso del Prado (consejero dominical en representación del Estado) y la consejera independiente Virginia Arce, quedándose fuera Sapa, ya que Jokin Aperribay fue asignado a la comisión de nombramientos, retribuciones y gobierno corporativo. Por último, también se unieron las comisiones de auditoría y cumplimiento con la de sostenibilidad.

El mismo día de la junta, la compañía hizo otro movimiento relevante al relevar a su director de comunicación, Jesús Presa. Hombre de confianza de De los Mozos desde su época en Renault, Presa había asistido a la reunión con los accionistas. Su sustituto, Miguel López-Quesada, es otra persona con experiencia en el automóvil, en su caso en Gestamp. Esta misma semana, Indra también prescindió a Rafael Moreno, quien había sido fichado por Escribano procedente de Santa Bárbara.

La salida Escribano se produjo el pasado 1 de abril después de un agrio enfrentamiento entre La Moncloa y el expresidente de Indra por la fallida integración de su empresa familiar en la cotizada. Hasta diciembre, el consejo de la tecnológica parecía estar perfectamente alineado con una operación que tenía por objetivo crear el referente nacional de la industria militar terrestre, ya que Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) hubiese dotado de nuevas capacidades tanto industriales como de producto a Indra.

Sin embargo, ya este año, el Gobierno comenzó a tener dudas de la integración de ambas empresas por el conflicto de interés que acarreaba tener a los Escribano tanto en la parte compradora como en la vendedora. Finalmente, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), poseedora del 28% de Indra y principal accionista, comunicó en marzo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que la operación no podía continuar hasta no terminar con dicho conflicto de interés, lo que equivalía a pedir la salida de Escribano de la presidencia. Al día siguiente, EM&E comunicó que daba por terminadas las negociaciones. Escribano aguantó en el sillón de mando apenas una semanas más, hasta su dimisión en plena Semana Santa. En mayo, la familia salió definitivamente de la cotizada al vender todas sus acciones, una operación que ha estado en el punto de mira de la CNMV, según reveló el Gobierno en una respuesta parlamentaria remitida al Congreso de los Diputados.

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