Indra ultima una alianza con Sapa para que fabrique la transmisión de la nueva artillería del Ejército de Tierra
El acuerdo está muy cerca y se hará sobre la plataforma K9 de Hanwha, un contrato firmado por Escribano que no había contemplado incluir a la firma vasca


La nueva Indra de Ángel Simón (presidente) y Josep Maria Recasens (consejero delegado) se distancia cada vez más de los caminos que había tomado la compañía durante el mandato de Ángel Escribano. Según señalan diversas fuentes al tanto de las conversaciones, Indra ultima un acuerdo con la vasca Sapa para que esta fabrique la transmisión de la futura artillería sobre cadenas del Ejército de Tierra, un contrato valorado en 4.554 millones de euros que lideran la propia Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). La alianza con Sapa, con la que las negociaciones están muy avanzadas, supondrá un giro de 180 grados respecto a los planes iniciales de Indra para este contrato, ya que la compañía no tenía previsto incluir a Sapa.
Esto se debe a que Escribano, antes de dimitir como presidente de Indra, había firmado junto al anterior consejero delegado, José Vicente de los Mozos, un memorando de entendimiento vinculante con la surcoreana Hanwha para que esta le permita usar a la cotizada del Ibex 35 su plataforma K9, una artillería sobre cadenas ampliamente extendida por los ejércitos de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Dicho acuerdo incluía al grupo motopropulsor y la transmisión original de la K9, fabricado por la estadounidense Allison. Según indican las fuentes consultadas, hacer el cambio por una transmisión de Sapa supone un desafío por la incompatibilidad actual entre las tecnologías de la compañía española y la propia plataforma K9. La idea de Indra, en el momento de la firma de la alianza con Hanwha, era adaptar la K9 a las necesidades del Ejército de Tierra en plantas españolas. De hecho, Indra podría exportar esta especie de K9 a la española a otros países previo permiso de Hanwha.
El acuerdo supondría repetir un esquema similar al utilizado para el desarrollo y fabricación del blindado sobre ruedas Dragón 8x8, hecho por Tess Defence, una unión temporal de empresas (UTE) liderada por Indra, en la que también están Sapa, Santa Bárbara y EM&E. Cabe recordar que Defensa dio varios tirones de orejas a Tess en los últimos años por los continuos retrasos en las entregas, aunque los socios de la UTE coinciden en que el programa se encuentra estabilizado, con 84 unidades entregadas desde el 1 de enero de 2026. Para el conjunto del ejercicio, Tess había pactado con Defensa entregar 138 unidades, objetivo que no alcanzará según palabras del propio Simón, que en una entrevista con este medio afirmó que darían 100 blindados al terminar el año. Una de las más señaladas por los retrasos fue, precisamente, Sapa, aunque diversas fuentes empresariales consultadas indican que los problemas de sus transmisiones para el Dragón ya han sido solventados.
Una de las prioridades del nuevo CEO de Indra será mejorar la capacidad de ejecución de una compañía que el Gobierno eligió como su referente nacional de la industria militar terrestre. El problema de ello es que Indra carece de plataformas propias, como demuestra el acuerdo firmado con Hanwha. Para el otro gran contrato nacional de artillería que Indra y EM&E ganaron el año pasado, el obús autopropulsado sobre ruedas, valorado en 2.686 millones, la cotizada negocia con la alemana Rheinmetall, que podría proporcionarle un camión 10x10 como el HX3. “En la industria tecnológica y de defensa la credibilidad se demuestra entregando (...) Buscamos la excelencia en la ejecución”, dijo Recasens la semana pasada frente a los accionistas.
De enemigos a aliados
El mandato de Escribano como presidente de Indra estuvo marcado por su enfrentamiento tanto con Jokin Aperribay, dueño de Sapa —cuenta con el 7,98% de Indra, lo que le da un asiento en el consejo de la cotizada—, como con Santa Bárbara, la filial española de la estadounidense General Dynamics. Escribano intentó, de hecho, que Indra adquiriese Santa Bárbara, pero no lo logró, convirtiéndose en competidores por los grandes contratos para la industria militar terrestre que el Gobierno repartió el año pasado en el marco de los Programas Especiales de Modernización (PEM).
En esa batalla, el claro vencedor en los PEM de 2025 fue Indra, con la asignación de contratos por valor de 13.800 millones, ya que el Ejecutivo decidió apostar por tecnología y empresas de capital español. Santa Bárbara tan solo se quedó con la modernización de los blindados Pizarro, además de con el desarrollo y fabricación del Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC) a través de Tess, que fue la adjudicataria del VAC. La principal aspiración de Santa Bárbara era el propio contrato de artillería sobre cadenas, para que el que propuso su modelo Némesis, el cual todavía no ha vendido a ningún país y no está terminado.
Tras la salida de Escribano, Indra comenzó a rehacer las relaciones con Santa Bárbara, con el objetivo no solo de colaborar, sino de enterrar también el conflicto judicial que afecta a los contratos de artillería. De hecho, Indra y General Dynamics están cerca de llegar a un acuerdo para crear una empresa conjunta, a través de la cual hacer frente a los grandes contratos nacionales y postularse a su vez a proyectos en Europa. Cabe destacar que Sapa y General Dynamics son aliadas en el mercado estadounidense, donde ambas aspiran a participar en los contratos para la fabricación de los nuevos blindados del Ejército de Tierra de EE UU.