BP destituye a su presidente con efectos inmediatos por problemas “inaceptables” de supervisión y conducta
El consejo de la petrolera dice estar “sorprendido y decepcionado” al conocer problemas de gobernanza de Albert Manifold que no ha especificado, un año después de su nombramiento


Albert Manifold se había granjeado poderosos enemigos al frente de BP, pero nada hacía pensar en su fulminante destitución a menos de un año de su nombramiento. La petrolera británica ha destituido este martes, con efectos inmediatos, a su presidente. En el comunicado, que recoge la decisión anunciada por la consejera independiente Amanda Blanc y ha pillado por sorpresa a los mercados, la compañía comunica la decisión unánime de su consejo de administración, “sorprendido y decepcionado al conocer aspectos de supervisión y conducta [de Manifold] que considera inaceptables, y que le han llevado a actuar con decisión”.
El consejo ha decidido nombrar a Ian Tyler como presidente interino mientras decide sobre el sustituto de Manifold.
Desde que el 12 de febrero de 2020, su entonces presidente Bernard Looney sorprendió a propios y extraños al anunciar que la compañía abandonaría de modo acelerado su negocio tradicional de petróleo y gas para centrarse en las energías renovables, el gigante británico no ha dejado de dar bandazos. Proyectos multimillonarios han sido abandonados, los miles de nuevos contratados han saltado finalmente del barco, y los principales inversores han forzado a la compañía a volver a su negocio principal de petróleo y gas.
La repentina e inesperada salida del presidente prolonga un período de grave inestabilidad al frente de BP, con tres consejeros delegados en tres años. BP lleva tiempo rezagada con respecto a la evolución de sus rivales, lo que ha generado presión por parte del inversor activista Elliott Investment Management, que forzó una redefinición de su estrategia centrada y una vuelta a los orígenes.
El consejo de la petrolera ha decidido por unanimidad acabar con el mandato de Manifold como presidente tras las “graves preocupaciones expresadas al consejo en relación con importantes normas de gobernanza, supervisión y conducta”. En este sentido, BP ha nombrado a Ian Tyler como presidente interino con efecto inmediato, al mismo tiempo que ha anunciado el inicio de un proceso para el nombramiento de un presidente con carácter permanente.
“El consejo y el equipo directivo tienen una firme convicción en la dirección estratégica que hemos trazado, y la empresa está avanzando con rapidez para implementarla. BP está construyendo un historial de sólido desempeño operativo subyacente y un estricto enfoque en la disciplina financiera, todo ello en busca de aumentar el valor y la rentabilidad para los accionistas”, ha destacado Tyler.
El primer gran movimiento de Manifold tras su llegada a la presidencia fue la repentina destitución el año pasado del director ejecutivo Murray Auchincloss, quien fue reemplazado por Meg O’Neill. Meg O’Neill fue designada como consejera delegada de la petrolera hace apenas seis meses, primera mujer en ostentar el cargo.
El predecesor de Auchincloss, Looney, fue obligado por el consejo de administración de BP a dimitir en septiembre de 2023 tras no haber revelado relaciones pasadas con colegas.
El nuevo presidente interino ha señalado el desempeño de O’Neill durante este último tiempo y ha remarcado que el consejo de administración ha quedado “muy impresionado con ella”. O’Neill -también la primera CEO contratada externamente por BP- llegó a la compañía con sede en Londres procedente de Woodside Energy Group de Australia, donde había ocupado el puesto durante cuatro años.
Manifold, ex ejecutivo del sector de materiales de construcción, tomó las riendas de BP en octubre del año pasado como sucesor de Helge Lund, e inmediatamente desempeñó un papel decisivo en los esfuerzos de la compañía por recuperar la confianza de los inversores. En su estrategia, se hizo cargo de una revisión exhaustiva de la cartera de la compañía para eliminar los activos con bajo rendimiento e instó a los empleados a acelerar la desmantelación de las inversiones ecológicas fallidas y a aumentar las inversiones en combustibles fósiles.
Sin embargo, su autoritario manejo de la junta general anual de BP en abril reflejó las incomodidades con su estilo de importantes accionistas. El fondo holandés Follow This, que maneja una cartera inversora de alrededor de un billón de dólares, intento someter a votación una resolución aparentemente razonable, en la que pedía a la compañía que explicara cómo podría proteger el valor de las acciones frente a una hipotética caída de la demanda de petróleo y gas. El fondo había planteado una resolución similar en la empresa competidora, Shell, donde se optó por debatirla y rechazarla.
Manifold optó por una respuesta agresiva, echando mano de los servicios jurídicos de la compañía para denunciar como ilegal la resolución y rechazarla de plano. Como resultado, un 18% de los accionistas votó en contra de su reelección como presidente, un resultado que produjo cierto sonrojo y malestar, al tratarse de la primera junta bajo su mandato.
Las acciones de BP caen en la Bolsa de Londres alrededor de un 6% tras conocerse la noticia de la inesperada destitución del ejecutivo.