Greening logra un balón de oxígeno al completar su ampliación de capital de la mano de Andbank y Alantra
La compañía de renovables cotizada en BME Growth obtiene 30 millones de euros que le permitirán reordenar su deuda. Deloitte había advertido en las cuentas de 2025 sobre la capacidad del grupo para continuar en funcionamiento

Greening, que debutó en BME Growth en abril de 2023, ha logrado una inyección de capital y liquidez al cerrar con éxito una ampliación por 30 millones de euros de la mano de Andbank y Alantra, que han ejercido de bancos colocadores. La operación permitirá a la compañía negociar con sus acreedores —entre ellos, el Santander, el BBVA, Deutsche Bank y Cajamar— con el objetivo de ejecutar un cambio de estrategia que le permita reducir su deuda y ser rentable a medio plazo. Su auditor, Deloitte, había advertido en las cuentas del año pasado la “existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del grupo (…) para continuar como empresa en funcionamiento, y en consecuencia, la viabilidad del grupo y de la sociedad“.
La compañía es consciente de la desafiante situación que afronta y a mediados de abril presentó su nueva hoja de ruta, en la que la ampliación de capital era la clave de bóveda. El consejero delegado de la compañía desde el pasado enero, Pablo Otín, ha explicado a CincoDías que esta operación era “necesaria para transformar la compañía”. “Si no nos transformamos hacia el nuevo mercado, el mercado irá contra nosotros. Esto nos permite convertirnos en un referente de la electricidad 2.0″, ha sentenciado.
La compañía cerró hace unos meses la opa por su competidor EiDF, por la que ha ofrecido una acción por cada 3,894 acciones de la compañía de origen gallego que estuvo en la picota por las dudas ante la información comunicada al mercado y la incertidumbre sobre su viabilidad. La CNMV, incluso, multó con 1,2 millones a su expresidente, Fernando Romero, y a la consejera Rebeca Alonso por manipulación de mercado. El problema es que la situación financiera de la compañía con la que Greening se integrará dista de ser boyante. De hecho, no se negocia desde finales de abril debido a su incapacidad para presentar sus cuentas consolidadas correspondientes a 2025.
Greening ya sufría de una situación financiera delicada, tras haber registrado unas pérdidas netas de 11 millones de euros el año pasado y haber cerrado con un fondo de maniobra negativo de 50,9 millones de euros. Es decir, que su pasivo corriente (deudas a corto plazo) superaba al activo corriente (liquidez y derechos de cobro) en esa cuantía. EiDF también registraba un fondo de maniobra negativo al cierre de junio, las últimas cuentas publicadas, de 33 millones de euros, y sus pérdidas consolidadas se situaban en 12,6 millones de euros.
Fuentes financieras explican que la situación de Greening se debe a la reclasificación de una parte del pasivo como deuda a corto plazo, pese a que el vencimiento es a largo plazo, debido al incumplimiento de determinadas ratios financieras. La compañía está controlada por uno de sus fundadores y actual presidente, Ignacio Salcedo Ruiz, con casi un 37%, seguido de Manuel Mateos y Antonio Palacios, con un 18,4% cada uno, ingenieros que también son cofundadores de la empresa. Sinia Renovables, división de inversión en energías renovables y sostenibilidad del Sabadell, controla cerca de un 10%.
La ampliación de capital se ha cerrado a 2,39 euros por acción, lo que supone un descuento del 34% respecto al cierre del martes, según ha comunicado a BME Growth. Fuentes financieras revelan que accionistas de la propia Greening y también EiDF han acudido a la transacción. Los máximos accionistas de esta última firma son Rebeca Alonso, con un 36,4%, y Jordi Berini Suñé, con un 11,3%.
La hoja de ruta de la reconversión de la empresa incluye centrarse en dos países, España e Italia, cuando hasta ahora estaba presente también en Estados Unidos, México, Alemania y Marruecos. Su modelo de negocio también se simplificará en torno a tres líneas principales: autoconsumo industrial, la comercialización de energía, que se beneficiará de la generación de energía de las plantas operativas, y la flexibilidad energética. “La compañía prevé estabilizar su balance con la inyección de capital. Adicionalmente, deberá refinanciar el pasivo existente y se aprovecha de las operaciones de fusiones y adquisiciones previstas (...) para reducir el nivel de endeudamiento”. Las negociaciones con los bancos ya han comenzado y la empresa prevé renovar pagarés y bonos verdes por unos 19 millones de euros.
La deuda neta conjunta de Greening e EiDF se sitúa en 137,9 millones, según la información pública de la compañía, y su objetivo es rebajarla hasta los 56,5 millones en 2030. Las estimaciones de beneficio bruto de explotación (ebitda) en ese año son de 35,7 millones de euros, frente a los 6,7 millones del año pasado. El CEO ha concluido que el objetivo es “transformar la compañía en una compañía más centrada en el valor“.
El Sabadell, la entidad que sacó a Greening a BME Growth, ha publicado una nota en la que advierte de que “el auditor enfatiza que la viabilidad en los próximos meses depende de la refinanciación y renovación de la financiación a corto plazo, la materialización de las desinversiones y rotación de proyectos, el refuerzo patrimonial vía ampliación de capital [ya cerrada con éxito por el máximo previsto de 30 millones de euros] y la conversión en capital de los instrumentos híbridos”. Los préstamos convertibles suponían 5,6 millones de euros a cierre del ejercicio.