Renfe piensa en un futuro pedido de trenes para sus servicios públicos mientras espera convoyes de Stadler, Alstom y CAF
El presidente de la operadora reconoce en el Congreso que son necesarios nuevos refuerzos de flota y que se trabaja en ese sentido, “aunque es pronto”


No ha concretado necesidades ni plazos, pero el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha señalado este martes en el Congreso de los Diputados que la compañía trabaja en la línea de favorecer un futuro pedido de trenes que cubran sus obligaciones de servicio público (OSP). La operadora espera a lo largo de este 2026 la llegada de las primeras unidades para Cercanías dentro de la mayor compra de flota realizada en su historia, con distintas adjudicaciones entre 2020 y 2023. Se espera que a finales de verano estén circulando los cinco primeros convoyes de la serie 453 de Stadler en el núcleo de Cercanías de Madrid, mientras que los Alstom 452 deberían comenzar a operar en Rodalies de Cataluña a final de año. El presidente de Alstom para la región de Europa, Andrew DeLeone, ha mantenido un encuentro con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el marco del Invest in Spain Summit 2026, en el que se ha comprometido a la entrega de dos trenes este mes de junio y hasta 16 antes de que concluya el ejercicio.
Fernández Heredia, que ha comparecido ante la Comisión de Transportes para dar cuenta sobre los siniestros de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), ha concedido a pregunta del diputado de Sumar Félix Alonso que la flota de las OSP, donde se engloban servicios de Cercanías y Media Distancia, “posiblemente” precisa futuras incorporaciones que habrían comenzado a estudiarse: “Trabajamos precisamente en esa línea”, ante los largos plazos necesarios para disponer del material rodante, pero la prioridad es recibir el material ya adquirido. La propuesta de un nuevo plan de Renfe para un refuerzo adicional en los servicios públicos, lejos aún de definirse, llegaría tras la mayor licitación por parte de la operadora para dotarse de trenes de alta velocidad. Está en fase de recepción de ofertas un pedido de 30 trenes capaces de rodar a 350 kilómetros por hora, ampliable a 40 unidades, que parte de un presupuesto de 1.362 millones de euros.
Con las series 452 y 453 de Altom y Stadler, respectivamente, Renfe espera mejorar la fiabilidad del servicio en los núcleos de Cercanías, esencialmente de Madid y Barcelona, tras haber invertido más de 4.000 millones en trenes. Cuando se estrenen los Stadler se tratará de las primeras incorporaciones a la flota en 17 años. En total hay casi medio millar de trenes adquiridos, esencialmente para los distintos servicios públicos, en una acción de renovación del material rodante sin precedentes.
A Stadler se le encargaron 79 unidades por 1.306 millones (incluido el mantenimiento durante 15 años), mientras que Alstom debe entregar 201 trenes (adjudicados en dos tandas, 152+49) por un total de 1.800 millones (incluido el mantenimiento y suministro de piezas durante 15 años). CAF, por su parte, se ocupa de 60 trenes eléctricos de media distancia, 29 de Cercanías, 31 de ancho métrico y seis alpinos, todo ello por un montante superior a los 1.000 millones. La previsión que trasladó la operadora inicialmente fue colocar 101 trenes en Cataluña (49 de Alstom y 20 de Stadler en Rodalíes, y 32 de CAF en media distancia), mientras que otros 172 iban para Cercanías de Madrid, como principales destinos.
El modelo de Alstom está basado en la plataforma Coradia y tiene capacidad para 900 personas. Estos trenes tendrán 100 metros de longitud y un total de seis coches: cuatro de piso bajo y dos de doble piso. Los de Stadler se construyen sobre las plataformas T100 y T200, de 100 y de 200 metros de longitud, respectivamente.
Renfe tiene firmados pedidos por 436 trenes y 50 locomotoras, además de la remodelación de otras 57 unidades, con un presupuesto total de adjudicación de 4.510 millones (5.235 millones si se incluyen los acuerdos de mantenimiento). Con ello, se renueva más del 50% de los trenes regionales y de Cercanías. El último gran pedido se remontaba al periodo 2005-2007, cuando se adjudicaron 289 unidades por 2.000 millones de euros.
Autobuses propios
El presidente de Renfe ha defendido este martes en el Congreso el proyecto de creación de una empresa de transporte en autobús, con 50 a 100 vehículos nuevos, para atender sus planes alternativos de transporte (PAT) ante el fuerte volumen de obras que se avecina en las redes de Adif. Fernández Heredia ha subrayado que se busca “un socio solvente”, que contará con el 51% del capital, habiendo respondido a la llamada empresas que aglutinan en conjunto el 80% del tráfico en autobús.
El proceso fue denunciado ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) por las asociaciones del transporte por carretera Anetra y Fenadisemer, que lograron cautelares que impiden por el momento la adjudicación pero no el avance del procedimiento. Estos colectivos se quejan por los requisitos de solvencia fijados en el pliego, que a su juicio expulsan a las pymes, y por el impacto que la puesta en marcha de la participada de Renfe puede tener en los servicios privados.
Renfe ha buscado tranquilizar en las últimas semanas al sector asegurando que seguirá contratando a empresas externas para servicios de urgencia y parte de los PAT previstos. Su presidente ha reiterado este martes que la pretendida filial de autobuses ahorrará 13 millones al año a la operadora, lo que supone un recorte del 10% al 15% respecto al actual gasto en planes de transporte alternativo por carretera. Un 85% de los costes en PAT se deben en estos momentos a eventualidades planificadas, mientras que el 15% restante responde a imprevistos. Desde la dirección de Renfe se habla de picos en los que precisa 400 autobuses para dar servicio a los viajeros ante cortes en el ferrocarril. Pero las necesidades actuales podrían multiplicarse por nueve, con nuevos máximos de hasta medio millar de vehículos diarios.
La filial de transporte de carretera, por la que Renfe espera firmar un contrato de diez años de asociación con un operador privado, tendrá un coste de unos 60 millones anuales para la operadora
Entre los requisitos de solvencia impuestos a las interesadas figuran haber facturado un mínimo de 75 millones de euros en el mejor de los tres últimos ejercicios y tener en propiedad un mínimo de 500 autobuses. En caso de concurrencia en unión temporal de empresas, uno de los socios tenía que disponer de un mínimo de 300 vehículos en propiedad. En Renfe se considera que el 40% del parque total de autobuses en España está en manos de compañías con más de 300 vehículos, lo que ofrece un margen aceptable de aspirantes.