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El veto a un insecticida de Bayer en Europa lastra sus ventas en España: “Tenemos que analizar si habrá impacto sobre la soberanía alimentaria”

La multinacional alemana obtuvo en 2025 una facturación de 787 millones en territorio español, un 4% menos que el año anterior

La sede de Bayer en Alemania, en una imagen de archivo. Hendrik Schmidt (DPA/Europa Press)

Pese a la diversidad de productos que una multinacional puede tener, si uno de los importantes falla, el impacto se nota. La multinacional alemana Bayer ha sufrido la prohibición que la Unión Europea implementó en 2025 a su insecticida multifunción Movento. España era el principal mercado de este producto, y se ha notado. Mientras que las ventas globales de Bayer resistieron, los ingresos de Bayer en España cayeron un 4%, hasta los 787 millones de euros.

El principal responsable de la caída es el negocio de los productos para la agricultura, que cayó un 20% hasta los 227 millones, por el impacto de la prohibición de Movento. El consejero delegado de Bayer en España, Jordi Sánchez, ha explicado que la compañía está construyendo alternativas para compensar esta pérdida, pero ha avisado de que la prioridad, en un contexto de incertidumbre como el actual, es que Europa mantenga su soberanía alimentaria: “Tenemos que analizar cuál es el impacto sobre la soberanía alimentaria”, ha dicho este martes en una entrevista con este diario tras la presentación de resultados.

Bayer pasa por un momento complejo, tanto por problemas con algunos de sus productos, como por el contexto de incertidumbre global. La multinacional, con sede en Leverkusen (Alemania), se anotó en 2025 unos ingresos totales de 45.575 millones de euros, un 1,1% más que el año anterior. Resistió en las ventas, pese a que el resultado neto cayó en picado, con unas pérdidas de unos 3.600 millones de euros, principalmente a causa de los costes derivados de las 170.000 demandas que tuvo que afrontar en Estados Unidos por los supuestos efectos cancerígenos del herbicida glifosato desde que en 2018 Bayer adquirió el grupo estadounidense Monsanto.

En la rueda de prensa sobre los resultados en España celebrada en la sede del grupo en Sant Joan Despí, el director del negocio de agricultura de Bayer en España, Pierre Larrieu, ha expresado que en verano todas las demandas relacionadas con Monsanto quedarán “aclaradas”, y que la intención de la empresa es “dejar este tema detrás”.

Aunque Bayer es una multinacional conocida sobre todo por sus medicamentos, el negocio de los productos para la agricultura es el que más ingresos aporta a la facturación total, un 47%. El negocio farmacéutico representa el 39,1% de las ventas totales, y la tercera división de negocio, el de los productos de autocuidado (como vitaminas o de salud digestiva, salud íntima femenina, y dolor y malestar, entre otros), representa el 13%.

En España, el reparto es un poco distinto, con más predominancia del negocio farmacéutico. En 2025, las ventas totales en España fueron de 787 millones de euros, un 4% menos que el año anterior: el negocio farmacéutico creció un 2%, hasta los 418 millones; el del autocuidado creció un 13%, hasta los 142 millones; y el de la agricultura cayó un 20% hasta los 227 millones. “No somos ajenos al contexto de incertidumbre, se trata de seguir asegurando que la innovación permita trabajar en respuestas a necesidades de salud de una población que crece y que envejece”, ha explicado Sánchez.

Con todo, el principal responsable de esta reducción de los ingresos fue la prohibición del insecticida Movento. La autorización del ingrediente activo expiró en octubre de 2024, pero hubo un periodo de gracia en España hasta octubre de 2025, cuando se dejó de comercializar y de usar. “Es una decisión regulatoria a la que debemos adaptarnos”, ha expresado Sánchez, quien recuerda que para Bayer este es un producto seguro, que sigue vendiendo y que sigue usándose fuera de la Unión Europea. Y también dentro, en algunos países que todavía tienen casos de excepción (como Portugal, Francia o Italia) que permiten su uso.

Sin contar con el efecto de la retirada de Movento, las ventas del negocio de agricultura en España habrían crecido un 5%. El problema es que este producto, que fue prohibido debido a su potencial impacto negativo en las abejas y otros polinizadores, no tiene una alternativa que haga exactamente su función, y la empresa está trabajando ya en ofrecer a sus agricultores varios productos que, juntos, funcionen como una alternativa. La compañía no cree que otras regiones del mundo vayan a prohibir este producto, ni que la Unión Europea ponga un veto a alimentos producidos fuera y que hubiesen usado este insecticida. “Si se tomase esa decisión habría un impacto, pero no es el caso hoy, en un contexto en el que la soberanía alimentaria es muy importante”, ha dicho Larrieu.

En el área de farma, Bayer también afronta este año otro reto, que es la finalización de la patente del anticoagulante Xarelto (rivaroxabán) y la consiguiente entrada de genéricos. Con todo, en este área el consejero delegado ha explicado que hay varios productos en proyección que permitirán compensar el efecto, y ha destacado el impulso de las ventas de los productos Eylea 8mg, Nubeqa, Kerendia en áreas como la oftalmología, la oncología y enfermedades cardiovasculares y renales.

Sánchez ha expresado que el objetivo de Bayer en el negocio farmacéutico es “seguir apostando por la innovación asociada a cubrir necesidades médicas que no están cubiertas todavía”. En este sentido, ha recordado que ya en 2019 la compañía tomó la decisión de adquirir empresas especializadas en terapias avanzadas, terapias génicas y terapias celulares.

Para llevar a cabo este objetivo, la inversión es clave. En España, desde 2023 Bayer ha redoblado sus esfuerzos, pasando de los entre 60 y 70 millones anuales destinados a inversión, a una inversión de 154 millones en 2023, 145 millones en 2024, y 145 millones en 2025. El año pasado, de los 145 millones de inversión totales, 120 fueron a investigación y desarrollo, y el resto fueron a mantener y mejorar las infraestructuras que Bayer tiene en España, entre las que destaca la fábrica asturiana donde se produce todo el principio activo de la Aspirina, y que ha conseguido llegar a la neutralidad en la emisión de dióxido de carbono.

En España, donde Bayer está presente desde hace 127 años, la empresa tiene unos 2.700 profesionales. Sánchez ha destacado el “gran papel que juega España en el contexto global de Bayer, por ejemplo, en cuanto a los ensayos clínicos”. La compañía participa en 41 ensayos clínicos en España, entre ellos 10 en fase 1, que son los más importantes y que normalmente Bayer se hace en Alemania: “El 25% de todos los ensayos clínicos que se hacen en España son de fase 1, lo que indica la calidad y la apuesta de Bayer por España”, ha dicho Sánchez.

Sobre el impacto que la guerra en Oriente Próximo puede tener sobre el negocio de Bayer, con las dificultades de transporte de fertilizantes a través del estrecho de Ormuz, Sánchez ha explicado que todavía no se ha cuantificado el impacto, pero ha recordado que el de la guerra de Ucrania fue de 900 millones para toda la industria farmacéutica en España. En cualquier caso, la prioridad, ha señalado, es “asegurar planes de contingencia para las cadenas de suministro”.

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