La AEB reclama a Bruselas retomar la unión bancaria tras más de una década de bloqueo político
La Asociación Española de Banca pide un compromiso al regulador de que no subirá los requisitos de capital
La banca española hace frente común ante la revolución bancaria que se acerca en Europa. Después de que el italiano Unicredit haya abierto la caja de los truenos de las fusiones transfronterizas —con su opa sobre el alemán Commerzbank— y haya levantado en armas a las entidades del norte de Europa, la Asociación Eu...
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La banca española hace frente común ante la revolución bancaria que se acerca en Europa. Después de que el italiano Unicredit haya abierto la caja de los truenos de las fusiones transfronterizas —con su opa sobre el alemán Commerzbank— y haya levantado en armas a las entidades del norte de Europa, la Asociación Europea de Banca (AEB), la patronal que agrupa a los principales bancos españoles como el Santander o el BBVA, ha remitido esta semana un extenso documento a la Comisión Europa en el que presenta su propuesta de reforma normativa. Esta hoja de ruta, a cuyo contenido ha tenido acceso este periódico por fuentes financieras, establece como uno de los elementos más relevantes instar a las autoridades europeas a retomar la unión bancaria, tras más de una década bloqueada por las discrepancias políticas entre los Gobiernos del norte y del sur de Europa.
La Comisión Europea abrió en febrero una consulta pública al sector financiero que termina esta semana. Se trata del primer movimiento del regulador para responder a las voces del sector -antes recogidas por el Consejo Europeo- que reclaman una simplificación en la regulación bancaria en Europa, en línea con las medidas que están tomando los reguladores tanto en Reino Unido como en Estados Unidos. La banca española ha intentado de unificar mensajes en este proceso. Han respondido a ella tanto los bancos en solitario como a través de las dos grandes asociaciones del sector, la AEB y la Ceca (que agrupa a las antiguas cajas de ahorros, capitaneadas por CaixaBank). Todos ellos han coordinado sus mensajes, si bien han presentado respuestas diferenciadas tanto por cada patronal como cada banco de forma individual.
La AEB ha remitido un documento de más de 100 páginas, donde hace un exhaustivo análisis de los problemas que afronta el sector en Europa y propone soluciones. Una de ellas es, precisamente, culminar la unión bancaria. En concreto, reclama a Bruselas que retome las negociaciones entre los países con el fin de crear un fondo de garantía de depósitos único para toda la zona euro. Pide, igualmente, una normativa que permita mover bolsas de capital y liquidez entre países y terminar también la creación de un mercado de capitales único.
La unión bancaria nació como un proyecto en las postrimerías de la gran crisis. Esta se basaba en tres pilares. Uno de ellos es contar con un supervisor único, que se delegó en el Mecanismo Único de Supervisión (SSM, por sus siglas en inglés), un organismo perteneciente al Banco Central Europeo (BCE). Perdieron estos poderes los bancos centrales de cada país, como el Banco de España. El segundo elemento llegó en 2016, el mecanismo único de resolución. Se trata de un reglamento común para todos los países sobre cómo operar en caso de quiebra de un banco y el establecimiento de un sistema de liquidación interna de una sociedad financiera, de modo que los Estados no volviesen a tener que rescatar al sector con dinero público en caso de dificultades financieras, todo ello coordinado por la Junta de Resolución Única (JUR). El primer y único banco europeo en utilizar este modelo fue el Popular en 2017, en el que accionistas y bonistas perdieron toda su inversión para enjugar sus pérdidas y terminó siendo adquirido por el Santander por un euro.
La tercera pata fue la que se atascó. Se trata de crear el mencionado fondo único de garantía de depósitos en toda Europa, que sirva para unificar los esquemas nacionales de protección a los clientes ante la quiebra de un banco. Los países del norte de Europa, los llamados frugales, se negaron en redondo, al considerar que era forma de mutualización de riesgos en Europa. Su contención no podía servir para sufragar la fiesta financiera en el sur, argumentaron. La situación ahora se ha dado la vuelta. Los bancos del sur de Europa se reestructuraron tras la crisis y son estos los que amenazan con comprar a los alemanes.
El Santander, el BBVA y el resto de bancos que conforman la AEB (como el Sabadell o Bankinter) consideran imprescindible culminar la unión bancaria con estas medidas con el objetivo de vencer uno de los problemas que sufre el sector, la falta de escala. Lo ven como la única fórmula para crear verdaderos campeones europeos, presentes en varios países, y que puedan hablarle de tú a tú a los grandes bancos estadounidenses. El problema, sin embargo, es que las reticencias de algunos países siguen ahí y las entidades españolas asumen una ardua negociación sobre el asunto. Sin embargo, consideran relevante aprovechar la oportunidad para lograr avances en el medio y largo plazo, según indican fuentes financieras. Por el momento, ya cuentan con un relevante apoyo, el del regulador. El BCE hizo pública esta semana su respuesta a la consulta de la Comisión y también reclamó retomar la discusión sobre la unión bancaria.
Requisitos de capital
El otro gran tema que plantea este documento elaborado por la AEB son los requisitos de capital mínimos exigibles a los bancos. Las entidades renuncian a abrir el debate sobre el capital regulatorio, pero sí ponen en el foco en los añadidos que imponen los distintos niveles de supervisión y regulación, como el BCE, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) o los bancos centrales nacionales. Reclaman una mayor visibilidad y predictibilidad en los cálculos de esos ratios, así como un compromiso claro del regulador ante el mercado de que los niveles establecidos en la actualidad se mantendrán y no subirá el capital mínimo de manera indefinida.
En este sentido, reclaman igualmente que las distintas autoridades intervinientes (que ellos cifran en más de 20 y denuncian que trabajan en silos) tengan “una visión holística” del capital. Para ello piden la creación de un mecanismo que una a las distintas instituciones intervinientes en la regulación y en la que acuerden el enfoque completo sobre los requerimientos de capital aplicados a cada entidad.
El otro gran caballo de batalla del sector es incorporar al mandato actual del BCE, que es velar por la estabilidad financiera, el de procurar el crecimiento y la competitividad del sector. Piden tomar el ejemplo de la reforma propuesta por Reino Unido, que ha incorporado ese objetivo secundario, al considerar que el BCE es de facto regulador y supervisor bancario. Finalmente, también solicitan vehicular la regulación a través de reglamentos —que son de aplicación directa— y no directivas, así como una mayor medición del impacto de las normas.