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Rumania planea subirse al tren de la alta velocidad y mira a empresas españolas

El trazado propuesto se sumaría al corredor europeo y firmas españolas ya han mostrado su intención de participar en el plan

Casi tres meses después de que la Comisión Europea presentara un ambicioso plan de inversiones para impulsar el uso del tren en los próximos tres lustros, Rumania ha desvelado que está esbozando su propio proyecto para evitar quedarse rezagada. Aunque se encuentra en la fase de planificación, las autoridades rumanas están preparando una línea ferroviaria de alta velocidad de casi unos 782 kilómetros, que costaría unos 14.930 millones de euros, con un coste medio de casi 19 millones de euros por kilómetro, que conectaría el mar Negro con Europa Central, según un estudio de viabilidad revelado por el Ministerio de Transportes.

En concreto, el corredor se extenderá desde la ciudad portuaria de Constanța hasta Oradea, en la frontera occidental, pasando por Bucarest, la capital de este país de la Europa del Este. También atravesaría importantes localidades como Brașov, Sighișoara, Târgu Mureș y Cluj-Napoca, todas ellas en el corazón de la región de Transilvania. Precisamente, en esta zona, a la altura de Brașov se prevén las obras más complejas, ya que deben construirse túneles que deben perforar la cordillera de los Cárpatos orientales. Para su construcción, se combinarán la modernización de líneas existentes para adaptar las vías a velocidades de entre 160 y 200 kilómetros por hora con la construcción de tramos nuevos que permitirán que los trenes puedan alcanzar los 250 kilómetros hora.

Firmas internacionales y algunas españolas ya han mostrado su intención de querer participar en este plan. “En los grandes contratos destacan consorcios italianos, austriacos, turcos y también españoles como FCC, aunque en los últimos años ha habido poca presencia española adicional en estos megaproyectos”, explica Alberto Nieto, cofundador de A3Build, una consultora española-rumana especializada en infraestructuras. Otra española interesada en involucrarse en el plan es Acciona en Rumania. “Si salen contratos de estudio de viabilidad o de proyecto técnico, seguramente nos presentaremos a las licitaciones que creamos que podemos ganar”, confirmaron a Cinco Días fuentes cercanas a la filial española, con sede en Bucarest.

La implementación se divide en varias etapas. Los primeros tramos analizados son Bucarest–Câmpina, que contará una infraestructura completamente nueva para que el tren pueda circular a 250 kilómetros por hora, y la continuación hacia Brașov. Las siguientes fases contemplan la conexión Brașov–Cluj-Napoca a través de Târgu Mureș y la extensión hasta Oradea, con el fin de enlazar con la red ferroviaria de Europa occidental. Asimismo, se incluye la conexión Bucarest–Constanța, para vincular la línea de alta velocidad con el puerto de Constanța, providencial para las exportaciones de cereales procedentes de Ucrania.

“El objetivo es integrar a Rumania en la red europea de trenes de alta velocidad (TEN-T) y facilitar una futura conexión rápida Mar Negro-Bucarest–Budapest–Europa Occidental”, remarca José Alejandro Serrano, MsC Civil Engineer-ICCP, consultor de Infraestructuras residente en Bucarest y socio de Cinfra Development. Según los técnicos de la Unión Europea, se estima que finalizar la red de alta velocidad TEN-T prevista para 2040 costará alrededor de 345.000 millones de euros".

A la espera de calendario

El Ministerio de Transportes todavía no ha anunciado un calendario claro para el inicio de las obras, las licitaciones o la puesta en servicio, ya que depende de la aprobación del Gobierno, que se encuentra en plena batalla contra el déficit presupuestario, situado en el 7,65% en 2025. Pero, las autoridades ya han iniciado el proceso de identificación de fuentes de financiación. “La financiación provendría de los fondos europeos a partir de 2027, presupuesto nacional y posibles asociaciones-privadas, al menos para los tramos de mayor demanda”, detalla Serrano. “Se pretende seguir un modelo híbrido que modernizará líneas existentes combinado nuevas líneas dobles de alta velocidad”, prosigue el ingeniero de caminos.

De llevarse a cabo, sería el proyecto ferroviario más amplio de la historia de Rumanía y el primero que permitiría la circulación de trenes a velocidades comparables a las de las redes de alta velocidad de Europa occidental. “El empuje de las redes de comunicación se ha acelerado en los últimos años sobre todo debido al contexto geopolítico”, señala Nieto, que ha trabajado en empresas españolas en el sector de las infraestructuras en Rumania. Como ejemplo, pone la ampliación de carreteras que conectan Bucarest con ciudades colindantes a Ucrania, que sufre la invasión rusa en su territorio desde febrero de 2022.

“Europa gana una conexión muy potente a través de Rumania por mar (mar Negro), carretera y ferrocarril, con salida natural hacia Bulgaria y también hacia Ucrania y Moldavia, lo que convertiría al país en una zona estratégica para mover mercancía y personas”, subraya Nieto, tras recalcar que atraerá además mucha inversión en logística, industria, energía, y servicios, entre otros. “La empresa canadiense Atkins Realis fue seleccionada para elaborar el estudio estratégico, que se completó en diciembre de 2025”, profundiza Serrano. “El estudio analiza la viabilidad técnica, económica y financiera del proyecto, tomando como referencia experiencias de países como Francia, Alemania y España”, concluye el consultor.

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