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Enrique Serra: “La gobernanza es hoy, más que nunca, el lenguaje común de la confianza”

El consejero delegado de CBNK considera que “sostenibilidad y rentabilidad no son objetivos opuestos, sino complementarios cuando se gobierna con luces largas”

Enrique Serra, consejero delegado de CBNK.

La carrera profesional de Enrique Serra González (Madrid, 1977) está plenamente vinculada al sector financiero. Es desde el año 2017 consejero delegado del grupo financiero CBNK, entidad en la que ha ocupado diversos cargos desde hace 18 años. CBNK es el resultado de la fusión de Banco Caminos y Bancofar, entidades especializadas en los colectivos profesionales de ingenieros de caminos, canales y puertos y farmacéuticos.

Serra reflexiona sobre buen gobierno y liderazgo desde el profundo conocimiento que le aportan sus actividades vinculadas con el compromiso con la gobernanza empresarial, principalmente como miembro del Instituto de Gobernanza y Sociedad (IGS).

En el entorno empresarial actual, caracterizado por la transformación digital, la adaptación tecnológica y una demanda social sin precedentes hacia un enfoque en la experiencia del cliente y el bienestar laboral, Serra sostiene que “no basta con hacer lo de siempre”. “Vivimos un momento de transformación profunda donde la inercia ya no es una opción válida de gestión. Se requiere anticipar, adaptarse y, sobre todo, supervisar de forma proactiva”, afirma.

En este contexto, considera Serra, es donde el buen gobierno corporativo “ha dejado de ser una cuestión de estética administrativa o un mero trámite de compliance para convertirse en el verdadero sistema nervioso de las organizaciones sostenibles”. Y frente a una gobernanza sustentada en la burocracia, medida durante mucho tiempo exclusivamente en códigos normativos y casillas de verificación, lamenta el ejecutivo, “la realidad del mercado nos demuestra que la verdadera calidad del gobierno reside en la calidad de las decisiones que tomamos y en el impacto real que generamos sobre personas y sociedad”.

Serra opina que “la gobernanza es, hoy más que nunca, el lenguaje común de la confianza”. Y argumenta que los grupos de interés “ya no reclaman solo beneficios; reclaman coherencia, transparencia y propósito”. Y para responder a esta demanda, los consejos de administración “deben evolucionar para ser espacios de visión estratégica y de rendición de cuentas, superando la visión tradicional de control para abrazar una de creación de valor a largo plazo”.

El papel de la tecnología

La tecnología está redefiniendo la forma de operar de las empresas y la irrupción de la inteligencia artificial plantea desafíos de carácter ético, así como de sesgos algorítmicos y de seguridad de los datos. Por ello, asegura Serra, “uno de los retos más acuciantes para el buen gobierno es la gobernanza tecnológica”.

El consejero delegado de CBNK aboga, así, por un modelo de digitalización responsable, en el que la tecnología no sustituya la cercanía humana, sino más bien la potencie. “Un buen gobierno tecnológico implica supervisar que las herramientas digitales se pongan al servicio de las personas, garantizando la privacidad y la seguridad de la información, pero también asegurando que la decisión final y la brújula ética sigan estando en manos humanas”.

Y para gestionar toda esa complejidad, asevera, los mejores consejos son los más diversos. Entendida la diversidad no solo como la de género, que se da por descontado y es imprescindible, sino también “la diversidad de pensamiento, de trayectorias y de competencias”. “Incorporar perfiles con experiencia en sostenibilidad, tecnología y gestión de riesgos refuerza la capacidad colectiva para anticipar desafíos. La pluralidad no es una cuota, es una ventaja competitiva que incrementa la calidad del debate y fortalece la legitimidad del liderazgo”.

Y en paralelo a esa gestión, mantiene que la sostenibilidad debe estar integrada en la estrategia, ya que los criterios ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) “han dejado de ser una opción voluntaria para convertirse en una exigencia regulatoria y de mercado”. Afirma que sostenibilidad y rentabilidad “no son objetivos opuestos, sino complementarios cuando se gobierna con luces largas. Financiar proyectos con impacto social positivo o alinearse con los Principios del Pacto Mundial no es solo ‘hacer el bien’, es asegurar la viabilidad futura de la compañía”, sentencia.

Opina que la sociedad demanda líderes que “respondan con hechos, no con discursos”, y ve en la rendición de cuentas permanente la única fuente de credibilidad válida. “Esto implica publicar información clara, auditada y accesible, pero también entender que el éxito empresarial no se mide únicamente en términos financieros. Crear valor hoy implica generar bienestar social, ambiental y reputacional”, asevera

Educación financiera

Serra, que es un claro defensor de la educación financiera como una de las palancas imprescindibles para el desarrollo social, cree que esta es la dimensión del gobierno corporativo que a menudo se pasa por alto. “Promover la cultura financiera y el conocimiento en los sectores con los que operamos es también una forma de gobernanza”. “Las empresas tenemos la responsabilidad no solo de operar en el mercado, sino de ayudar a que este sea más robusto a través de la pedagogía y el acompañamiento”, subraya.

El directivo de CBNK considera al tejido empresarial familiar como un pilar de la economía, donde el buen gobierno adquiere una relevancia vital para asegurar la continuidad del negocio y preservar el legado. Por ello, el hecho de que se profesionalicen sus estructuras “no diluye sus valores fundacionales; al contrario, garantiza que puedan proyectarse hacia el futuro”

Serra proclama que “estamos ante una nueva era en la gobernanza. Los retos que enfrentamos requieren una visión de liderazgo que combine prudencia, innovación y propósito. Pero si algo debemos tener claro es que el buen gobierno corporativo no se mide por el grosor de su código ético, sino por la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos”.

“El buen gobierno corporativo no es, en última instancia, una cuestión de reglas, sino de personas y principios. Transciende las estructuras y las normas para convertirse en un reflejo del comportamiento humano: de la capacidad de los líderes para actuar con integridad, consistencia y lealtad. Gobernar bien es servir mejor. Y solo aquellas organizaciones que entiendan esto podrán construir la confianza necesaria para liderar el futuro”, concluye.

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