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La farmacéutica Almirall prevé relanzar su mercado en Estados Unidos a partir de 2025

La compañía espera que la ampliación de la línea de tratamiento de uno de sus productos permita a su filial americana volver a beneficios

Josep Catà Figuls
Almirall
Una trabajadora de la compañía farmacéutica Almirall, en una imagen de archivo.

La farmacéutica catalana Almirall quiere que su negocio en Estados Unidos siga el ritmo de ventas que experimenta la multinacional en Europa. Almirall, una compañía que cotiza en la Bolsa española desde 2007 y que está controlada en un 60% por la familia fundadora, los Gallardo, se ha ido especializando en los últimos años en los productos dermatológicos, y ve mucho potencial en dos fármacos lanzados recientemente: Ilumetri (para la psoriasis) y Ebglyss (para la dermatitis atópica). Solo con ellos dos espera obtener ingresos de 700 millones cuando alcancen su punto máximo de ventas, hacia 2030. Pero estos dos productos solo los vende en Europa, no en Estados Unidos, donde no tiene licencia para ello. En ese mercado, donde su filial se ha quedado rezagada, ha optado por otro camino: prevé volver a beneficios en 2025 gracias al nuevo lanzamiento de Klisyri, un fármaco para lesiones dermatológicas graves que ha ampliado su línea de tratamiento.

El presidente y consejero delegado de Almirall, Carlos Gallardo, ha explicado estos objetivos en una atención a los medios de comunicación después de detallar la estrategia en la junta general de accionistas celebrada este viernes en Barcelona. Gallardo confía en esta ampliación del fármaco Klisyri para relanzar el negocio estadounidense y devolverlo a los beneficios, después de que la filial registrase pérdidas en 2023. Esta nueva versión del producto llegará al mercado en la segunda mitad de este año. Hasta ahora, Klisyri se utiliza para tratar áreas de piel de dimensiones reducidas que tengan lesiones potencialmente cancerígenas. La innovación consiste en que a partir del nuevo lanzamiento las áreas dañadas en las que podrá actuar el fármaco serán más extensas. En paralelo, Almirall espera aprovechar a medio plazo oportunidades de licencia o de compra de productos en Estados Unidos que ayuden a impulsar el negocio al otro lado del Atlántico.

Almirall es una empresa familiar fundada en 1944 en Barcelona que se fue expandiendo, sobre todo a partir de los años 80, y que es conocida sobre todo por productos famosos como el Almax. Actualmente tiene 1.845 empleados, tiene 15 filiales en Europa y Estados Unidos y está presente en 20 países. En 2023 logró una facturación de 894,5 millones de euros (un 4% más que el año anterior), pero registró pérdidas netas de 38,5 millones de euros, por un ajuste contable de uno de sus medicamentos, Seysara, sobre el que se tuvo que provisionar parte de la inversión realizada.

Su objetivo de alcanzar unas ventas de 700 millones solo con dos productos dentro de seis años significa que espera multiplicar por más de cuatro los ingresos, 168 millones, que le aportan ahora mismo los nuevos Ilumetri y Ebglyss. Estos, según Gallardo, serán los motores de crecimiento de la compañía: “La gran creación de valor está en Europa. Los productos biológicos son los que impulsarán el negocio y vendrán de Europa”, ha expresado.

La estrategia de Almirall pasa por especializarse cada vez más en la dermatología (su cartera ya cuenta con 50 productos de dermatología distintos, y la división de dermatología es la que está ganando más peso en la ventas). Para ello está realizando un esfuerzo de invertir cada año alrededor del 12% de sus ventas, unos 110 millones de euros el año pasado, a investigación y desarrollo de productos (el plan es llegar a los 400 millones invertidos en el periodo 2023-2025). Gallardo no descarta desinvertir y vender negocios que tienen en algunos países y que forman parte de líneas de especialización en las que ya no invierten.

En la junta, los accionistas de Almirall han dado luz verde al plan de incentivos a largo plazo para altos directivos, y a un dividendo con cargo a reservas de libre disposición por importe de 39,78 millones de euros. La junta ha aprobado también ampliar de nueve a 10 el número de miembros del consejo de administración, del que sale Tom McKillop, que ha renunciado a su cargo, mientras que se incorporan Ugo Di Francesco y Eva Abans Iglesias, como independientes.

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Sobre la firma

Josep Catà Figuls
Es redactor de Economía en EL PAÍS. Cubre información sobre empresas, relaciones laborales y desigualdades. Ha desarrollado su carrera en la redacción de Barcelona. Licenciado en Filología por la Universidad de Barcelona y Máster de Periodismo UAM - El País.
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