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Orange España cierra la reducción de capital de 500 millones para abonar un dividendo a su matriz

La operación tenía como objetivo cuadrar el acuerdo de fusión con MásMóvil

S. Millán
Christel Heydemann, CEO del grupo Orange.
Christel Heydemann, CEO del grupo Orange.

Orange Espagne, hasta ahora filial principal del grupo Orange en el mercado español, ha formalizado una reducción de capital por un importe de 500 millones de euros. De esta manera, el capital de esta sociedad ha pasado a situarse en 597,6 millones.

La operación, aprobada el pasado verano, tenía como objetivo equilibrar el valor patrimonial de Orange Espagne con el de MásMóvil, para facilitar el acuerdo de fusión, valorada en su conjunto en 18.600 millones de euros, de tal manera que cada socio tuviese el 50% del capital de la joint venture surgida de la integración, ya cerrada, que se ha bautizado como Masorange, bajo la dirección de Meinrad Spenger.

Además, Orange Espagne buscaba reducir el capital para disponer de reservas suficientes para abonar un dividendo extraordinario a su matriz en paralelo con el cierre de la integración con MásMóvil. “La finalidad de esta reducción de capital es hacer una devolución del valor de las aportaciones al accionista único de la sociedad por dicha cantidad, conforme a la Ley de Sociedades de Capital”, dijo Orange Espagne.

La teleco señaló que, como consecuencia de la reducción de capital, se procedería a restituir al accionista único el importe de 500 millones de euros, una vez llevadas a cabo las formalidades exigidas por la legislación vigente y con reconocimiento del derecho de oposición de los acreedores.

Bajo los acuerdos establecidos en la configuración de la joint venture, Orange percibiría un dividendo cercano a 4.200 millones de euros en efectivo, al aportar su filial española sin deuda, mientras que los accionistas de MásMóvil, encabezados por Cinven, KKR y Providence, recibirían en torno a 1.600 millones.

En el caso del grupo francés, la intención es mantener estos dividendos extraordinarios en su balance, para afrontar la potencial toma de control de la nueva operadora española en el futuro, tal y como se ha incluido en los acuerdos de fusión con MásMóvil, descartando la distribución de estos fondos entre sus propios accionistas. Con la fusión, la joint venture, que nace con una deuda por encima de 12.000 millones de euros, dejará de consolidar en las cuentas de Orange.

En este sentido, en el plazo entre 24 y 42 meses, los socios tienen derecho a activar una salida a Bolsa. En el caso de Orange, podrá adquirir un 1% del capital de la joint venture, con lo que pasaría a tomar el control, con lo que la operadora española volvería a consolidarse en sus cuentas.

La intención de ambos socios, en cualquier caso, es acelerar la reducción de la deuda de Masorange, para situar el ratio de apalancamiento en el entorno de 3,5 veces el ebitda en un periodo de tres años. Con ese objetivo, han acordado que en los primeros años, la joint venture no pagará dividendos.

Masorange tiene unos ambiciosos planes para los próximos años. Entre otros objetivos, tal y como explicó Spenger esta misma semana, la teleco invertirá cerca de 4.000 millones de euros en los próximos tres años, para ampliar sus redes de telefonía móvil 5G y fibra óptica.

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Sobre la firma

S. Millán
Es periodista de la sección de Empresas, especializado en Telecomunicaciones y Tecnología. Ha trabajado, a lo largo de su carrera, en medios de comunicación como El Economista, El Boletín y Cinco Días.
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