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Elon Musk continúa con su pataleta y se lleva la sede de SpaceX de Delaware a Texas

El multimillonario ya trasladó X y Neuralink a Nevada y quiere mover también el domicilio de Tesla a Texas tras la sentencia que anuló su retribución récord

El consejero delegado de Tesla, Elon Musk, y su equipo de seguridad salen de la oficina local de la compañía en Washington, Estados Unidos, el 27 de enero de 2023.
El consejero delegado de Tesla, Elon Musk, y su equipo de seguridad salen de la oficina local de la compañía en Washington, Estados Unidos, el 27 de enero de 2023.JONATHAN ERNST (REUTERS)
Miguel Jiménez

La pataleta de Elon Musk contra Delaware continúa. Tras la sentencia que anuló en ese Estado su estratosférica retribución de unos 55.000 millones de dólares, el hombre más rico del mundo (que dejaría de serlo si tiene que devolver ese dinero) se ha llevado ya la sede de su empresa Neuralink a Nevada y ahora ha empezado el proceso para trasladar el domicilio o sede legal de SpaceX a Texas, donde la compañía espacial ya tiene su sede operativa.

Neuralink ya aparece en los registros de la Secretaría de Estado de Nevada, donde figura como constituida el pasado 8 de febrero. Ahora, la Secretaría de Estado de Texas ha emitido un documento que da cuenta de la aceptación de la solicitud de traslado de SpaceX, que el propio Musk ha difundido a través de un tuit.

“Texas es mi estado favorito ahora mismo. SpaceX -> Texas. Tesla -> Texas. ¿A quién más le gusta Texas?”, había tuiteado antes el magnate contestando a una noticia que se hacía eco del traslado. SpaceX, dedicada al lanzamiento de cohetes y satélites, alcanzó el año pasado una valoración récord de al menos 175.000 millones de dólares (unos 163.000 millones de euros al tipo de cambio actual)

Delaware es el domicilio donde están constituidas y registradas la inmensa mayoría de las grandes empresas estadounidenses, pues se considera que tiene la legislación más flexible y útil para las empresas, lo que acompaña de ventajas fiscales y de todo un ecosistema proempresarial, incluidas la regulación y los mecanismos de resolución de litigios.

Una legislación que obliga a cumplir los contratos, sin embargo, no siempre es lo que más interesa a Musk. Cuando firmó el acuerdo para comprar Twitter y luego quiso echarse atrás con excusas que no se sostenían, la demanda de la empresa contra él para hacerle cumplir lo firmado tenía todos los visos de prosperar. Finalmente, Musk se rindió y fue adelante con la operación. Tras comprar la sociedad, se llevó el domicilio social a Nevada. Este mes ha trasladado Neuralink, ahora se lleva SpaceX y en sus planes está también mover el domicilio de Tesla.

Después de que una jueza de Delaware anulase el multimillonario plan de retribución sin precedentes con el que la empresa le premió con hasta 55.000 millones de dólares, Musk montó un plebiscito informal en X en el que los votantes espontáneos, muchos de ellos sus seguidores, apoyaron su propuesta de llevarse Tesla a Texas. En el caso del fabricante del automóvil, sin embargo, no es una decisión que pueda tomar él personalmente, sino que ahora le toca planteársela a los accionistas, que son los que tienen derecho a decidir.

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Sobre la firma

Miguel Jiménez
Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.
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