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La reactivación del puente del estrecho de Messina pone un supercontrato de 3.900 millones a tiro de Sacyr

La española tiene el 18,7% del consorcio que ganó el proyecto en 2005 y que ahora ve rehabilitado el encargo

Javier Fernández Magariño
Recreación del puente de 3,3 kilómetros sobre el estrecho de Messina, entre la península itálica y Sicilia.
Recreación del puente de 3,3 kilómetros sobre el estrecho de Messina, entre la península itálica y Sicilia.

La constructora italiana WeBuild y la española Sacyr vuelven a soñar con la obra de 3.900 millones de euros para enlazar la península itálica con Sicilia, a través de un puente de 3,2 kilómetros de longitud y 60 metros de ancho. El decreto aprobado el pasado jueves por el Consejo de Ministros de Italia para sacar del congelador el proyecto de un paso elevado sobre el estrecho de Messina también rehabilita el contrato que en 2005 se adjudicó el consorcio Eurolink.

Un 45% del capital es de WeBuild y un 18,7% está en manos de Sacyr Ingeniería e Infraestructuras. Otros socios relevantes son Condotte, con un 15%, y la japonesa IHI (Ishikawajima- Harima Heavy Industries) con un 6,3%.

El mercado da credibilidad a las opciones de las constructoras que ya formaron equipo para la construcción del tercer juego de esclusas del Canal de Panamá. La acción de WeBuild se revalorizó el jueves un 12% y ganó otro 7,4% en la jornada del viernes. La cotización de Sacyr, por su parte, subió un 1,29% el jueves, pero se dejó un 1,76% al día siguiente.

El plan en manos del ministro de Infraestructuras, Matteo Salvini, es poner en pie la sociedad Stretto di Messina, participada de forma mayoritaria por los ministerios de Economía y de Transportes, y por las regiones de Calabria y Sicilia. El diseño sigue siendo el de 2011, cuando ya se dio una de las tentativas de instalar este puente atirantado, pero debe ser sometido a los exámenes ambiental y de seguridad.

Nuevos requisitos

Stretto di Messina es la promotora de la infraestructura, además de dirigir todo el proyecto, y Eurolink espera ejecutarlo. El camino hasta ese momento también será precedido por el rediseño del esquema financiero e incluso del proceso de construcción. Fuentes de Sacyr reconocen que el plan está en una fase inicial, pero cuenta con la determinación del Ejecutivo y los decretos necesarios ya aprobados.

El departamento de Salvini habla de esta conexión como “la joya de la corona de la infraestructura italiana”, se puede leer en un comunicado. Además de su espectacularidad, el puente es la promesa estrella del ministro de la obra pública, que lo ve como un motor de desarrollo para el sur del país. La conexión con Sicilia, sumada a la remodelación de carreteras y puertos, o a la alta velocidad ferroviaria, buscan convertir a las regiones sureñas en un polo logístico ganador en el Mediterráneo, en competencia con el Levante español y la costa francesa.

Italia ya estuvo a punto de sacar adelante la iniciativa en 1981, con el democristiano Arnaldo Forlani en el Gobierno. Entonces fue constituida Stretto di Messina, aunque no fue hasta 2001 cuando Silvio Berlusconi retomó la idea, que sería parada en 2006 por Romano Prodi.

Sacyr volvió a tener ciertas expectativas en 2011 y Mario Monti acabó cancelando cualquier posibilidad de arranque en medio de la histórica crisis financiera y el mandato de austeridad impuesta desde Bruselas.

Hasta la luz verde del Consejo de Ministros, el Ejecutivo ha tanteado en los últimos meses un proyecto de construcción de túneles submarinos, como el planteado entre España y Marruecos en el estrecho de Gibraltar, pero esa vía fue descartada por la alta sismicidad de la zona y dio de nuevo alas a la vieja adjudicación a WeBuild y Sacyr.

El diseño sobre la mesa permite el tráfico mixto de tren y vehículos por carretera al instalarse dos calzadas de autopista con tres carriles por sentido y una doble vía ferroviaria. Entre las dificultades que afronta la obra están los vientos que pueden superar los 150 kilómetros por hora y terremotos de hasta 7 puntos en la escala Richter. Berlusconi llegó a comprometerse con el inicio de los trabajos en 2006 y tenerlos concluidos en 2012, lo que implica un plazo de ejecución de seis años. De llevarse a cabo, será unos de los puentes colgantes más largos del planeta. Italia pensaba ya la pasada década en albergar 6.000 vehículos en horas puntas y 200 trenes al día sobre los mares Tirreno y Jónico.


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Sobre la firma

Javier Fernández Magariño
Es redactor de infraestructuras, construcción y transportes en Cinco Días, donde escribe desde junio de 2000. Ha pasado por las secciones de Especiales, Cinco Sentidos, 5D y Compañías siguiendo la información de diversos sectores empresariales. Antes fue locutor de informativos en la Cadena Cope, además de colaborar en distintos medios de Madrid.

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