Orsted se merece cada vez más el revés de sus inversores

Sufre una dependencia de la eólica marina mayor que sus rivales, y ya no se la trata como campeona del sector

Parque eólico de Orsted en la costa de Blackpool (Reino Unido).
Parque eólico de Orsted en la costa de Blackpool (Reino Unido). REUTERS

Orsted debe de estar suspirando por 2021. Hace dos años, la capitalización bursátil del grupo eólico danés superaba los 560.000 millones de coronas danesas (75.000 millones de euros). Después de que las cifras de 2022 anunciadas el viernes provocaran una caída del 8,70% en el precio de las acciones, su valor actual es de apenas 34.000 millones de euros.

En cierto sentido, el consejero delegado de Orsted, Mads Nipper, sufre los mismos quebraderos de cabeza que otras grandes empresas de energías renovables, como la británica SSE. En parte debido a los retrasos en la construcción, su ebitda de 19.600 millones de coronas danesas (2.600 millones de euros) de las operaciones eólicas marinas en 2022 estuvo muy por debajo de las expectativas de los analistas, sobre todo porque tuvo que comprar energía de sustitución a un precio elevado para cumplir los contratos preexistentes.

La mayoría de las empresas energéticas también se están viendo afectadas por la misma inflación de costes y el aumento del coste de la deuda que obligaron a depreciar 2.500 millones de coronas danesas (340 millones de euros) del proyecto Sunrise Wind de Orsted, situado frente a la costa de Nueva York (Estados Unidos). Está previsto que el proyecto esté plenamente operativo en 2025.

Sin embargo, Nipper tiene dos problemas particulares. La eólica marina aporta dos tercios del ebitda de Orsted [que es cliente de los aerogeneradores de Siemens Gamesa], lo que significa que no puede eludir fácilmente los problemas en ese ámbito. SSE, en cambio, cuenta con un negocio de almacenamiento y generación de gas que le ha ayudado a capear el temporal. Por eso, el grupo británico elevó el viernes sus previsiones de beneficios anuales, mientras que Orsted decepcionó a los inversores.

El otro quebradero de cabeza para Nipper es la menguante condición de su empresa como campeona del sector eólico. Hace dos años, eso significaba que los inversores daban crédito al grupo por el valor de los proyectos eólicos que Orsted aún no había ganado. En los modelos de algunos analistas, estos hipotéticos contratos representaban alrededor del 50% del valor total de la empresa. Sin embargo, en la última valoración de JP Morgan, los proyectos futuros no garantizados solo aportan alrededor de una quinta parte de la valoración objetivo de 398.000 millones de coronas danesas (54.000 millones de euros).

La caída del precio de las acciones del viernes implica que incluso esa cifra puede ser optimista. Parte del crecimiento de Orsted se basa en su capacidad para financiar futuros desarrollos mediante la venta de hasta el 50% de los proyectos a inversores externos, fórmula denominada farm-down. Una política monetaria más restrictiva por parte del banco central eleva los tipos de descuento utilizados para valorar los proyectos, lo que significa que estas farm-downs podrían recaudar menos dinero.

Orsted prevé un ebitda para 2023, excluidas las nuevas asociaciones, de entre 20.000 y 23.000 millones de coronas (2.700-3.100 millones de euros), por debajo de los 24.200 millones (3.300 millones) previstos por los analistas en un consenso recopilado por la empresa. Esta añade que sus previsiones asumen un aumento significativo de los beneficios de su negocio en alta mar, mientras que se espera que los beneficios de su división en tierra se mantengan en el nivel del año pasado. Pero si Orsted sigue teniendo problemas operativos, los inversores podrían preguntarse si merece una prima de crecimiento.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías