Víctor de la Morena: “Los bonos son como un conejito de Duracell con pilas nuevas”

El director de inversiones de la gestora francesa cree que a mitad de año habrá un punto de inflexión en los mercados

Víctor de la Morena, director de inversiones de Amundi Iberia.
Víctor de la Morena, director de inversiones de Amundi Iberia.

La gestora francesa Amundi se ha convertido en poco más de una década en el líder europeo del sector, con 1,895 billones de euros de activos bajo gestión. Su gran crecimiento se ha debido especialmente al negocio de fondos indexados. Víctor de la Morena (Madrid, 1976), su máximo responsable de inversiones para España y Portugal, dibuja un panorama para los mercados financieros en 2023 marcado por dos fases, una primera mitad en la que pesará la desaceleración económica y una segunda en la que podría iniciarse una nueva fase alcista en las Bolsas.

¿Cómo explica el subidón que ha tenido la renta variable en las primeras semanas del año?

Hay tres factores. En Europa ha sido muy positivo el inicio del invierno tan suave que hemos tenido. Eso ha reducido mucho la presión sobre la demanda y las reservas de gas, y ha conjurado el peligro de una recesión. El segundo factor es la reapertura de la economía China, que beneficia especialmente a países como Alemania. Y, por último, este pequeño rally se explica por la brecha de valoración que había entre el dólar y el euro. El euro estaba muy infravalorado, pero con un leve cambio relativo en los mensajes de la Fed y el BCE esas diferencias se han cerrado un poco, lo que ha impulsado a la Bolsa europea.

¿La inflación y los tipos de interés van a seguir marcando el ritmo a los mercados?

Lo acabamos de ver. En cuanto la Reserva Federal se ha mostrado un poco más laxa respecto a las subidas de tipos y el BCE más duro, enseguida lo han recogido los mercados de divisas.

¿Podríamos llegar a ver este mismo año que EE UU baja tipos?

Eso es lo que nos dicen las curvas de tipos de interés y el consenso del mercado. Que en la segunda mitad del año ya podría haber bajadas. Pensar que Estados Unidos puede llegar a controlar la inflación y que esta acabe el año en el 3,5% o el 4% no es descabellado. En ese momento, la Fed podría hacer una pequeña bajada de tipos para reactivar la economía.

Pero la inflación subyacente parece estar aún descontrolada.

La inflación subyacente es más, digamos, pegajosa. Porque depende de los efectos de segunda ronda. Primero suben la energía, las materias primas, luego otras partes de la cadena de producción y después los salarios. Cuando la gente ve que gana más, hace más gastos, lo que impacta en los precios. Ahora bien, ya en las Navidades hemos empezado a ver una moderación del consumo. También se está viendo cómo se enfría el mercado inmobiliario.

Que es lo que buscaba la Fed...

Controlar la inflación subyacente es siempre más difícil y más doloroso. Pero justo subiendo tipos de interés empeoras las condiciones financieras, y las empresas tienen más difícil invertir, montar nuevos proyectos, y acaban ajustando personal. Con el aumento del paro cae el consumo y se acaban moderando precios. En las últimas semanas ya hemos visto cómo Microsoft o Amazon han anunciado decenas de miles de despidos. En Europa, todo va más lento, pero está claro que los primeros trimestres de 2023 serán difíciles.

¿Dónde están recomendando invertir?

En esta primera mitad del año aún estamos siendo muy cautos, porque creemos que habrá todavía mucha volatilidad. Por eso priorizamos los sectores más defensivos, así como aquellas compañías que pagan de forma recurrente un dividendo atractivo.

¿Cuándo habrá un punto de inflexión en los mercados?

La Bolsa se adelanta aproximadamente seis meses respecto a los índices macroeconómicos. Por lo que, en el momento en que se conozcan los peores datos, lo mejor es ya estar invertidos en sectores cíclicos y de crecimiento. Claro, nunca hay un punto exacto, y lo razonable es ir sobreponderando poco a poco esas partes del mercado que lo harán mejor cuando la economía vuelva a funcionar bien.

¿Puede ser un buen año para las pequeñas y medianas compañías?

Eso esperamos. Este tipo de empresas suelen tener un comportamiento más cíclico. Son compañías que suelen tener una fuerte implantación local, que a veces tienen mayores problemas para financiarse y que cuando hay turbulencias económicas sufren más en mercado. Pero a partir de la segunda mitad del año creemos que es un tipo de activo que puede funcionar bien.

¿Y la Bolsa española?

El Ibex 35 es un índice que ya el año pasado funcionó mejor que otros mercados. En buena medida ha sido por su composición. Predominan los bancos, que se han visto beneficiados por las subidas de tipos, y las eléctricas, muy queridas por los inversores que buscan compañías de corte defensivo. También hay una petrolera que ha sumado.

¿Se mantendrá ese mejor comportamiento del Ibex en 2023?

En parte, sí. Los bancos están muy bien capitalizados y en este momento del ciclo pueden aumentar su margen sin que aún sufran por un alza de la morosidad. Son una opción de inversión interesante.

También las compañías con dividendos sostenidos...

Esta temática ya la recomendamos el año pasado y ha ido muy bien. Hay muchos clientes que en este contexto de volatilidad y de alta inflación aprecian el hecho de contar en cartera con empresas que son capaces de tener una buena retribución al accionista. Además, suele ser una señal de solidez financiera.

Los inversores conservadores que han perdido un 8% en 2022, ¿cuándo se recuperarán?

Los bonos han sido como el conejo de Duracell, que durante muchos años tenían la pila gastada y apenas ofrecían retornos. Iban muy despacio. Ahora tienen pilas nuevas y ya estamos viendo rentabilidades del 2%, del 3% o del 4% en deuda soberana. Con todo, esos inversores creo que tardarán al menos un año y medio más o dos años en volver a la inversión que tenían a finales de 2021.

¿Qué tipo de fondos están lanzando este año?

Con las subidas de tipos hay un foco muy claro en productos de renta fija, un tipo de fondos que son especialmente apreciados en España. Además, creemos que es un año especialmente importante para los fondos flexibles, cuyos gestores son capaces de modular riesgos y escoger entre diferentes tipos de activos.

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