La mediación es su derecho, exíjalo

Si piensa que presentado una demanda judicial todo se va a arreglar, es que tiene una visión casi idílica de lo que es un conflicto

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Este sábado, 21 de enero, es el día europeo de la mediación y un año más vamos a intentar convencerle de que la mediación es beneficiosa para usted. Y digo bien intentar convencerle porque es curioso lo poco que se utiliza como sistema alternativo de resolución de conflictos a pesar de la multitud de ventajas que ofrece. Por ello, siguiendo las recomendaciones de una jueza absolutamente partidaria de mediar, creo que lo mejor es contarle las limitaciones de un juicio, ya que existe un gran desconocimiento de lo que es un proceso judicial.

Para empezar, un juicio es un largo proceso. Una vez iniciado, el resultado depende no sólo de las pruebas presentadas y del amparo legal del caso, sino también del juez. Eso se llama ruleta judicial. Según se caiga en un juez o en otro la sentencia puede variar. Además, ningún profesional de la abogacía puede garantizar el éxito de la demanda que presenta, y si lo hace, miente.

Pero no sólo eso, una vez dictaminada la sentencia es probable que no se cumpla, ya que se puede recurrir o tener que pedir su ejecución. En ambos casos volveremos a iniciar un proceso judicial largo y costoso. Así, si usted piensa que presentado una demanda todo se va a arreglar, es que tiene una visión muy cortoplacista, casi idílica, de lo que es conflicto.

A pesar de todos los inconvenientes del proceso judicial, los mediadores llevamos 20 años, que se dice ponto, recordando las bondades de la mediación. Y es que todo lo dicho durante las sesiones de mediación es confidencial. Asimismo, las partes no pueden citar al mediador como testigo en ningún proceso judicial. También es voluntaria, pues las personas acuden libremente a mediación porque quieren ser ellas mismas las que resuelvan sus desavenencias, de ahí su éxito. Y es flexible. Entre las partes y el mediador se acuerdan los temas de los que hay que hablar y se organizan las sesiones. Tampoco se necesitan pruebas y se puede abandonar la mediación en cualquier momento. Los profesionales de la abogacía, entre otros, son bienvenidos en las sesiones con las partes.

Además, la mediación es rápida y ágil. Las sesiones duran una media de una hora y media, aunque pueden alargarse durante más tiempo en función de la disponibilidad de las partes. El número de sesiones depende del ámbito en el que se realice la mediación. Por ejemplo, un conflicto vecinal requiere entre una y tres sesiones, mientras que las mediaciones en rupturas de pareja oscilan entre una y ocho. Las empresas suelen resolver sus cuitas en un máximo de cuatro encuentros. Muy importante es que los acuerdos de mediación pueden elevarse a público ante notario, adquiriendo fuerza ejecutiva, y se pueden homologar en un juzgado.

¿Qué más se puede pedir? ¿Qué está pasando? ¿Por qué la mediación no se utiliza? Porque, lamentablemente, la mediación no es para todo el mundo. Este proceso es para gente distinta, para valientes. Cuando tenemos un conflicto es más fácil decirle a un abogado que pelee por ti y dé la cara. No queremos hablar, no queremos escuchar, tan sólo queremos que nos den la razón y se “haga justicia”. Pero la justicia sólo es justa si se gana el pleito, y eso puede que no pase, y si pasa, lo más probable es que el resultado no resuelva el conflicto.

Por ello, es mejor sentarse, negociar, ser conscientes de que tendremos que rebajar nuestras expectativas y llegar a un acuerdo satisfactorio para ambos. Mediar es para personas responsables y maduras, capaces de ver más allá del aquí y el ahora, quienes también entienden que, quieras o no, la mayoría de las veces tienes que seguir teniendo contacto y relación con la otra parte.

Y llegados a este punto ¿es usted una persona valiente? Si ha contestado sí, adelante, no lo dude, exija su derecho a acudir a mediación antes de iniciar un juicio. Si ha contestado no, no se preocupe, el año que viene, otro 21 de enero, volveré a hacerle la misma pregunta.

Ana Criado Inchauspé, presidenta de la Asociación Madrileña de Mediadores

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