Tensión en los precios

El sector energético recupera un 45% en dos años y se sitúa a un paso de los máximos

Ucrania y la reapertura de la economía desatan la remontada

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El petróleo, uno de los activos estrella de 2022, empieza a perder el brillo y a duras penas conserva las ganancias en el año. Los temores de recesión, el veto de los países occidentales a las importaciones de crudo de Rusia y la fijación de un precio máximo para el petróleo ruso comercializado por mar se están dejando sentir con fuerza en el mercado. A pesar de la corrección de las últimas semanas, la crisis energética derivada del conflicto en Ucrania sigue siendo un acicate para este sector en Europa.

A falta de tres semanas para el cierre del año, el energético se desmarca holgadamente de los descensos y solo le siguen en positivo, a notable distancia, materias primas y aseguradoras. En lo que va de 2022, el sector energético europeo se revaloriza un 24,21% y se sitúa a un palmo de los máximos históricos registrados a cierre de noviembre. Su recuperación alcanza el 45,5% en los dos últimos años: el sector logra salir del pozo que supuso el estallido de la pandemia. En 2020, un año marcado por el Gran Confinamiento, la paralización de la actividad llevó a las cotizadas energéticas europeas a retroceder un 25,34%. Pero su pobre desempeño del negocio no se limitó al año del Covid. Aunque en 2019 logró escapar a las pérdidas, entre 2017 y 2020 fue el sector con peor comportamiento, una situación que contrasta con la experimentada en los dos ejercicios siguientes. Aunque la guerra en el este de Europa ha sido el detonante para las subidas del gas y el petróleo, la reapertura de las economías y la recuperación de la normalidad a medida que avanzaba la inmunización de la sociedad han jugado un papel muy importante. Un hecho que tiene un buen reflejo en la recuperación del tráfico aéreo y el turismo, actividad muy intensiva en el consumo de energía.

Los estrategas de Citi son conscientes de esta tendencia y señalan que la inversión en petróleo y gas se está recuperando. “Es probable que en 2023 vuelva a acercarse a los niveles de 2019 en términos nominales”, subrayan. La producción de crudo en Oriente Medio y de gas natural licuado lideran esa recuperación, dos áreas de las que dependen la actividad del sector servicios europeo.

Aunque en las últimas sesiones el reinado que mantiene el sector energético en últimos 23 meses ha empezado a ponerse en cuestión en un entorno de desaceleración, la OPEP junto a Rusia están dispuestas a restringir la producción para evitar más descensos del crudo. La alianza liderada por Arabia Saudí y Rusia reafirmó el fin de semana la reducción de su bombeo conjunto en dos millones de barriles diarios, una tendencia que sigue las líneas avanzadas el pasado noviembre. Esto servirá de contrapeso para el precio del petróleo ante los temores de desaceleración y los esfuerzos de los estados por reducir la dependencia energética en un momento en el que sigue sin verse un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania.

Para jugar la carta del sector energético, los estrategas de Citi escogen a la luxemburguesa Subsea 7, la francesa Technip Energies y la noruega Aker Carbon Capture. Más que empresas dedicadas a la extracción de combustibles fósiles, las expertos de Citi prefieren a firmas de ingeniería que prestan servicios a la industria energética así como compañías encargadas de capturar carbono y reducir la huella en un momento en el que la transición energética marca las líneas maestras de la política que dicta Bruselas. En definitiva, el principal ámbito de negocio de las empresas europeas.

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