El trabajo ‘híbrido’ es el comodín en la caída del precio de las oficinas

Las empresas pueden hacer mucho más para reducir el exceso de espacio, lo que acabará traduciéndose en un descenso de los alquileres

Un hombre cruza la calle en la City de Londres.
Un hombre cruza la calle en la City de Londres.

Los propietarios de edificios de oficinas se enfrentan a una amenaza de tormenta. La subida de los tipos de interés está reduciendo el valor de los inmuebles a la vez que aumentan los inmuebles desocupados. Con una recesión mundial en el horizonte, las empresas también pueden empezar a aprovechar la revolución del trabajo híbrido, que combina el presencial con el teletrabajo, y reducir el espacio de oficinas.

Londres refleja las dificultades a las que se enfrentan los propietarios de oficinas de todo el mundo. El gestor inmobiliario British Land, valorado en 4.000 millones de libras, anunció una caída de casi el 3% en el valor de sus espacios de trabajo, una cifra similar a la anunciada por su homólogo Great Portland Estates. Para ambos, el principal problema es la subida de los tipos de interés, que eleva la rentabilidad esperada de los alquileres de los inmuebles, lo cual hace que bajen los precios.

La buena noticia es que los alquileres no se resienten. Durante la crisis financiera de 2008, las tasas de desocupación de las oficinas londinenses se dispararon hasta superar el 10%. Sin embargo, aunque ahora rondan el 8%, los propietarios informan de una fuerte demanda de inmuebles de alta calidad, lo que les permite aumentar el precio.

A nada que se escarbe bajo la superficie, el panorama se torna más sombrío. Los propietarios de oficinas están aumentando el volumen de contratos de alquiler de corta duración y flexibles, para poder competir con empresas como WeWork. El trabajo híbrido podría empeorar una situación ya mala de por sí. En Reino Unido, los asalariados van de media a trabajar menos de 1,5 días a la semana. En Nueva York, las oficinas siguen estando solo medio llenas. Esto significa que las empresas probablemente pueden hacer mucho más para reducir el exceso de espacio, lo que acabará traduciéndose en un descenso de los alquileres.

Las acciones de British Land y de su homóloga francesa Gecina cotizan a apenas el 59% y el 53%, respectivamente, del valor declarado de sus activos, una vez ajustado el importe de la deuda. Esto apunta a que aún está por llegar una revalorización más drástica.