VIII Jornadas de Planes de Pensiones

La banca se conjura contra el 'greenwashing' y se abraza a la economía conductual

El cumplimiento de los criterios ESG en materia de sostenibilidad y las fuertes pérdidas que acumulan muchos pequeños inversores ponen a prueba al sistema financiero

De izquierda a derecha: Juan Royo, Economista especializado en ASGRSC; Sophie del Campo, directora ejecutiva para el sur de Europa y Latam de Natixis Investment Managers; y Ángel Agudo, consejero de Clarity AI.
De izquierda a derecha: Juan Royo, Economista especializado en ASG/RSC; Sophie del Campo, directora ejecutiva para el sur de Europa y Latam de Natixis Investment Managers; y Ángel Agudo, consejero de Clarity AI.

El boom de la sostenibilidad empresarial marcado por los cumplimientos corporativos de los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG en sus siglas en inglés) genera dudas acerca de si dicha estrategia es o no rentable para las compañías. De hecho, entre los propios expertos alertan de que sostenibilidad no tiene porqué ser siempre sinónimo de rentabilidad. “Hay que acabar con esa idea de que existe una visión milagrosa de conexión entre la sostenibilidad y la rentabilidad asegurada”, aseguró el consejero de Clarity AI, Ángel Agudo, durante las VIII Jornadas de Pensiones organizadas por Cinco Días e Ibercaja.

Así, para que realmente las inversiones sostenibles sean rentables, la directora ejecutiva para el sur de Europa y Latam de Natixis Investment Managers, Sophie del Campo, aseguró que las gestoras de activos “dependen mucho de la calidad de la información (sobre los criterios ESG) que faciliten las compañías” donde invierten. Y en este punto, admitió que “aunque en el corto plazo estas inversiones tengan más volatilidad, hay que ver el retorno a largo plazo”.

Sin embargo, para Juan Royo, economista especializado en ASG/RSC y editor de CulturaRSC.com, sí defendió que “los fondos socialmente responsables, en igualdad de condiciones, son más rentables” y lo son, explicó, porque ganan reputación, algo que lo es todo para una empresa hoy en día, según su opinión.

Pero si hay algo en materia de inversiones sostenibles en los que todos los expertos coincidieron es en que lo primero que hay que combatir es el greenwashing o cuándo detrás del supuesto cumplimiento de los valores y responsabilidad social corporativa con el medio ambiente de una compañía no hay tal cosa. “Todo lo que no son cuentas es cuento”, apuntó Royo.

Para combatir esta práctica también conocida como ecopostureo, Del Campo destacó la importancia de la gestión activa “para hacer un análisis más crítico de la información que publican las compañías; comprobamos si lo declarativo de las empresas es real”.

Si bien, para Agudo, en materia de criterios ESG hay que distinguir entre el riesgo y el impacto. Según explicó, el riesgo es el que permite entender cómo las compañías pueden estar o no preparadas para cumplir dichos criterios y cómo esto puede afectar al retorno financiero. Mientras que el impacto se mide en cómo afectan a la sociedad sus actividades.

Un momento complicado

Por otra parte, durante estas jornadas también se debatió que el sector financiero se encuentra en una encrucijada. El mal momento de los mercados ha hecho que los clientes acumulen fuertes pérdidas en sus productos de ahorro e inversión. Pero la tecnología puede ayudar a bancos y gestoras a acompañar a su clientela en este momento tan complicado.

Nacho Torres, director de márketing y estrategia digital de Ibercaja Banco, explicó ayer durante su intervención en las jornadas que la entidad lleva tiempo prestando mucha atención a la ciencia de la economía conductual, para saber cómo se comporta el inversor minorista en cada situación y ayudarles a perseguir sus objetivos.

Otro sesgo muy frecuente es la aversión a la pérdida. “Sufrimos más cuando perdemos de lo que disfrutamos cuando ganamos. Por eso, en un año tan complicado para los mercados es fundamental que la entidad arrope al máximo al pequeño ahorrador, y le explique por qué su fondo o su plan ha sufrido una caída temporal, y que puede esperar para los siguientes meses”, aseguró Torres.

En este propósito de acompañamiento a los clientes, los grandes bancos se están asociando con pequeñas compañías de tecnología financiera (conocidas en la jerga como fintech). Rodrigo García de la Cruz, consejero delegado de Finnovating y presidente de la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI) comentó en su intervención en el foro que hay más de 60.000 compañías de este perfil financiero trabajando en todo el mundo. “Solo en España, hay casi 200 empresas de nueva creación dedicadas a crear nuevas soluciones para la gestión de activos y patrimonios”, apuntó.

El emprendedor recordó además que el mundo fintech permite que la tecnología ayude a llegar más rápido a la transición ecológica. Estas empresas también contribuyen “a reducir el uso de papel, a combatir la exclusión financiera, y a luchar contra la brecha salarial”, aseveró.

Nacho Torres ponía como ejemplo de este tipo de nuevos jugadores innovadores a Pensumo, una compañía que facilita el que los consumidores puedan hacer aportaciones a planes de ahorro para la jubilación justo en el momento en que están haciendo un gasto de consumo. “Este tipo de iniciativas son fundamentales para animar al ahorro”, recordó.

En Ibercaja, tienen otras iniciativas apuntaladas en la tecnología para facilitar la vida de los clientes. Una de ellas es el establecimiento de reglas automáticas, que permiten al cliente bancario decidir fijar pautas de ahorro en relación a sus ingresos. O crear huchas para proyectos específicos. O tener alertas ante gastos excesivos.

La entidad también ofrece a sus clientes simuladores de ahorro, para que puedan tomar decisiones mejor informadas sobre la compra de una segunda vivienda. Para ver si les conviene más hacer una amortización anticipada de un crédito o endeudarse más.

 

Normas
Entra en El País para participar