Liquidación de 2021

El sistema eléctrico registra un superávit de 773 millones por las aportaciones del Estado

El Tesoro pagó casi 4.000 millones por el impuesto del 7% y los derechos de CO2

Ingresos y costes sector eléctrico Pulsar sobre el gráfico para ampliar

El mundo al revés. En plena crisis energética el sistema eléctrico, habitualmente deficitario, obtuvo un superávit de casi 773 millones de euros en 2021, según la propuesta de liquidación definitiva de la CNMC correspondiente a ese año a la que ha tenido acceso CincoDías. La última liquidación de un ejercicio se aprueba en noviembre del siguiente. Frente a los déficits de 528 millones de euros en 2019 y 390 millones en 2020, el balance positivo del año pasado se explica por el un incremento del 51% de las aportaciones del Tesoro, hasta 3.997 millones de euros.

Ese superávit es el resultado de la diferencia entre unos ingresos del sistema de 16.306 millones de euros y unos costes de 15.533 millones en el año en que se desató la crisis de precios de la energía, que se agudizó a partir de febrero de este año tras la invasión rusa de Ucrania.

Los ingresos corresponden a los peajes de acceso a las redes y los denominados cargos. Los primeros son una tarifa regulada cuya revisión corresponde a la CNMC, mientras que los cargos son costes ajenos a la retribución de las redes, como las primas a las renovables, las compensaciones a los archipiélagos o el coste de la deuda eléctrica de las dos últimas décadas, que son potestad del Ministerio para la Transición Ecológica. Los ingresos por peajes y cargos proceden de las facturas de los 29 millones de consumidores eléctricos, de la llamada parte fija del recibo.

Además, y de ahí el superávit del año pasado, hay una partida correspondiente al impuesto del 7% a las ventas de cualquier tipo de generación, que el Estado recauda de las eléctricas y después devuelve al sistema (de ahí que se tarde tanto en liquidar, por la demora de Hacienda). Aunque este impuesto se eliminó en el marco del RDL de 24 de junio de 2021, con el inicio de la crisis energética el Estado se comprometió a mantener la aportación correspondiente de dicho tributo vía Presupuestos Generales del Estado. Posteriormente, en septiembre del año pasado se eliminó también el impuesto de la electricidad y se recortó de manera sustancial el IVA de la factura, del 21% al 10%, y posteriormente, al 5%.

La partida fiscal se ha disparado porque la previsión de recaudación para el año se hizo estimando un precio de 50 euros/MWh. Precio que, finalmente, escaló hasta una media de 112 euros/MWh. Otro tanto ocurrió con la recaudación por las subastas de derechos de emisión de CO2 y el canon hidráulico que el Tesoro destina en buena parte al sistema eléctrico. El total de estos ingresos públicos han pasado de 2.450 millones de euros en 2019 y 2.643 millones en 2020, a casi los 4.000 millones antes citados en 2021.

Estas aportaciones han compensado, por otro lado, la caída de los ingresos por peajes y cargos (más bien, por estos últimos), que han pasado de los 13.074 millones en 2020 a 11.547 millones en 2021. Y es que el Gobierno, para aliviar la factura, además de recortar los impuestos que la gravan, eliminó en un 96% los cargos en el último trimestre de 2021.

Una cantidad que pretendía compensar con la polémica minoración de los beneficios llovidos del cielo de las eléctricas en el RDL 17, que fue corregido para dejar fuera al grueso de los contratos y que, por lo tanto, apenas ha tenido consecuencias recaudatorias, aunque sí ha tirado del precio del mercado mayorista hacia abajo.

Escasa minoración

De hecho, en la propuesta de liquidación del organismo regulador, encargado de las liquidaciones del sistema, figura por primera vez la cantidad minorada a las instalaciones inframarginales por los llamados beneficios llovidos del cielo por los altos precios del gas: apenas 132 millones de euros.

Hasta aquí los ingresos. Por el lado de los costes reconocidos, que se sufragan con el dinero que pagan los consumidores en su factura, se mantienen los correspondientes a los peajes de acceso a las redes: 5.161 millones de euros en el caso de la distribución, un 1% menos, y 1.710 millones de euros en el del transporte en alta tensión, que corresponden a Red Eléctrica, sin apenas variación anual. Un 43% de la retribución a las redes de distribución el año pasado correspondió a Endesa y un 34% a Iberdrola.

Por su parte, desciende un 10% la partida destinada a las renovables con retribución específica, que pasa de 6.472 millones en 2020 a 5.841 millones el año pasado. Respecto a 2019 este tipo de primas caen un 18%.

También va disminuyendo la anualidad para amortización de la deuda eléctrica, con una caída del 12%. Así, al fondo de titulización de los déficits acumulados se pagó el año pasado 2.372 millones de euros, frente a los 2.709 millones de 2020.

Los sistemas extrapeninsulares recibieron de la tarifa 192,3 millones de euros.

 

Pagar con el excedente los déficits de este año

Los casi 773 millones de euros de superávit del sistema eléctrico de 2021, cuya liquidación definitiva ha remitido la CNMC a las empresas y el resto de agentes afectados para sus alegaciones, se destinarán a “cubrir los desajustes temporales y desviaciones transitorias entre ingresos y costes de 2022”, según el documento. Hasta que se desencadenó la crisis energética, los superávits de tarifa se debían destinar obligatoriamente a sufragar la deuda histórica. Con la subida de los precios y la decisión del Gobierno de recortar los cargos para aliviar la factura de la luz, este optó por permitir que los excedentes del sistema fuesen a compensar los déficits anuales. Tal es este caso.

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