Las fronteras de lo social se amplían en la empresa

Forética analiza las iniciativas, acciones y compromisos vinculados a la integración de la S social en las organizaciones

Trabajadores en una fábrica de zapatos.
Trabajadores en una fábrica de zapatos.

Aspectos como los derechos humanos, la prevención, salud y seguridad, el desarrollo y formación, la conciliación y la acción social han configurado tradicionalmente los aspectos sociales dentro de las estrategias de sostenibilidad de las organizaciones, y responden a retos inmediatos y cercanos de estas. Pero esto está cambiando, ya que sobre estos elementos están actuando distintas fuerzas que los aceleran, amplían y reenfocan, otorgando una mayor responsabilidad a las empresas frente a su impacto social y ampliando las fronteras de la S que integra los criterios ASG o ESG, en inglés (ambientales, sociales y de gobernanza).

Así lo pone de manifiesto el informe El factor social de la ESG. El papel de la taxonomía social de la UE en la estrategia de las empresas, elaborado en el marco del Clúster de Impacto Social, liderado por Forética con la participación de 60 empresas españolas, entre las que se encuentra Grupo PRISA, editor de CincoDías, y presentado en el Foro Empresarial DEI-Diversidad, Equidad e Inclusión, organizado por Forética. El informe analiza las iniciativas, acciones y compromisos más relevantes a nivel global vinculados a la integración de la S social desde el ángulo empresarial.

“La S social está en plena transformación y aceleración”, destacó Germán Granda, director general de Forética, durante la presentación del estudio. “Es fundamental articular un compromiso más decidido y estratégico del sector empresarial en ámbitos como la desigualdad, el trabajo decente, la cadena de valor o la responsabilidad con consumidores y usuarios. La taxonomía social va a servir de instrumento para canalizar estos elementos”, añadió.

La futura taxonomía social de la UE definirá el rol que deben jugar las empresas

Las fuerzas que actúan sobre la S social las agrupa el informe en tres ejes: ­reenfoque-crisis social, en un contexto cambiante, guiado por la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que sitúa a la persona en el centro; priorización-acción directa, con mecanismos legales o regulatorios que establecen la actuación obligatoria de las empresas en distintos elementos sociales, e impulso-acción indirecta, con incentivos que fortalecen los mecanismos de retribución acción-competitividad para promover la actuación empresarial frente a determinados retos y oportunidades sociales.

Medición de impacto

El informe destaca el importante papel que desempeña la medición de impacto social como una de las áreas de mayor importancia y más dificultad a la que se enfrentan las empresas a la hora de construir su estrategia social. Asimismo, enumera los aceleradores que permiten entender cuáles son las nuevas fronteras de la S: empleados, consumidores y usuarios, los inversores y financiadores, y el impulso legislativo e institucional.

La propuesta se estructura en tres áreas: empleo, usuarios y comunidades

En este escenario de cambio, la futura taxonomía social de la Unión Europea se destaca como uno de los mecanismos más innovadores a la hora de promover nuevas respuestas enfocadas en entender y mejorar el impacto social desde un punto de vista empresarial. Comprendida dentro del paquete legislativo sobre finanzas sostenibles, y alineada con otras como el Pacto Verde o el programa Next Generation EU, supondrá un nuevo marco de acción que define el rol que deben jugar las empresas a la hora de contribuir positivamente a su entorno. El objetivo final de esta herramienta es conseguir identificar empresas y productos socialmente sostenibles para facilitar la canalización de flujos de capital, tanto públicos como privados, hacia esas actividades.

La propuesta de taxonomía social se estructura en torno a tres áreas de impacto principales, donde se conecta cada área de impacto con un objetivo específico: personas trabajadoras y empleo decente, tanto en la propia empresa como en la cadena de valor, y se incluyen aspectos como condiciones de trabajo adecuadas, la promoción de la igualdad o la eliminación de la brecha salarial; usuarios finales y consumidores, que recoge aspectos como la elaboración de productos y servicios saludables, seguros, duraderos y reparables, y comunidades, que contempla aspectos como la igualdad, el respeto a los derechos humanos o el apoyo a medios de vida sostenibles.

Ricardo Trujillo, mánager del Clúster de Impacto Social de Forética, afirma que “la taxonomía social es el mecanismo más importante que, en un futuro cercano, va a marcar los compromisos sociales de las empresas y la rendición de cuentas en sostenibilidad”. En su opinión, “un buen enfoque en la S social permite tener bajo control los riesgos e impactos en derechos humanos en la cadena de suministro, minimizar las controversias, fortalecer la legitimidad para operar y lograr una mayor capacidad de innovación e inclusión”.

Programa #VoyaSer de Santillana

La propuesta de taxonomía de la UE plantea una estructura de acción enfocada en lograr sociedades y comunidades inclusivas y sostenibles. El informe de Forética destaca un buen número de ejemplos de acción empresarial, como el que lleva a cabo Santillana, la compañía educativa líder de Latinoamérica, con más de 60 años de experiencia y con actividad en 20 países de la región. En 2020, la compañía del Grupo PRISA creó #PropósitoSantillana para impulsar su compromiso social y su aportación a la Agenda 2030 de Naciones Unidas. En el marco de este sello ha lanzado #VoyaSer con el que pretende contribuir al cumplimiento de los ODS 4, 5, 10 y 17.

#VoyaSer, de Santillana y Entreculturas-Fe y Alegría, va dirigido a niñas en riesgo de exclusión social en Latinoamérica. Su objetivo es ayudarles a completar su educación y a tener más oportunidades. Para ello, este programa ofrece una ayuda integral: apoyo económico para garantizar su continuidad educativa, tecnológico para combatir la brecha digital y educativo, con un curso en habilidades digitales y otro en inteligencia emocional. Además, Santillana ofrece recursos y apoyo pedagógico durante el curso. En su 1ª edición, #VoyaSer ha ayudado a cerca de 100 niñas indígenas en centros de Guatemala y Perú.

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